Dubito, ergo cogito, ergo sum
Descartes






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lunes, 14 de diciembre de 2015

LA IMPORTANCIA DE CIERTOS RECURSOS EDUCATIVOS

NO SÓLO PARA APRENDER HISTORIA, SINO PARA QUE NOS GUSTE LA HISTORIA

Nada más pararte enfrente de un grupo y decirles tu nombre y decirles que eres su profesor(a) de Historia y empieza el murmullo en clase "no me gusta", "¡qué aburrido!", "¿y eso para qué?", "otra vez aprender fechas...", "si a mi no me gusta el chisme", "¿va a haber examen escrito?", "¿tenemos que ir al museo...?" y no sé cuántas lindezas más, aparte de las caras que se ponen.
Y no es que la Historia sea la materia sino que cualquier materia se puede hacer agradable/desagradable a los alumnos.

Y la culpa, si es que hemos de encontrar culpables, es de los maestros, los alumnos, los padres de familia.... No sé de quién. Pero ha de haber alguien.
Esto me hizo reflexionar sobre los Recursos Didácticos que el responsable de acercar la Historia a los alumnos (o sea, el maestro) utiliza diario en clase. Y no es sólo utilizarlos, sino saberlos utilizar, el tiempo adecuado, en el momento preciso, para el tema idóneo.




¿Cuáles son estos recursos? ¿De dónde los obtenemos? ¿Cómo los implementamos?
Pues sólo recurrir a nuestro Libro de Texto donde actualmente (por fortuna) se nos enumera el recurso a utilizar. Esto no es una receta de cocina, lo entiendo, pero la creatividad personal, puede hacer que el recurso sea el adecuado y sea agradable al alumno.
Utilizo la palabra "agradable" porque considero que eso es el aprendizaje: una experiencia agradable. 

Cuando uno como Profesor ve que el alumno se esmera en lo que hace, sonríe, pregunta con interés, intercambia opiniones con otros, emite opiniones con la seguridad de que serán escuchadas y al terminar la clase, dice "gracias" aunque uno no lo oiga, ahí está el buen recurso utilizado.
Y, vuelvo a la pregunta ¿cuáles son estos recursos? ¿Dónde los encuentro? Yo los leí en "Enseñanza y Aprendizaje de la Historia en la Educación Básica", documento editado por la SEP. Sólo incluyo algo y la página de donde obtuve el dato, porque hay muchísimo más:
*presentar al alumno una serie de conceptos, habilidades y procesos propios de la historia.(pags.53,54) entre las que se cuenta formularse preguntas sobre el presente y sobre el pasado, deducir hechos, causas o consecuencias elementales, extrapolar situaciones históricas
*enseñar con los objetos o la didáctica del objeto (pag. 54) ya que el uso de objetos siempre suele ser una experiencia de primera mano puesto que los objetos tienen un poder de fascinación que no tienen los textos, y por ello son útiles para iniciar a los escolares en el estudio de la historia y hacer preguntas como ¿qué puede ser este objeto?, ¿de qué materiales está hecho?, ¿es muy viejo? 
*enseñar mediante las imágenes o las fuentes iconográficas del pasado (pag.55) ya que este tipo de fuentes se pueden hallar en archivos, hemerotecas, archivos digitalizados  y pueden ser fotografías antiguas, pinturas, retratos, carteles, sellos, postales, libros antiguos, mapas y planos, etc. y hacer preguntas como ¿qué ves en esta imagen?, ¿qué cosas nos enseña esta imagen sobre las personas, sobre el paisaje o sobre los hechos? ¿por qué motivo crees que alguien hizo esta imagen?
Me doy cuenta que esto que anoto sólo es un poquito de lo mucho que hay. 
También me doy cuenta de que hay que entusiasmarse por lo que se hace frente al alumno, pues él lo capta y puede, (ojo, escribo puede) pensar que aquéllo que se pretende enseñar es importante aprenderlo.


Otras direcciones que puede servir:
Revista Escholarum UAG
Historia1Imagen
Profesor de Historia, Geografia y Arte

martes, 16 de junio de 2015

DEJANDO TAREA

Al terminar la clase, muchos alumnos "esperan" que no se les deje tarea, aunque en sus adentros conocen bien que sí se les dejará esta tarea.
Siempre he pensado que para qué dejo tarea. Actualmente la mayoría de los alumnos no la hacen si es que no vale algo en su calificación final (mensual, bimestral, semestral, final). Si no hay este valor, no la hacen.
A mi una vez me dijeron "el buen maestro no deja tarea". Y me puse a pensar mucho en la causa de esto.
¿Es porque ha quedado tan bien entendido el tema que no hay que hacer más ejercicios y repeticiones sobre el mismo? ¿Es porque ha alcanzado bien el tiempo, y los ejercicios se han hecho en clase? ¿Es porque se quiere tan bien a los alumnos que ya con las horas que se pasan en la escuela es suficiente?
Yo, sí puedo, no dejo tarea.
Siempre he pensado que la tarea debe ser algo personal, debe ser el "plus" que se debe dar y que el alumno que quiere aprovechar, debiera acercarse al maestro y pedirle que le "deje tarea". Y por lo tanto, si se ha de dejar tarea ha de ser como ese maestro italiano, Cesare Catà:
..
La traducción es la siguiente:
1. A veces, por la mañana, da un paseo por la orilla del mar completamente solo: mira la forma en que la luz del sol se refleja en el agua y piensa en las cosas que más te gustan en la vida; sé feliz.
2. Trata de utilizar algunas de las nuevas palabras que aprendimos juntos este año: mientras más cosas logres decir, más cosas lograrás pensar; y cuantas más cosas pienses, más libre serás.
3. Lee tanto como te sea posible. Pero no porque tienes que hacerlo. Lee porque los veranos inspiran aventuras y sueños, y cuando leas te sentirás como golondrina en vuelo. Lee porque es la mejor forma de rebelión que existe (para consejos sobre qué leer, ven a verme).
4. Evita las cosas, las situaciones y las personas que te hacen sentir negativo o vacío: busca situaciones estimulantes y la compañía de los amigos que te enriquecen, que te entienden y aprecian por lo que eres.
5. Si te sientes triste o con miedo, no te preocupes: el verano, como cada cosa maravillosa en la vida, puede arrojar el alma a la confusión. Trata de mantener un diario para contar cómo te sientes (en septiembre, si lo deseas, lo leeremos juntos).
6. Baila, sin sentir vergüenza por ello. En una pista de baile cerca de tu casa, o solo en tu habitación. El verano es una danza, y es absurdo no participar en ella.
7. Al menos una vez, mira el amanecer. Permanece en silencio y respira. Cierra los ojos, siéntete agradecido.
8. Juega un montón de deportes.
9. Si conoces a alguien a encantador, díselo a él o ella, con tanta sinceridad y gracia como puedas. No importa si ella o él no lo entienden. Si no, él o ella no estaba destinado a ser [tu pareja]; de lo contrario, el verano 2015 será un tiempo dorado juntos (si esto no funciona, volver al punto número 8).
10. Revisa tus notas de nuestra clase: compara las cosas que leímos y aprendimos con las cosas que te suceden.
11. Sé tan feliz como la luz del sol, tan indomable como el mar.
12. No digas malas palabras. Sé siempre bien educado y amable.
13. Mira películas con diálogo desgarrador (en inglés si es posible), con el fin de mejorar tus conocimientos del idioma y tu capacidad de soñar. No dejes que termine la película con los créditos finales: revívela mientras estés viviendo y experimentando el verano.
14. Bajo la luz brillante del sol o en las noches de verano, sueña cómo podría y debería ser tu vida. Durante el verano, siempre haz todo lo posible para no darte por vencido, y todo lo que puedas para lograr tus sueños.
15. Sé bueno.

