Dubito, ergo cogito, ergo sum
Descartes






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jueves, 5 de octubre de 2017

HOY ES JUEVES

Hace varios años pertenecí a un grupo de bloggeros que publicábamos cada jueves con un título determinado. Resultó una experiencia divertida, apasionante y todo un reto, al menos para mi.
Hoy recordé eso y quise publicar este jueves luego de ir por ahí, y buscando, queriendo o no, los desastres del sismo del 19 de septiembre.
Los encontré. Y me dio tristeza.
Y me di cuenta que lo que a mi me pasó, no fue nada. ¿y qué me pasó? Pues que se cayeron los libreros y todo lo que en ellos había. La verdad cuando los ví me sentí muy apesadumbrada. Tanto, que no fue sino hasta el día siguiente que empecé a recoger. También se cayeron cosas de vidrio en el pasillo de la casa; eso fue menos duro: simplemente tomé la escoba y barrí pensando "lo que no se sostuvo en su lugar, pues se tiene que ir a la basura". Y ya.
Hoy ví un edificio, el de la Papelera Dabo, dañado. Y cerradas todas sus entradas con grandes tablones de madera. Recorrí mentalmente un lugar al que mucho fui: desde a comprar un lápiz hasta cajas de papel para la fotocopiadora. Recorría con gusto sus pasillos viendo sus papeles, tocándolos, hojeando sus cuadernos o libretas, revisando sus frasquitos de pinturas, o sus estantes llenos de pegamentos, bolígrafos, folders, clips de todos tamaños, lápices de colores, plumones y mucha papelería más.
Pero también ví que mucha gente se ha reintegrado a su cotidianeidad más rápido que aprisa. ¡Qué bueno! porque eso de estar acordándose de los desastres como que no es muy correcto. Simplemente hay que tomar lo bueno de esto y es con lo que yo me quedo: ver lo bueno de seguir adelante, ofrecer lo que uno tiene sin pedir nada a cambio, sonreir más, quejarse menos y hacer lo posible por completar y terminar lo que se empieza.
Y dentro de esas cosas, decidí volver a leer mi novela: ésa que me propuse leer al iniciar este año (una por mes). Ya la tengo. Ya empecé. No es muy grande. Pero es una novela sobre la vida de una mujer durante la Revolución. A ver qué tal está. Espero que buena. Lo que he leído me ha gustado.
 

lunes, 7 de diciembre de 2015

LOBSANG RAMPA

Cuando estaba en la Prepa, leí un libro que se llama "El Tercer Ojo" de Lobsang Rampa.
No recuerdo cómo llegó a mi, ni cuándo; solo lo leí y ése fue mi primer acercamiento a una cultura de la cual yo desconocía todo.
Hoy lo vuelvo a tener en mis manos. Y lo saqué de un librero por ahí, donde estaba, esperándome. Ya tenía muchos años ahí, y yo lo veía cuando pasaba, y lo ignoraba.
¿Por qué lo tomé? ¿y lo abrí? ¿y lo volví a leer?
Pues porque decidí en estos días hacer limpieza de los libreros y surgió, no de pronto, pero sí reclamando el abandono.
Y digo reclamando el abandono porque este libro, físicamente, está muy feo. Sus hojas están plegadas, onduladas, porque le cayó el agua. Parte de su portada está descolorida y rota. En la contraportada, hay pedazos de papel pegados unos contra otros, de tal modo que no se puede leer muy bien lo que dice. Tan feo está el libro que lo tuve que forrar con una mica dura para poderlo cargar y llevarlo de un lado a otro.
Pero eso que describo es solo su aspecto exterior.
Porque su interior es de una belleza inmejorable. Su contenido es tan espléndido que verdaderamente me ha hecho transportarme al lejano Tibet y enterarme de lo que es un lama, concretamente este lama.
Ya terminé de leerlo, y luego luego, continúe con otro libro que Lobsang Rampa escribió "El Médico de Tibet" y que sería como la segunda parte de una pequeñita porción de la vida de este lama en China en una época muy convulsionada.
Es bueno releer.
Pero también es bueno rescatar aquellos libros que han permanecido ignorados en nuestros libreros esperando, sin decirnoslo, que quieren estar con nosotros.



