Dubito, ergo cogito, ergo sum
Descartes






sábado, 28 de julio de 2018

¿QUÉ HACES CUANDO NO TIENES QUÉ HACER?

Esta fue la pregunta que me hicieron hace unos días. Y fue porque, como estamos de vacaciones, no hay nada qué hacer.
Bueno, respondí, me pongo a descansar. Y pensé "descanso haciendo adobes". 
O dicho de otro modo, hago un montón de cosas que no pude hacer mientras estaba trabajando y que fui posponiendo. Por ejemplo: 
arreglar el jardín (las plantas lo agradecen)
hablarle a los amigos, y verlos si es posible (el corazón lo agradece)
terminar aquellos libros que se habían empezado (y volverlos a su lugar, para tomar otros)
ver televisión (¡más!)
revisar cosas en internet (y así perder maravillosamente el tiempo, no más del necesario)
cambiar algunos muebles de lugar (para aprovechar los espacios y deshacerse de cosas)
estar más tiempo con los perros (a ellos y a mí nos va muy bien con esto)
oir más música por radio (de la que programan, ya sea en AM o en FM)
cocinar con el recetario a mano (¡es bueno probar nuevas cosas!)
desvelarme leyendo (sin culpa por tenerme que levantar temprano).
Y tú que me lees ¿qué haces cuando no tienes nada qué hacer?