jueves, 28 de julio de 2016
¡SUBIÓ LA GASOLINA!
"¡No puede ser!" se repetía a sí misma al tiempo que veía lo que quedaba de su quincena, que cada vez menos alcanzaba.
Ni modo que llegara mañana con su jefe y le dijera que como la gasolina subió tantos centavos, a ella también le subieran el sueldo en la misma proporción. De todas maneras lo iba a intentar. Pedir aumento. Lo más que podía pasar es que se lo negara.
Ni modo que en la noche, a la hora que llegara su esposo, le dijera que le aumentara el gasto en la misma proporción en que había subido la gasolina. Pues era un hecho que todos los productos que adquiriera, quizá a partir de mañana, reflejaran este aumento. De todas maneras iba a intentar pedir más gasto. Lo más que podía pasar es que se lo negara.
Siguió doblando la ropa, acomodándola en su lugar. Al mismo tiempo oía a los niños gritar jugando en el jardín. Y volteó a verlos. Reían y mucho. Gritaban y mucho. Corrían persiguiéndose y persiguiendo a los dos perros y a las pelotas. Brincaban, se perseguían...
Y sus ojos reflejaron su sorpresa al darse cuenta de la felicidad de lo chiquitos.
Y sólo pensó en el aumento de la gasolina, lo que iba a mermar su ingreso familiar, pero no la alegría de ese momento.
Imagen de: www.arkocapsulas.com
lunes, 28 de noviembre de 2011
LOS DERECHOS IMPRESCRIPTIBLES DEL LECTOR
El Derecho a no leer
El Derecho a saltarnos las páginas
El Derecho a releer
El Derecho a no terminar un libro
El Derecho a leer cualquier cosa
El Derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
El Derecho a leer en cualquier sitio
El Derecho a hojear
El Derecho a leer en voz alta
El Derecho a callarnos
Tomado de Literatura SM
jueves, 16 de septiembre de 2010
LAS NIÑAS
LAS NIÑAS*
Tristísimo es asentar esta verdad: "Las niñas tienen vicios" {…} ¿Cuáles son los medios más adecuados para evitar estos vicios? Bien sencillos en verdad, y fáciles de practicar por las profesoras de las escuelas, quienes deben contribuir á la educación tanto como á la instrucción de la niñez. Los resumiremos así.
1º. No hacer distinciones favorables á las niñas que visten con lujo ó á las que son hijas de personas influyentes. Hacerles entender que las galas más preciadas de una niña deben ser el aseo escrupuloso de su persona, y el orden en los objetos de su uso. Llevar a su ánimo la convicción de que el ser distinguidas solo porque llevan un traje elegante, es mas bien un insulto para ellas, porque es valorizarlas solamente en lo que puede costar el vestido.
2º. Hacerles entender que las consideraciones que se les guarden, han de ser resultados de sus méritos individuales, de sus finas maneras, de su humildad para con los superiores y de su aplicaciones y aprovechamiento. Obligarlas á que respeten á sus compañeras por sus adelantos, y que, en vez de envidiarlas, traten de imitarlas, haciendo caso omiso de que sean ricas o pobres para elogiar sus méritos.
3º. Aconsejarles y hasta exigirles que en las horas que les dejan libres sus tareas escolares, se dediquen á aprender todos y cada uno de los quehaceres domésticos, sin que en ellos vean una degradación, sino el cumplimiento de un deber imprescindible.
4º. No consentirles amistad íntima con sus compañeras, y castigarles severamente las inconsecuencias cometidas y sobre todo los ridículos celos tan comunes entre las niñas que se dicen amigas.
5º. No dejarlas nunca solas en sus horas de recreo. Allí está el más grande peligro para esos séres interesantes y tan fácilmente desviados del camino recto por indolencia, descuido ó complacencias de quienes deben vigilarlas. Las niñas, cuando se les deja libres, se refieren unas á las otras las conversaciones escuchadas, se comunican las dudas sobre tal ó cual asunto que aguijonea su curiosidad ó despierta sus malicias; y de suposición en suposición, y de conversación en conversación, llegan las más de las veces a desgarrar el velo de su inocencia y hasta á despertarse pasiones impropias de su edad y siempre altamente perjudiciales para su salud física y para su higiene moral.
¡Oh maestras!: Penetraos bien la importantísima labor confiada á vosotras; vuestra influencia sobre la niñez debe ser eficaz para sembrar en su corazón las máximas de una sana moral de que debéis darles ejemplo. Necesitáis de abnegación y de caridad acrisolada para cumplir vuestra misión hermosa de engrandecer a la patria enseñando, y sobre todo, educando á la niñez.
*Matilde P. Montoya, "La Niña", en La Mujer Mexicana, 1907, p. 100
Tomado de: ROCHA, Martha Eva: El Álbum de la Mujer (Antología Ilustrada de las Mexicanas) Volumen IV/El Porfiriato y la Revolución; Instituto Nacional de Antropología e Historia; Colección Divulgación; 1ª. ed., 1991; pags. 42 a 45
Espero que los de Hablando-Ando hayan tenido tiempo de publicar ( y más en este día). Saludos a Efra, Jenny, Alonso, Sol, PV, Ixab, Nerak
lunes, 28 de abril de 2008
martes, 22 de abril de 2008
martes, 15 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
lunes, 31 de marzo de 2008
DERECHO NO. 6: DERECHO A COMPRENSIÓN Y AMOR