jueves, 2 de abril de 2015

CON MOTIVO DE LA SEMANA SANTA

Pues ¡nada! hoy aquí recordando cosas que se hacían en mi casa los Jueves Santos. Cuando mi papá y mamá vivían, cuando todos mis hermanos también estaban y ninguno de nosotros había tomado camino por la edad, por las conveniencias, por las circunstancias...
Este año, esta Semana Santa parece que pinta distinta. 
Pero, bueno, yo revisando cosas en esta máquina, me encuentro algo que ha llamado mi atención y me he detenido en ello porque al parecer ya le había yo dado muchas vueltas en mi mente. Es por eso que ahora transcribo esto sólo algunos fragmentos, pues el texto completo se encuentra en
Pecados Capitales en la Era de la Globalización
Por Umberto Marsich, sx |
"No es cierto que en la era de la globalización los pecados tradicionales se hallan descontinuados; tampoco los famosos y dantescos vicios capitales han sido superados. Lo que pasa hoy es que hemos tomado conciencia de actitudes y acciones que no se suelen llamar pecados y que sí lo son. En efecto, existen áreas de la vida personal y social donde se cometen arbitrariedades que ofenden la dignidad de las personas y que repercuten nefastamente sobre la sociedad en general.
"Nuevas formas de pecar, sí.
"Frente a estas nuevas realidades pecaminosas y fenómenos, cuyo despliegue viola derechos y valores que son racional y religiosamente innegociables, no podemos quedarnos indiferentes. Me refiero a los abusos que se cometen en las nuevas áreas de la bioética y ecología; a los inaceptables fenómenos del tráfico y consumo de drogas, del atesoramiento excesivo y sin solidaridad, del cínico enriquecimiento especulativo y de la insensibilidad egoísta frente a la extrema pobreza de la mayor parte de la humanidad...
"...la injusticia social, la corrupción y el soborno, el armamentismo, las guerras inútiles, el desarrollo no sustentable y perjudicador de la naturaleza y la irresponsable supresión de seres humanos, sea en estados embrionarios o en terminales.
El señalamiento de nuevas formas de pecar, hecho por la Penitenciaría Apostólica en la persona del franciscano padre Girotti, ha sido indudablemente oportuno y necesario. La atención al pecado, en sus nuevas formas, se presenta, hoy más que ayer, urgente...
"Nuevos pecados, no.
"Como podemos constatar, no se trata de una lista de nuevos pecados; tampoco de un intento más, por parte de la Iglesia, de coartar libertades o restringir derechos. Simplemente, es más que oportuno, hoy, que se tome conciencia de la presencia del «mal moral social» en espacios anteriormente desatendidos,... 
"Burlas en los mass media
.........................
La prensa, inoportunamente, ha inventado el rollo inexistente de los «nuevos pecados». En realidad, son nuevas las formas de cometerlos...."

jueves, 31 de octubre de 2013

LIBROS PROHIBIDOS

Cuando leí en el Rincón del Bibliotecario el título de  "Libros que no pueden leerse" recordé que alguna vez me dejaron leer Juan Pérez Jolote. Y ahí  estaba yo lee y lee. No recuerdo si adelanté mucho o poco. El caso es que dejé el libro ahí, y cuando regresé, ya no estaba. El libro había desaparecido. ¿Por arte de magia? No, no creo. Pienso que alguien lo tomó y se le llevó, lo escondió, lo tiró, o definitivamente lo leyó. Y le gustó tanto, que no me lo devolvió.
Pero todo esto viene a cuento porque hay personas o instituciones que se erigen en jueces de lo que sí y lo que no debe leerse.
Enlisto los libros que no se han podido leer en el transcurso de la historia:
 Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift
Don Quijote de Cervantes 
Las aventuras de Sherlock Holmes, de sir Arthur Conan Doyle
Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway
Oliver Twist, la famosa obra de Charles Dickens
Bury My Heart at Wounded Knee (Entierra mi corazón en Wounded Knee), de Dee Brown,
El Diccionario Americano de la Herencia
Ordinary People (Gente común), de Judith Guests
 Doris Day: Her Own Story (Doris Day: su propia historia)
Diario de Ana Frank
Budismo Zen: Escritos selectos, compilados por D. T. Suzuki
Estoy muy sorprendida de esta lista. Pero si uno quiere saber más, pues hay que leer la entrada sobre los libros que no se pueden leer

jueves, 24 de octubre de 2013

LO SORPRENDENTE DE UN LIBRO

Llegó a mi correo esto que escribió Carl Sagan:
 