jueves, 2 de abril de 2015

CON MOTIVO DE LA SEMANA SANTA

Pues ¡nada! hoy aquí recordando cosas que se hacían en mi casa los Jueves Santos. Cuando mi papá y mamá vivían, cuando todos mis hermanos también estaban y ninguno de nosotros había tomado camino por la edad, por las conveniencias, por las circunstancias...
Este año, esta Semana Santa parece que pinta distinta. 
Pero, bueno, yo revisando cosas en esta máquina, me encuentro algo que ha llamado mi atención y me he detenido en ello porque al parecer ya le había yo dado muchas vueltas en mi mente. Es por eso que ahora transcribo esto sólo algunos fragmentos, pues el texto completo se encuentra en
Pecados Capitales en la Era de la Globalización
Por Umberto Marsich, sx |
"No es cierto que en la era de la globalización los pecados tradicionales se hallan descontinuados; tampoco los famosos y dantescos vicios capitales han sido superados. Lo que pasa hoy es que hemos tomado conciencia de actitudes y acciones que no se suelen llamar pecados y que sí lo son. En efecto, existen áreas de la vida personal y social donde se cometen arbitrariedades que ofenden la dignidad de las personas y que repercuten nefastamente sobre la sociedad en general.
"Nuevas formas de pecar, sí.
"Frente a estas nuevas realidades pecaminosas y fenómenos, cuyo despliegue viola derechos y valores que son racional y religiosamente innegociables, no podemos quedarnos indiferentes. Me refiero a los abusos que se cometen en las nuevas áreas de la bioética y ecología; a los inaceptables fenómenos del tráfico y consumo de drogas, del atesoramiento excesivo y sin solidaridad, del cínico enriquecimiento especulativo y de la insensibilidad egoísta frente a la extrema pobreza de la mayor parte de la humanidad...
"...la injusticia social, la corrupción y el soborno, el armamentismo, las guerras inútiles, el desarrollo no sustentable y perjudicador de la naturaleza y la irresponsable supresión de seres humanos, sea en estados embrionarios o en terminales.
El señalamiento de nuevas formas de pecar, hecho por la Penitenciaría Apostólica en la persona del franciscano padre Girotti, ha sido indudablemente oportuno y necesario. La atención al pecado, en sus nuevas formas, se presenta, hoy más que ayer, urgente...
"Nuevos pecados, no.
"Como podemos constatar, no se trata de una lista de nuevos pecados; tampoco de un intento más, por parte de la Iglesia, de coartar libertades o restringir derechos. Simplemente, es más que oportuno, hoy, que se tome conciencia de la presencia del «mal moral social» en espacios anteriormente desatendidos,... 
"Burlas en los mass media
.........................
La prensa, inoportunamente, ha inventado el rollo inexistente de los «nuevos pecados». En realidad, son nuevas las formas de cometerlos...."

martes, 19 de agosto de 2014

DÍA DEL EXCESO DE LA TIERRA

El 20 de agosto fue marcado como el "Día del Exceso de la Tierra" para el 2013. Esto quiere decir que esa fue la  fecha en que la humanidad ha agotado el presupuesto de la naturaleza para este año (según footprintnetwork.org.)
Hoy, día 19 de agosto de 2014, nos encontramos en sobregiro. O sea, que este año ni siquiera hemos llegado al día 20 de agosto para ya entrar en un sobregiro. Durante el resto del año mantendremos nuestro déficit ecológico recurriendo a las reservas de recursos locales, y acumulando más dióxido de carbono en la atmósfera.(según lo apunta la página ya arriba citada).
¿Qué hacer a partir de ahora? ¿Seguir consumiendo de la misma manera? ¿Bajarle a nuestro consumo? Pero ¿cómo?, ¿de qué?
A partir de hoy estamos consumiendo lo que tendríamos que consumir a partir del 1 de enero de 2015 ¿y luego...?
Habrá que buscarle en cada una de nuestras casas, trabajos, escuelas, sitios de diversión para regular de alguna manera esto. Pero no por decretos, leyes o mandatos. Sino por convicción propia y obvio, sabiendo cómo hacerlo.
La verdad, yo no sé por dónde empezar.
Tú, que me lees, ¿sabes cómo?