 "Qué cosa más sorprendente es un libro. Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en los que están impresos montones de curiosos garabatos. Pero, cuando se empieza a leer, se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto hace miles de años. A través del Tiempo, un autor habla claro y silenciosamente dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente. La escritura es, tal vez el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí. Personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del Tiempo. Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione."





Quien lo mandó, no cita la fuente (o sea, el escrito en donde Sagan hace esta referencia)
No importa, por ahora.

Lo transcribo porque justamente estoy volviendo a leer de Sagan "El Mundo y sus Demonios. (La ciencia como una luz en la oscuridad)". Este libro intenta que el lector se vuelva crítico sobre lo que ve, lo que le cuentan, lo que cree, lo que se afirma como cierto. Habla sobre la ciencia y la pseudociencia. Y habla también sobre lo ignorantes que somos en este mundo tecnologizado, este mundo tan lleno de información a la mano. Y habla sobre supersticiones e irracionalismos.
Y justamente he pensado en cuántas supersticiones hay en mi entorno. Cuántos irracionalismos y qué poca crítica hacemos a este mundo que nos rodea y lo aceptamos así sin hacer nada, al menos para mejorar el entorno propio.








jueves, 10 de octubre de 2013

9. EL DERECHO A LEER EN VOZ ALTA

En mi entrada del 28 de noviembre de 2011 escribí los Derechos del Lector.
Recuerdo que me llamó mucho la atención encontrar estos derechos, ahora que tan de moda está hablar de ellos. (¡Ojalá y estuviera tan de moda respetarlos!).
Pero ése no es el asunto de esta entrada.
El asunto se refiere a que leyendo por ahí, me encontré una serie de comentarios en torno a estos derechos.
Adjunto la dirección
http://antibestseller.wikispaces.com/file/view/derechos+del+lector.pdf
porque pienso que vale la pena leer todos los comentarios.
Hoy solamente quiero una pequeña parte del Derecho No. 9 porque me pareció maravilloso que "las palabras pudieran lanzarse a existir fuera de...."

"Le pregunto:
—¿Te leían cuentos en voz alta cuando eras pequeña?
Ella me contesta:
—Nunca. Mi padre estaba a menudo de viaje y mi madre demasiado ocupada.
Le pregunto: 
—¿Entonces de dónde te viene ese gusto por la lectura en voz alta?Me contesta:
—De la escuela.
Feliz de oír que por fin alguien le reconoce algún mérito a la escuela, exclamó alegre:
—¡Ah, lo ves!
Ella me dice:
—En absoluto. La escuela nos prohibía la lectura en voz alta: La lectura silenciosa era ya el
credo en mi época. Directo del ojo al cerebro. Transcripción instantánea. Rapidez, eficacia.
Con una prueba de comprensión cada diez líneas. La religión del análisis y el comentario
desde el principio. La mayoría de los muchachos reventaban de miedo, y ése no era sino el
comienzo. Todas mis respuestas eran correctas, si quieres saberlo, pero apenas volvía a
casa releía todo en voz alta.
—¿Por qué?
—Para maravillarme. Las palabras pronunciadas se lanzaban a existir fuera de mí, vivían
de verdad..."

Nunca lo había pensado.
Las palabras son nuestras porque las decimos, la pronunciamos, las escribimos, las pensamos. Y así se quedan, como nuestras. No había pensado en que las palabras tuvieran vida propia.
No lo había pensado....

jueves, 27 de diciembre de 2012

JOHANNES KEPLER

El 27 de Diciembre de 1571 nació en Weil der Stadt, Alemania, Johannes Kepler.
Nacido en el seno de una familia luterana, estudió ética, dialéctica, retórica, griego, hebreo, astronomía y física, y más tarde, teología. 
En 1596 Kepler escribió un libro en el que exponía sus ideas. Mysterium Cosmographicum (El misterio cósmico). Siendo un hombre de gran vocación religiosa, Kepler veía en su modelo cosmológico una celebración de la existencia, sabiduría y elegancia de Dios. Escribió: «yo deseaba ser teólogo; pero ahora me doy cuenta a través de mi esfuerzo de que Dios puede ser celebrado también por la astronomía».
En 1602, a la muerte de Tycho Brahe, Kepler consiguió el acceso a todos los datos recopilados por Tycho sobre sus observaciones planetarias, que de hecho, eran mucho más precisos que los manejados por Copérnico. A la vista de los datos, especialmente los relativos al movimiento retrógrado de Marte se dio cuenta de que el movimiento de los planetas no podía ser explicado por su modelo de poliedros perfectos y armonía de esferas. Kepler, hombre profundamente religioso, incapaz de aceptar que Dios no hubiera dispuesto que los planetas describieran figuras geométricas simples, se dedicó con tesón ilimitado a probar con toda suerte de combinaciones de círculos. Cuando se convenció de la imposibilidad de lograrlo con círculos, usó óvalos. Al fracasar también con ellos, empleó elipses. Con ellas desentrañó sus famosas tres leyes (publicadas en 1609 en su obra Astronomia Nova) que describen el movimiento de los planetas. 
Dichas leyes, que asombraron al mundo, le revelaron como el mejor astrónomo de su época, aunque él no dejó de vivir como un cierto fracaso de su primigenia intuición de simplicidad (¿por qué elipses, habiendo círculos?). 
La Tres Leyes de Kepler son:
1) Los planetas tienen movimientos elípticos alrededor del Sol, estando éste situado en uno de los 2 focos que contiene la elipse.
2) Las áreas barridas por los radios de los planetas, son proporcionales al tiempo empleado por éstos en recorrer el perímetro de dichas áreas.
3) El cuadrado de los períodos de la órbita de los planetas es proporcional al cubo de la distancia promedio al Sol.
Supernova SN1604
(también llamada Estrella de Kepler)

Texto e imágenes tomadas de Wikipedia

lunes, 27 de agosto de 2012

DEL TRÓPICO

(Fragmento)

¡Qué alegre y fresca la mañanita!
Me agarra el aire por la nariz,
los perros ladran, un niño grita
y una muchacha gorda y bonita
sobre una piedra muele maíz.

Un mozo trae por un sendero
sus herramientas y su morral;
otro, con chanclas y sin sombrero,
busca una vaca con su ternero
para ordeñarla junto al corral.

Y la patrona, bate que bate,
me regocija con la ilusión
de una gran taza de chocolate
que ha de pasarme por el gaznate
con las tostadas y el requesón.
                                                                                                          Rubén Darío

jueves, 19 de abril de 2012

¡LIBROS! ¡LIBROS!

No sólo de pan vive el hombre.
Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansias de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?
¡Libros! ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fedor Dostoievski, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o fría, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces el pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerlo e inquietarlo y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia.
¡Y cuánto esfuerzo ha costado al hombre producir un libro! ¡Y qué influencia tan grande ejercen, han ejercido y ejercerán en el mundo!
Ya lo dijo el sagacísimo Voltaire: Todo el mundo civilizado se gobierna por unos cuantos libros: La Biblia, El Corán, las obras de Confucio y de Zoroastro. Y el alma y el cuerpo, la salud y las haciendas se supeditan y dependen de aquellas grandes obras. Y yo añado: todo viene de los libros. La Revolución Francesa sale de la Enciclopedia y de los libros de Rousseau; y todos los movimientos actuales societarios comunistas y socialistas arrancan de un gran libro, del Capital, de Carlos Marx.
Y sabed desde luego que los avances sociales y las revoluciones se hacen con libros y que los hombres que las dirigen mueren muchas veces como el gran Lenin de tanto estudiar, de tanto querer abarcar con su inteligencia. Que no valen armas ni sangre si las ideas no están bien orientadas y bien digeridas en las cabezas. Y que es preciso que los pueblos lean para que aprendan no sólo el verdadero sentido de la libertad, sino el sentido actual de la comprensión mutua y de la vida.
Federico García Lorca