jueves, 31 de octubre de 2013

LIBROS PROHIBIDOS

Cuando leí en el Rincón del Bibliotecario el título de  "Libros que no pueden leerse" recordé que alguna vez me dejaron leer Juan Pérez Jolote. Y ahí  estaba yo lee y lee. No recuerdo si adelanté mucho o poco. El caso es que dejé el libro ahí, y cuando regresé, ya no estaba. El libro había desaparecido. ¿Por arte de magia? No, no creo. Pienso que alguien lo tomó y se le llevó, lo escondió, lo tiró, o definitivamente lo leyó. Y le gustó tanto, que no me lo devolvió.
Pero todo esto viene a cuento porque hay personas o instituciones que se erigen en jueces de lo que sí y lo que no debe leerse.
Enlisto los libros que no se han podido leer en el transcurso de la historia:
 Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift
Don Quijote de Cervantes 
Las aventuras de Sherlock Holmes, de sir Arthur Conan Doyle
Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway
Oliver Twist, la famosa obra de Charles Dickens
Bury My Heart at Wounded Knee (Entierra mi corazón en Wounded Knee), de Dee Brown,
El Diccionario Americano de la Herencia
Ordinary People (Gente común), de Judith Guests
 Doris Day: Her Own Story (Doris Day: su propia historia)
Diario de Ana Frank
Budismo Zen: Escritos selectos, compilados por D. T. Suzuki
Estoy muy sorprendida de esta lista. Pero si uno quiere saber más, pues hay que leer la entrada sobre los libros que no se pueden leer

jueves, 24 de octubre de 2013

LO SORPRENDENTE DE UN LIBRO

Llegó a mi correo esto que escribió Carl Sagan:
 
 "Qué cosa más sorprendente es un libro. Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en los que están impresos montones de curiosos garabatos. Pero, cuando se empieza a leer, se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto hace miles de años. A través del Tiempo, un autor habla claro y silenciosamente dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente. La escritura es, tal vez el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí. Personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del Tiempo. Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione."





Quien lo mandó, no cita la fuente (o sea, el escrito en donde Sagan hace esta referencia)
No importa, por ahora.

Lo transcribo porque justamente estoy volviendo a leer de Sagan "El Mundo y sus Demonios. (La ciencia como una luz en la oscuridad)". Este libro intenta que el lector se vuelva crítico sobre lo que ve, lo que le cuentan, lo que cree, lo que se afirma como cierto. Habla sobre la ciencia y la pseudociencia. Y habla también sobre lo ignorantes que somos en este mundo tecnologizado, este mundo tan lleno de información a la mano. Y habla sobre supersticiones e irracionalismos.
Y justamente he pensado en cuántas supersticiones hay en mi entorno. Cuántos irracionalismos y qué poca crítica hacemos a este mundo que nos rodea y lo aceptamos así sin hacer nada, al menos para mejorar el entorno propio.








jueves, 21 de marzo de 2013

HOY ES 21 DE MARZO

...y pensé que sólo celebrábamos el natalicio de Benito Juárez, presidente de México, Benemérito de las Américas, y quizá el presidente siempre recordado por los mexicanos (sepan o no historia).
También hoy inicia la Primavera.
Yo hasta ahí sabía.






Pero temprano escuché que hoy es el Día Mundial de la Poesía. Y hasta ahí me quedé, pensando en qué poesía podría yo copiar y subir al blog. Lo sigo pensando. Posiblemente ponga algo de León Felipe.
Pero también hoy* es:
Equinoccio:
otoñal en el hemisferio sur y
estival en el hemisferio norte.
Zodíaco: inicio del horóscopo.
Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, proclamado en 1966 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en memoria de la masacre de Sharpeville en Sudáfrica (1960).
Día Internacional del Nowruz
Día Internacional de los Bosques
Día Internacional del Color, establecido por la Asociación Internacional del Color y aprobado por asociaciones y miembros de más de 30 países.
21 al 27 de marzo: Semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial
Cultura inca: festival Sitwa Raymi, celebrando el equinoccio de primavera.
Día del Síndrome de Down
Sudáfrica: Día de los Derechos Humanos.
Chile: Día de la Fuerza Aerea de Chile.
Tantas cosas que hoy se celebran que fuera de lo que se hace en México me pareció muy interesante eso de que hoy sea el Día de la Poesía. Esto significa que debe haber un día de la Novela, o uno de la Tragedia, o uno del Ensayo. Aunque a decir verdad para mucha gente diario debe ser día de tragedias, ensayos o dramas en sus vidas.

SÉ TODOS LOS CUENTOS (León Felipe)
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

Tomado de: SÉ TODOS LOS CUENTOS - Poemas de León Felipe http://www.poemas-del-alma.com/leon-felipe-se-todos-los-cuentos.htm#ixzz2OE8zK5OZ




*Datos tomados de Wikipedia

jueves, 27 de diciembre de 2012

JOHANNES KEPLER

El 27 de Diciembre de 1571 nació en Weil der Stadt, Alemania, Johannes Kepler.
Nacido en el seno de una familia luterana, estudió ética, dialéctica, retórica, griego, hebreo, astronomía y física, y más tarde, teología. 
En 1596 Kepler escribió un libro en el que exponía sus ideas. Mysterium Cosmographicum (El misterio cósmico). Siendo un hombre de gran vocación religiosa, Kepler veía en su modelo cosmológico una celebración de la existencia, sabiduría y elegancia de Dios. Escribió: «yo deseaba ser teólogo; pero ahora me doy cuenta a través de mi esfuerzo de que Dios puede ser celebrado también por la astronomía».
En 1602, a la muerte de Tycho Brahe, Kepler consiguió el acceso a todos los datos recopilados por Tycho sobre sus observaciones planetarias, que de hecho, eran mucho más precisos que los manejados por Copérnico. A la vista de los datos, especialmente los relativos al movimiento retrógrado de Marte se dio cuenta de que el movimiento de los planetas no podía ser explicado por su modelo de poliedros perfectos y armonía de esferas. Kepler, hombre profundamente religioso, incapaz de aceptar que Dios no hubiera dispuesto que los planetas describieran figuras geométricas simples, se dedicó con tesón ilimitado a probar con toda suerte de combinaciones de círculos. Cuando se convenció de la imposibilidad de lograrlo con círculos, usó óvalos. Al fracasar también con ellos, empleó elipses. Con ellas desentrañó sus famosas tres leyes (publicadas en 1609 en su obra Astronomia Nova) que describen el movimiento de los planetas. 
Dichas leyes, que asombraron al mundo, le revelaron como el mejor astrónomo de su época, aunque él no dejó de vivir como un cierto fracaso de su primigenia intuición de simplicidad (¿por qué elipses, habiendo círculos?). 
La Tres Leyes de Kepler son:
1) Los planetas tienen movimientos elípticos alrededor del Sol, estando éste situado en uno de los 2 focos que contiene la elipse.
2) Las áreas barridas por los radios de los planetas, son proporcionales al tiempo empleado por éstos en recorrer el perímetro de dichas áreas.
3) El cuadrado de los períodos de la órbita de los planetas es proporcional al cubo de la distancia promedio al Sol.
Supernova SN1604
(también llamada Estrella de Kepler)

Texto e imágenes tomadas de Wikipedia

jueves, 19 de abril de 2012

¡LIBROS! ¡LIBROS!

No sólo de pan vive el hombre.
Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansias de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?
¡Libros! ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fedor Dostoievski, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o fría, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces el pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerlo e inquietarlo y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia.
¡Y cuánto esfuerzo ha costado al hombre producir un libro! ¡Y qué influencia tan grande ejercen, han ejercido y ejercerán en el mundo!
Ya lo dijo el sagacísimo Voltaire: Todo el mundo civilizado se gobierna por unos cuantos libros: La Biblia, El Corán, las obras de Confucio y de Zoroastro. Y el alma y el cuerpo, la salud y las haciendas se supeditan y dependen de aquellas grandes obras. Y yo añado: todo viene de los libros. La Revolución Francesa sale de la Enciclopedia y de los libros de Rousseau; y todos los movimientos actuales societarios comunistas y socialistas arrancan de un gran libro, del Capital, de Carlos Marx.
Y sabed desde luego que los avances sociales y las revoluciones se hacen con libros y que los hombres que las dirigen mueren muchas veces como el gran Lenin de tanto estudiar, de tanto querer abarcar con su inteligencia. Que no valen armas ni sangre si las ideas no están bien orientadas y bien digeridas en las cabezas. Y que es preciso que los pueblos lean para que aprendan no sólo el verdadero sentido de la libertad, sino el sentido actual de la comprensión mutua y de la vida.
Federico García Lorca