lunes, 26 de marzo de 2012

EL OCIO CONSPICUO

Yo no había oído hablar de Thorstein Veblen , hasta que, mirando por ahí, me encontré una Antología editada por SEP/UNAM llamada "Pensadores Norteamericanos del Siglo XIX" en la que se puede leer a Thomas Jefferson, Benjamin Flanklin, Abraham Lincoln o Edgar Allan Poe entre otros, y obviamente a este Thorstein Veben.
Me puse a buscar su biografía y encontré datos interesantes sobre que era economista y sociólogo estadounidense, fundador de la corriente institucionalista norteamericana junto con John R. Commons.
¿Y por qué escribo sobre este hombre?
Pues simplemente porque encontré un pequeño ensayo de él que se llama "El Ocio Conspicuo" en donde habla del trabajo productivo, de las clases trabajadoras, de clases inferiores y superiores y el que trabajar sea o no deshonroso. Y justamente en torno a la clase pecunaria superior habla sobre el requerimiento de abstenerse del trabajo productivo... ya que durante la fase de la cultura predatoria el trabajo viene a asociarse mentalmente con la debilidad y la sujeción a un amo. Es, por lo tanto, una señal de inferioridad y llega a tomarse por indigno del hombre en su mejor estado. Debido a dicha tradición se siente al trabajo como degradante... Y sigue así explicando hasta que llega al concepto de "Ocio Conspicuo".
Entendí, leyendo a este economista que el mostrar riqueza aparejada con el "no trabajar", con el andar de ocioso, da respetabilidad.
Interesante, muy interesante el concepto y cómo lo desarrolla.
Pero tanto o más interesante es la palabra "conspicuo".
Ésa si la había oído, pero no me había detenido en su etimología y real significado: lo conspicuo es lo ilustre, visible, sobresaliente, lo famoso o lo insigne, notable o renombrado.
Y no ser conspicuo(a) es ser un desconocido, un vulgar cualquiera, un invisible social (según leí por ahí).
Y si a ello le agrego el concepto del trabajo productivo y del ocio...
¿Qué será mejor?, ahora me pregunto, ¿ser trabajador productivo? ¿ser ocioso?
El mismo Thorstein Veben me dio la respuesta: "En sí misma y en sus consecuencias la vida de ocio es hermosa y ennoblecedora a los ojos de todos los hombres civilizados..."
Nada más que ahora me pregunto ¿y de qué me voy a mantener...?

jueves, 8 de diciembre de 2011

FELIZ ENCUENTRO

Hace varias semanas, caminando por las calles de mi colonia, temprano, ví dos bolsas en la banqueta. Parecían sólo de basura.
Pero no.
Bueno, sí eran de basura, porque obviamente quien ahí las había dejado, las dejó junto a otras cercanas que tenían un montón de desperdicios.
Estas bolsas a las que me refiero, tenían una basura muy especial: tenían libros.
Me acerqué, las abrí, y me puse a ver qué libros tenían.
Después de un rato de hurgar, tomé tres de esos libros-basura (si ese es el nombre que les pudiera yo dar) y me los traje a casa.
Dos de esos libros son de poemas, otro es de cocina.
De uno de estos libros "Obras Completas de Amado Nervo"; Vol. XV: Elevación; Con Textos al cuidado de Alfonso Reyes e Ilustraciones de Marco; en una Edición de la Biblioteca Nueva, Madrid; 7 de Octubre de 1920" transcribo



DOS SIRENAS


Dos sirenas que cantan: el Amor y el Dinero.

Mas tú sé como Ulises, previsor y sagaz:

tapa bien las orejas a piloto y remero,

y que te aten al mástil de tu barco ligero;

que, si salvas la sirte, ¡tu gran premio es la paz!




Es engaño el Dinero y el Amor es engaño:

cuando juzgas tenerlos, una transmutación

al Amor trueca en tedio; trueca al oro en estaño...

El Amor es bostezo y el placer hace daño.

(Esto ya lo sabías, ¡oh buen rey Salomón!)




Pero el hombre insensato por el oro delira,

y de Amor vanamente sigue el vuelo fugaz...