domingo, 8 de abril de 2012

viernes, 6 de abril de 2012

UN CUENTO PARA EL VIERNES SANTO

LA SED DE CRISTO

Emilia Pardo Bazán

Cuando desde la altura de su patíbulo, abriendo las desecadas fauces, exhaló Cristo la más angustiosa de las Siete Palabras, María Magdalena, que estaba como idiota de dolor, estrechamente abrazaba al tronco de la cruz, se estremeció y, recobrando energía y actividad, a impulsos de una compasión que la penetraba toda, se lanzó en busca de agua que aplacase la sed del moribundo Maestro.
No muy lejos del Calvario, sabía Magdalena que manaba, entre peñascos, purísimo y cristalino manantial. Pidió prestada una taza de arcilla a un hombre del pueblo de Jerusalén, de los que en tropel rodeaban la cruz, y se encaminó hacia la escondida fuente. Poco tardó en encontrarla, sintiendo profundo regocijo al pensar que aquella linfa fresquísima calmaría, siquiera momentáneamente, los sufrimientos del mártir. Surtía el chorro, más claro que cristal, de una grieta tapizada de musgo y finos helechos, y el rumor de su corriente lisonjeaba el oído y el corazón. Al recoger en el cuenco de barro el agua, Magdalena notó que estaba fría, helada casi, y de nuevo se alegró, pensando lo refrigerante que sería para Jesús el sorbo. Con su taza rebosante corrió al lugar del suplicio, y a fuerza de ruegos logró que le permitiesen los sayones amontonar unas piedras y encaramarse hasta acercar el agua a los labios cárdenos del crucificado. Y cuando esperaba verle paladear el agua consoladora, he aquí que Jesús la rechaza, moviendo la cabeza y repitiendo en un soplo imperceptible: «Sed tengo».
Con la penetración del amor -porque en verdad os digo que no hay nada que ilumine el entendimiento de la mujer como amar mucho y de veras-, Magdalena adivinó que Cristo deseaba otra bebida más exquisita y rara que el agua natural, y era necesario traérsela a cualquier precio. Mientras se precipitaba hacia Jerusalén, iba recordando que el despensero y mayordomo del tetrarca Herodes la había obsequiado antaño con un falerno añejísimo, ardiente como fuego y dulce como miel, del cual una sola gota es capaz de reanimar un yerto cadáver. Suplicante y presurosa rogó la arrepentida a su antiguo galán, y como accediese a sus ruegos, volvió al Calvario radiante, escondiendo bajo su manto el ánfora de inestimable valor, y apoyó el pico en la boca de Jesús. Un movimiento más acentuado de repugnancia y un débil gemido donde casi expiraba inarticulado el lastimoso «Sed tengo», revelaron a la Magdalena que tampoco esta vez poseía el medio de calmar las torturas de la santa víctima.
En su desconsuelo y en su enojo contra sí misma por no haber acertado, reverdeció más y más en la Magdalena la memoria de su escandalosa juventud. Bien presente tenía que un patricio romano, epicúreo fastuoso, lector de Horacio y algo poeta, que por la hermosa hierosolimitana hizo mil locuras, solía hablar de los banquetes del Olimpo pagano y de la misteriosa virtud e incomparable esencia del néctar de los dioses, que infunde la felicidad e inyecta vida a oleadas en las venas exhaustas y en el cuerpo expirante. Y como si algún maléfico poder oculto -tal vez el de Satanás, empeñado hasta la última hora en tentar al Redentor para probar su divinidad- fuese cómplice del insensato anhelo de la pecadora, he aquí que se sintió arrollada y transportada con velocidad increíble en alas del viento, que la depositó suavemente sobre la cumbre de una montaña deliciosa, poblada de olivos, laureles, naranjos cuajados de azahar, que alternaban con boscajes de mirtos y rosales en flor, de embriagador perfume. Bajando airosamente la escalinata de un elegante templete de mármol blanco, salió al encuentro de Magdalena hermoso mancebo sonriente, de rizos color de jacinto y brillantes pupilas, y le presentó una crátera de oro maravillosamente cincelada, donde chispeaba un licor transparente, rosado, de fragancia embriagadora, que trastornaba los sentidos. Llena de gozo, Magdalena estrechó contra su pecho la sagrada ambrosía y sólo pensó ya en ofrecérsela a Jesús, porque era imposible que aquel licor glorioso, escanciado por Ganímedes, no arrebatase el alma del mártir, haciéndole olvidar sus dolores. Sólo con llevar la copa de ambrosía en las manos sentíase Magdalena presa de dulce fiebre y deliquio, y la Naturaleza le parecía más bella, el sol más claro y el aire más ligero, elástico y luminoso. ¡Desengaño cruel! Así que pudo acercar una copa colmada de ambrosía a los labios de Jesús, cuyos tendones estallaban y cuyo rostro descomponía un padecer horrible, el moribundo hizo un gesto de violenta repulsión, y licor y copa rodaron al suelo, derramándose sobre la seca tierra la bebida de los dioses paganos.
Entonces Magdalena, víctima de la tentación, sintió redoblar su amargura. Los resabios de los años de iniquidad resurgieron, porque el pecado deja sedimentos en el alma y sube a la superficie apenas lo remueve la pasión, y aunque la doctrina de Cristo había inflamado el espíritu de aquella mujer, faltaba todavía que la penitencia la purificase y destruyese la vieja levadura. Sucedió, pues, que Magdalena, ofuscada por el dolor de ver que no sabía estancar la sed de Cristo, se imaginó que el Cordero torturado, si rechazaba el falerno que halaga el paladar y la ambrosía que transporta la imaginación, tal vez aceptaría el vino de la venganza y de la ira; tal vez se aplacasen sus sufrimientos al gustar la sangre del enemigo que le clavó en la afrentosa cruz. Y con este pensamiento, Magdalena se acercó a uno de los sayones, el mismo que había fijado sobre la cabeza de Cristo la escarnecedora placa del Inri, y, engañándole, le llevó lejos del Calvario, a un lugar desierto, y aprovechando su descuido le hirió en el cuello con su propia espada, empapó la caliente sangre en una esponja y volvió segura de que Jesús bebería. Y esta vez, al contrario, fue cuando Cristo, con sobrehumano impulso, se irguió sobre los traspasados pies, y exclamó con fúnebre entonación: «Sed tengo.»
María Magdalena cayó al pie de la cruz, desplomada, retorciéndose las manos y arrancándose a mechones las rubias y sueltas guedejas. Su impotencia para aliviar la sed de Cristo la enloquecía, y principió a acusarse interiormente de su impura existencia, sintiendo sobre la frente humillada el rubor y la pena de tanta disipación, del seco erial de su conciencia, donde no tuvo asilo la piedad. Muchas noches, mientras ella derrochaba oro en su opulenta mesa y se reclinaba sobre tapices tirios y pérsicas alfombras, los pobres, a su puerta, esperaban como perros las migajas del festín, y las mujeres de bien, velándose el rostro, apresuraban el paso para no oír las risotadas y las canciones impúdicas. Por eso, sin duda, no podía disfrutar ahora el consuelo de aplacar la sed de Cristo, sed que neciamente creyó satisfacer con el vino de la gula, la ambrosía del placer o la sangre de la venganza. Y al recapacitar, ablandábase poco a poco el corazón de la pecadora, y subiendo a sus ojos el agua del arrepentimiento y de la humildad fluía de sus lagrimales, resbalando lentamente por sus mejillas. Era tanto lo que lloraba Magdalena, que parecía liquidarse su espíritu, y las lágrimas empapaban la ropa y los hermosos extendidos cabellos. Y como levantase los ojos hacia el rostro de Jesús, vio en él una súplica, un ansia tan viva y tan amorosa que, inspirada, juntó las manos y recogió en el hueco de ellas aquel sincero llanto de contrición, y alzándose hasta Jesús, lo llegó a su boca. Por primera vez, en lugar del acongojado «Sed tengo», Jesús respondió a la Magdalena abriendo los labios y bebiendo ávidamente, al par que transfiguraba su rostro una expresión de inefable dicha.


Tomado de: Noticuento; en CiudadSeva.com

lunes, 26 de marzo de 2012

EL OCIO CONSPICUO

Yo no había oído hablar de Thorstein Veblen , hasta que, mirando por ahí, me encontré una Antología editada por SEP/UNAM llamada "Pensadores Norteamericanos del Siglo XIX" en la que se puede leer a Thomas Jefferson, Benjamin Flanklin, Abraham Lincoln o Edgar Allan Poe entre otros, y obviamente a este Thorstein Veben.
Me puse a buscar su biografía y encontré datos interesantes sobre que era economista y sociólogo estadounidense, fundador de la corriente institucionalista norteamericana junto con John R. Commons.
¿Y por qué escribo sobre este hombre?
Pues simplemente porque encontré un pequeño ensayo de él que se llama "El Ocio Conspicuo" en donde habla del trabajo productivo, de las clases trabajadoras, de clases inferiores y superiores y el que trabajar sea o no deshonroso. Y justamente en torno a la clase pecunaria superior habla sobre el requerimiento de abstenerse del trabajo productivo... ya que durante la fase de la cultura predatoria el trabajo viene a asociarse mentalmente con la debilidad y la sujeción a un amo. Es, por lo tanto, una señal de inferioridad y llega a tomarse por indigno del hombre en su mejor estado. Debido a dicha tradición se siente al trabajo como degradante... Y sigue así explicando hasta que llega al concepto de "Ocio Conspicuo".
Entendí, leyendo a este economista que el mostrar riqueza aparejada con el "no trabajar", con el andar de ocioso, da respetabilidad.
Interesante, muy interesante el concepto y cómo lo desarrolla.
Pero tanto o más interesante es la palabra "conspicuo".
Ésa si la había oído, pero no me había detenido en su etimología y real significado: lo conspicuo es lo ilustre, visible, sobresaliente, lo famoso o lo insigne, notable o renombrado.
Y no ser conspicuo(a) es ser un desconocido, un vulgar cualquiera, un invisible social (según leí por ahí).
Y si a ello le agrego el concepto del trabajo productivo y del ocio...
¿Qué será mejor?, ahora me pregunto, ¿ser trabajador productivo? ¿ser ocioso?
El mismo Thorstein Veben me dio la respuesta: "En sí misma y en sus consecuencias la vida de ocio es hermosa y ennoblecedora a los ojos de todos los hombres civilizados..."
Nada más que ahora me pregunto ¿y de qué me voy a mantener...?

domingo, 25 de marzo de 2012

CÓMO HACER CRECER LA DICHA

Paso 1:
Plántate profundamente en un cuadro de fe, cúbrete sólida y firmemente. Riégate todos los días con pensamientos positivos y mantente en la saturación debida. Ponle con frecuencia el abono del perdón, porque te ayudará a crecer.
Elimina rápidamente las semillas de la preocupación para que no germinen, y arranca las malas hierbas de la desesperanza. Alimenta con esperanza los desalientos, según se necesite, y mantente siempre en la frescura y la sombra cuando sientas irritación o calor. Poda la culpa o la depresión, porque crean deterioro, y cultiva con recuerdos dichosos cada día.

Paso 2:
Cosecha las lecciones del pasado; cava, elige y limpia la azada. Alimenta las raíces del presente, porque ahora es cuando florecerás y crecerás. Empieza a plantar para el futuro; pon tus objetivos en una hilera. Laya bien el cuadro con la pala para que todos tus sueños puedan crecer.

Paso 3:
Recuerda que la pena es un predador natural, por lo tanto aprende a tolerar cierto nivel de daño. Protege tu jardín con rezos cotidianos. Entierra la crítica y las quejas, porque son plagas dañinas.
Planta la semilla del amor por donde vayas porque la alegría, el amor y la risa de seguro crecerán. Si bien las espinas de la vida tal vez perdurarán, germina una sonrisa por el camino... ¡y agradece lo que tienes hoy!

Michelle Rossi

jueves, 8 de diciembre de 2011

FELIZ ENCUENTRO

Hace varias semanas, caminando por las calles de mi colonia, temprano, ví dos bolsas en la banqueta. Parecían sólo de basura.
Pero no.
Bueno, sí eran de basura, porque obviamente quien ahí las había dejado, las dejó junto a otras cercanas que tenían un montón de desperdicios.
Estas bolsas a las que me refiero, tenían una basura muy especial: tenían libros.
Me acerqué, las abrí, y me puse a ver qué libros tenían.
Después de un rato de hurgar, tomé tres de esos libros-basura (si ese es el nombre que les pudiera yo dar) y me los traje a casa.
Dos de esos libros son de poemas, otro es de cocina.
De uno de estos libros "Obras Completas de Amado Nervo"; Vol. XV: Elevación; Con Textos al cuidado de Alfonso Reyes e Ilustraciones de Marco; en una Edición de la Biblioteca Nueva, Madrid; 7 de Octubre de 1920" transcribo



DOS SIRENAS


Dos sirenas que cantan: el Amor y el Dinero.

Mas tú sé como Ulises, previsor y sagaz:

tapa bien las orejas a piloto y remero,

y que te aten al mástil de tu barco ligero;

que, si salvas la sirte, ¡tu gran premio es la paz!




Es engaño el Dinero y el Amor es engaño:

cuando juzgas tenerlos, una transmutación

al Amor trueca en tedio; trueca al oro en estaño...

El Amor es bostezo y el placer hace daño.

(Esto ya lo sabías, ¡oh buen rey Salomón!)




Pero el hombre insensato por el oro delira,

y de Amor vanamente sigue el vuelo fugaz...

Sólo el sabio, el asceta, con desprecio los mira.

Es mentira el Dinero y el Amor es mentira:

si los vences, conquistas el bien sumo: ¡la Paz!




Julio, 9 de 1915

sábado, 3 de diciembre de 2011

TIENE RAZÓN

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra.
(Para mayores de 30)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza..
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando!! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de.... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'. Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado. Y hay que vivir endeudado eternamente ¡¡para pagar el nuevo!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo). Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubiertos. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette
-hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables.. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano

martes, 29 de noviembre de 2011

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que me acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, sólo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento, o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos del futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… sencillez.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer estar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es dónde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!


No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin.






lunes, 28 de noviembre de 2011

LOS DERECHOS IMPRESCRIPTIBLES DEL LECTOR

Si queremos que la juventud lea, es urgente que les concedamos los derechos que nosostros mismos nos permitimos
El Derecho a no leer
El Derecho a saltarnos las páginas
El Derecho a releer
El Derecho a no terminar un libro
El Derecho a leer cualquier cosa
El Derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
El Derecho a leer en cualquier sitio
El Derecho a hojear
El Derecho a leer en voz alta
El Derecho a callarnos
Tomado de Literatura SM

miércoles, 12 de octubre de 2011

EL 12 DE OCTUBRE

Estuve recordando cómo se festejaba el 12 de Octubre cuando estaba en la escuela primaria: nos pedían datos e imágenes sobre el Descubrimiento de América y aunque recurríamos a las imágenes de las monografías de la papelería, a mis papás les gustaba que revisáramos en los libros que había y buscáramos datos en la enciclopedia.


Yo leía sobre el viaje de Colón y me imaginaba, muy torpemente y de acuerdo a mi edad, a Colón frente a los Reyes Católicos, a Colón subiendo a una de las carabelas, a Colón enfrentándose a la angustia de un motín a bordo, a Colón desembarcando en tierra firme.

Y también lo imaginaba escribiendo en su camarote las incidencias de cada día, viendo las estrellas, oyendo el océano y asombrándose de cada cosa que veía.



Después, pasados los años, esta idea romántica del viaje de Colón se desplazó en mi mente dando lugar a otra idea, la del "Encuentro de Dos Mundos", o dicho de otro modo, el choque de dos culturas que a partir de ahí marcarían a todo el mundo. Recuerdo las marchas en esta ciudad yendo a la Glorieta de Colón, en el Paseo de la Reforma, y aventándole cosas al monumento y gritando consignas en contra de Colón, de España, de Europa y a favor de los indígenas de esta América.
Hoy las cosas se han tranquilizado, y mucho. Pareciera que nos ha llegado la tranquilidad. O la tolerancia. O la indiferencia.