Sólo el sabio, el asceta, con desprecio los mira.

Es mentira el Dinero y el Amor es mentira:

si los vences, conquistas el bien sumo: ¡la Paz!




Julio, 9 de 1915

lunes, 26 de septiembre de 2011

¡ME ENCANTÓ ESTE CUENTO!

... y por eso lo transcribo.
Ni siquiera conocía yo a la autora, pero ha descrito muy bien lo que se siente cuando uno tiene en sus manos el libro que quería, que deseaba...
¡ah, eso es maravilloso!



Felicidad clandestina
Clarice Lispector
Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio amarillento. Tenía un busto enorme, mientras que todas nosotras todavía eramos chatas. Como si no fuese suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero poseía lo que a cualquier niña devoradora de historietas le habría gustado tener: un padre dueño de una librería.
No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos: incluso para los cumpleaños, en vez de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del padre. Encima siempre era un paisaje de Recife, la ciudad donde vivíamos, con sus puentes más que vistos.
Detrás escribía con letra elaboradísima palabras como "fecha natalicio" y "recuerdos".
Pero qué talento tenía para la crueldad. Mientras haciendo barullo chupaba caramelos, toda ella era pura venganza. Cómo nos debía odiar esa niña a nosotras, que éramos imperdonablemente monas, altas, de cabello libre. Conmigo ejerció su sadismo con una serena ferocidad. En mi ansiedad por leer, yo no me daba cuenta de las humillaciones que me imponía: seguía pidiéndole prestados los libros que a ella no le interesaban.
Hasta que le llegó el día magno de empezar a infligirme una tortura china. Como al pasar, me informó que tenía El reinado de Naricita, de Monteiro Lobato.
Era un libro gordo, válgame Dios, era un libro para quedarse a vivir con él, para comer, para dormir con él. Y totalmente por encima de mis posibilidades. Me dijo que si al día siguiente pasaba por la casa de ella me lo prestaría.
Hasta el día siguiente, de alegría, yo estuve transformada en la misma esperanza: no vivía, flotaba lentamente en un mar suave, las olas me transportaban de un lado a otro.
Literalmente corriendo, al día siguiente fui a su casa. No vivía en un apartamento, como yo, sino en una casa. No me hizo pasar. Con la mirada fija en la mía, me dijo que le había prestado el libro a otra niña y que volviera a buscarlo al día siguiente. Boquiabierta, yo me fui despacio, pero al poco rato la esperanza había vuelto a apoderarse de mí por completo y ya caminaba por la calle a saltos, que era mi manera extraña de caminar por las calles de Recife. Esa vez no me caí: me guiaba la promesa del libro, llegaría el día siguiente, los siguientes serían después mi vida entera, me esperaba el amor por el mundo, y no me caí una sola vez.
Pero las cosas no fueron tan sencillas. El plan secreto de la hija del dueño de la librería era sereno y diabólico. Al día siguiente allí estaba yo en la puerta de su casa, con una sonrisa y el corazón palpitante. Todo para oír la tranquila respuesta: que el libro no se hallaba aún en su poder, que volviese al día siguiente. Poco me imaginaba yo que más tarde, en el curso de la vida, el drama del "día siguiente" iba a repetirse para mi corazón palpitante otras veces como aquélla.
Y así seguimos. ¿Cuánto tiempo? Yo iba a su casa todos los días, sin faltar ni uno. A veces ella decía: Pues el libro estuvo conmigo ayer por la tarde, pero como tú no has venido hasta esta mañana se lo presté a otra niña. Y yo, que era propensa a las ojeras, sentía cómo las ojeras se ahondaban bajo mis ojos sorprendidos.
Hasta que un día, cuando yo estaba en la puerta de la casa de ella oyendo silenciosa, humildemente, su negativa, apareció la madre. Debía de extrañarle la presencia muda y cotidiana de esa niña en la puerta de su casa. Nos pidió explicaciones a las dos. Hubo una confusión silenciosa, entrecortado de palabras poco aclaratorias. A la señora le resultaba cada vez más extraño el hecho de no entender. Hasta que, madre buena, entendió al fin. Se volvió hacia la hija y con enorme sorpresa exclamó: ¡Pero si ese libro no ha salido nunca de casa y tú ni siquiera querías leerlo!
Y lo peor para la mujer no era el descubrimiento de lo que pasaba. Debía de ser el horrorizado descubrimiento de la hija que tenía. Nos espiaba en silencio: la potencia de perversidad de su hija desconocida, la niña rubia de pie ante la puerta, exhausta, al viento de las calles de Recife. Fue entonces cuando, recobrándose al fin, firme y serena, le ordenó a su hija:
-Vas a prestar ahora mismo ese libro.
Y a mí:
-Y tú te quedas con el libro todo el tiempo que quieras. ¿Entendido?
Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: "el tiempo que quieras" es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer.
¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no partí saltando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo.
Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si yo lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire... había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. No era más una niña con un libro: era una mujer con su amante.