Pero una serie de datos curiosos me ha parecido bueno agregarlos a este post, para no dejar pasar este día sin una conmemoración.
1) El 12 de octubre se conmemora la fecha en que la expedición de Cristóbal Colón llegó a las costas de una isla americana, en 1492. El 12 de octubre se ha considerado como un día memorable porque a partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América, que culminó con el llamado "encuentro de dos mundos", que transforma las visiones del mundo y las vidas tanto de europeos como de americanos.
Sin embargo, el 12 de octubre de 1492 no se reveló la existencia de América. Cristóbal Colón siempre creyó que había llegado a la India sin sospechar que se había topado con el continente americano. *

2) Al jueves -del calendario juliano- 4 de octubre de 1582 le sucede el viernes -del calendario gregoriano- 15 de octubre de 1582. Diez días desaparecen debido a que ya se habían contado de más en el calendario juliano. Esto quiere decir, de otra manera, que a la noche del jueves 4 de octubre de 1582, le amaneció viernes 15 de octubre del mismo año. (en Italia, Portugal, España, Canarias).
Esto es, que en 1582 ¡no hubo 12 de Octubre!
3) Santa Teresa de Jesús murió el 4 de octubre de 1582 y fue enterrada, al día siguiente, el 15 de octubre. Durante la noche que fue velada, en Alba de Tormes, se produjo el salto de diez días de la reforma del calendario.
La
Revolución de Octubre (1917) en Rusia, fue en noviembre para el resto de Europa (exactamente, el día 7 de noviembre), pues los rusos se regían entonces todavía por el calendario de la Iglesia Ortodoxa.

1, 2 y 3: Datos de: Wikipedia.org
*Tomado de ILCE

lunes, 26 de septiembre de 2011

¡ME ENCANTÓ ESTE CUENTO!

... y por eso lo transcribo.
Ni siquiera conocía yo a la autora, pero ha descrito muy bien lo que se siente cuando uno tiene en sus manos el libro que quería, que deseaba...
¡ah, eso es maravilloso!



Felicidad clandestina
Clarice Lispector
Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía eramos chatas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historietas le habría gustado tener: un padre dueño de una librería.
No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos: incluso para los cumpleaños, en vez de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del padre. Encima siempre era un paisaje de Recife, la ciudad donde vivíamos, con sus puentes más que vistos.
Detrás escribía con letra elaboradísima palabras como "fecha natalicio" y "recuerdos".
Pero qué talento tenía para la crueldad. Mientras haciendo barullo chupaba caramelos, toda ella era pura venganza. Cómo nos debía odiar esa niña a nosotras, que éramos imperdonablemente monas, altas, de cabello libre. Conmigo ejerció su sadismo con una serena ferocidad. En mi ansiedad por leer, yo no me daba cuenta de las humillaciones que me imponía: seguía pidiéndole prestados los libros que a ella no le interesaban.
Hasta que le llegó el día magno de empezar a infligirme una tortura china. Como al pasar, me informó que tenía El reinado de Naricita, de Monteiro Lobato.
Era un libro gordo, válgame Dios, era un libro para quedarse a vivir con él, para comer, para dormir con él. Y totalmente por encima de mis posibilidades. Me dijo que si al día siguiente pasaba por la casa de ella me lo prestaría.
Hasta el día siguiente, de alegría, yo estuve transformada en la misma esperanza: no vivía, flotaba lentamente en un mar suave, las olas me transportaban de un lado a otro.
Literalmente corriendo, al día siguiente fui a su casa. No vivía en un apartamento, como yo, sino en una casa. No me hizo pasar. Con la mirada fija en la mía, me dijo que le había prestado el libro a otra niña y que volviera a buscarlo al día siguiente. Boquiabierta, yo me fui despacio, pero al poco rato la esperanza había vuelto a apoderarse de mí por completo y ya caminaba por la calle a saltos, que era mi manera extraña de caminar por las calles de Recife. Esa vez no me caí: me guiaba la promesa del libro, llegaría el día siguiente, los siguientes serían después mi vida entera, me esperaba el amor por el mundo, y no me caí una sola vez.
Pero las cosas no fueron tan sencillas. El plan secreto de la hija del dueño de la librería era sereno y diabólico. Al día siguiente allí estaba yo en la puerta de su casa, con una sonrisa y el corazón palpitante. Todo para oír la tranquila respuesta: que el libro no se hallaba aún en su poder, que volviese al día siguiente. Poco me imaginaba yo que más tarde, en el curso de la vida, el drama del "día siguiente" iba a repetirse para mi corazón palpitante otras veces como aquélla.
Y así seguimos. ¿Cuánto tiempo? Yo iba a su casa todos los días, sin faltar ni uno. A veces ella decía: Pues el libro estuvo conmigo ayer por la tarde, pero como tú no has venido hasta esta mañana se lo presté a otra niña. Y yo, que era propensa a las ojeras, sentía cómo las ojeras se ahondaban bajo mis ojos sorprendidos.
Hasta que un día, cuando yo estaba en la puerta de la casa de ella oyendo silenciosa, humildemente, su negativa, apareció la madre. Debía de extrañarle la presencia muda y cotidiana de esa niña en la puerta de su casa. Nos pidió explicaciones a las dos. Hubo una confusión silenciosa, entrecortado de palabras poco aclaratorias. A la señora le resultaba cada vez más extraño el hecho de no entender. Hasta que, madre buena, entendió al fin. Se volvió hacia la hija y con enorme sorpresa exclamó: ¡Pero si ese libro no ha salido nunca de casa y tú ni siquiera querías leerlo!
Y lo peor para la mujer no era el descubrimiento de lo que pasaba. Debía de ser el horrorizado descubrimiento de la hija que tenía. Nos espiaba en silencio: la potencia de perversidad de su hija desconocida, la niña rubia de pie ante la puerta, exhausta, al viento de las calles de Recife. Fue entonces cuando, recobrándose al fin, firme y serena, le ordenó a su hija:
-Vas a prestar ahora mismo ese libro.
Y a mí:
-Y tú te quedas con el libro todo el tiempo que quieras. ¿Entendido?
Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: "el tiempo que quieras" es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer.
¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no partí saltando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo.
Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si yo lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire... había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. No era más una niña con un libro: era una mujer con su amante.




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lunes, 19 de septiembre de 2011

TRES REVOLUCIONES. TRES HUMILLACIONES

El pasado 10 de septiembre, el neurocientífico Francisco J. Rubia, Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, dictó una conferencia, dentro del marco del 43º Congreso de la European Brain and Behaviour Society de Sevilla, sobre los últimos avances de la neurociencia. Según Rubia, los hallazgos realizados en este campo en los últimos años han sido múltiples y podrían producir lo que él denomina "la cuarta humillación humana", tras el final del geocentrismo, la aparición de la teoría de la evolución y el descubrimiento del inconsciente. Estos hallazgos llevarían, de hecho, a cuestionarse conceptos tan fundamentales para nuestra cosmovisión como la naturaleza de la realidad o del yo o la existencia del libre albedrío. Por Francisco J. Rubia.



"Se ha dicho que la humanidad ha pasado por tres revoluciones sociales que han supuesto un avance considerable. La primera, la revolución agrícola hace unos 10.000 años, cuando el hombre se asienta y comienza a labrar la tierra produciendo alimentos y creando las ciudades. La segunda, la revolución industrial hace unos 250 años, con la invención de la máquina de vapor y la producción de mercancías y la extensión de los mercados. Y en nuestro tiempo, la tercera revolución debida a la creación del microchip, que dio lugar a la sociedad de la información con un intercambio de conocimientos antes desconocido.
Algunos autores consideran que la cuarta revolución será la revolución neurocientífica, que ya está invadiendo numerosas disciplinas y creando nuevas, colocando el prefijo “neuro” ante disciplinas tradicionales. Así, hoy se habla de neuroeconomía, neuromarketing, neurofilosofía, neuroética, neuroeducación, neuropolítica y un largo etcétera. Todas estas nuevas disciplinas pretenden aplicar los nuevos conocimientos de la neurociencia a sus materias, esperando que esta aportación sirva para darles un nuevo impulso y desarrollo.
. . . . . . . . . . . . .
El título de esta conferencia le vino a la mente a Francisco J. Rubia cuando releyó (según sus propias palabras) una pequeña obra de Sigmund Freud, el gran psicólogo vienés, titulada "Una dificultad del psicoanálisis", en la que Freud hizo la reflexión de que el ser humano había sufrido a lo largo de la historia tres humillaciones importantes en su amor propio: la primera, la de Nicolás Copérnico en el siglo XVI, que había acabado con el geocentrismo, es decir, con la idea de que la tierra era el centro del universo y de la creación. La tierra no era más que un planeta, y no de los más importantes, del sol. Hoy esta idea no sólo está confirmada, sino que sabemos que el sol no es más que uno de los millones de soles que componen una de las muchas galaxias que existen, por lo que la importancia de la Tierra ha ido disminuyendo a pasos agigantados.
La segunda humillación provino del biólogo inglés Charles Darwin en el siglo XIX, con su teoría de la evolución, que hoy nadie pone en duda excepto algunos grupúsculos cristianos creacionistas en Estados Unidos. Aunque después de más de 150 años todavía hay personas que no han asumido lo que ella significa, o sea nuestra procedencia de animales que nos han precedido en la evolución. Esto significó sin duda un gran golpe a la idea de que éramos la perla de la creación divina, que habíamos sido creados de golpe por un soplo de la divinidad, como se dice en el Génesis. Con ello, la explicación de la Biblia pasó a ser lo que es: un mito o leyenda como muchas otras. Para Freud, la tercera humillación vendría dada por su descubrimiento, que no fue tal, del inconsciente. El inconsciente ya había sido descrito a lo largo del siglo XIX por varios médicos naturalistas románticos alemanes, pero Freud hizo de él el centro de sus estudios y le dio una importancia que otros no le habían dado. El resultado de esos estudios fue saber que la consciencia era sólo la punta de un iceberg, y que debajo del agua se encontraba una inmensa mayoría de funciones que, a pesar de ser inconscientes, gobernaban y dirigían la conducta humana. La tercera humillación, pues, era que el ser humano no era ni siquiera dueño de muchos de sus actos. Hoy se calcula que de todas las operaciones que el cerebro realiza, sólo una ínfima parte, un uno o dos por ciento, es consciente; el resto se lleva a cabo sin que sepamos que se está realizando.
Con otras palabras: probablemente Freud se quedó corto. Según el entender de Francisco J. Rubia, nos aguarda una cuarta humillación, de la que hoy sólo vislumbramos su comienzo: la revolución neurocientífica que está poniendo en entredicho convicciones tan firmes como la existencia del yo, la realidad exterior o la voluntad libre. Temas todos estos que tradicionalmente no han sido objeto de estudio por parte de las ciencias naturales, convencidos como estábamos que eran objeto de la teología, la filosofía o, como mucho, de la psicología. Pero que hoy sí que se cuentan entre los objetos de estudio de la neurociencia para darnos a entender que hemos estado equivocados hasta ahora cuando dábamos carta de naturaleza a determinados conceptos que muy posiblemente eran y siguen siendo fruto de nuestros deseos. El ser humano no tiene, por ejemplo, ningún motivo para pensar en la continuidad de su persona, de su yo, que considera que es el mismo desde la cuna a la tumba, sabiendo que nada ni en su cuerpo ni en su alrededor tiene permanencia. Y, sin embargo, ¿quién nos va a convencer de que no existe ese yo que subjetivamente está tan presente como la propia realidad exterior? Los órganos de los sentidos nos han engañado desde siempre y lo sabemos, como ya lo sabían los filósofos griegos de la naturaleza de las colonias jónicas en Asia Menor. La neurociencia moderna nos dice que ni los colores ni los olores, ni los gustos ni los sonidos existen en la naturaleza, sino que son creaciones del cerebro. "



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Pero lo realmente revolucionario, según el juicio de Francisco J. Rubia, es el hecho de que la materia, como el cerebro, sea capaz de producir espiritualidad. Esta conferencia fue publicada originalmente en el blog Neurociencias, que Francisco J. Rubia publica en Tendencias21, bajo el título "La revolución neurocientífica".