Volver a cuentos de Clarice Lispector

lunes, 19 de septiembre de 2011

TRES REVOLUCIONES. TRES HUMILLACIONES

El pasado 10 de septiembre, el neurocientífico Francisco J. Rubia, Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, dictó una conferencia, dentro del marco del 43º Congreso de la European Brain and Behaviour Society de Sevilla, sobre los últimos avances de la neurociencia. Según Rubia, los hallazgos realizados en este campo en los últimos años han sido múltiples y podrían producir lo que él denomina "la cuarta humillación humana", tras el final del geocentrismo, la aparición de la teoría de la evolución y el descubrimiento del inconsciente. Estos hallazgos llevarían, de hecho, a cuestionarse conceptos tan fundamentales para nuestra cosmovisión como la naturaleza de la realidad o del yo o la existencia del libre albedrío. Por Francisco J. Rubia.



"Se ha dicho que la humanidad ha pasado por tres revoluciones sociales que han supuesto un avance considerable. La primera, la revolución agrícola hace unos 10.000 años, cuando el hombre se asienta y comienza a labrar la tierra produciendo alimentos y creando las ciudades. La segunda, la revolución industrial hace unos 250 años, con la invención de la máquina de vapor y la producción de mercancías y la extensión de los mercados. Y en nuestro tiempo, la tercera revolución debida a la creación del microchip, que dio lugar a la sociedad de la información con un intercambio de conocimientos antes desconocido.
Algunos autores consideran que la cuarta revolución será la revolución neurocientífica, que ya está invadiendo numerosas disciplinas y creando nuevas, colocando el prefijo “neuro” ante disciplinas tradicionales. Así, hoy se habla de neuroeconomía, neuromarketing, neurofilosofía, neuroética, neuroeducación, neuropolítica y un largo etcétera. Todas estas nuevas disciplinas pretenden aplicar los nuevos conocimientos de la neurociencia a sus materias, esperando que esta aportación sirva para darles un nuevo impulso y desarrollo.
. . . . . . . . . . . . .
El título de esta conferencia le vino a la mente a Francisco J. Rubia cuando releyó (según sus propias palabras) una pequeña obra de Sigmund Freud, el gran psicólogo vienés, titulada "Una dificultad del psicoanálisis", en la que Freud hizo la reflexión de que el ser humano había sufrido a lo largo de la historia tres humillaciones importantes en su amor propio: la primera, la de Nicolás Copérnico en el siglo XVI, que había acabado con el geocentrismo, es decir, con la idea de que la tierra era el centro del universo y de la creación. La tierra no era más que un planeta, y no de los más importantes, del sol. Hoy esta idea no sólo está confirmada, sino que sabemos que el sol no es más que uno de los millones de soles que componen una de las muchas galaxias que existen, por lo que la importancia de la Tierra ha ido disminuyendo a pasos agigantados.
La segunda humillación provino del biólogo inglés Charles Darwin en el siglo XIX, con su teoría de la evolución, que hoy nadie pone en duda excepto algunos grupúsculos cristianos creacionistas en Estados Unidos. Aunque después de más de 150 años todavía hay personas que no han asumido lo que ella significa, o sea nuestra procedencia de animales que nos han precedido en la evolución. Esto significó sin duda un gran golpe a la idea de que éramos la perla de la creación divina, que habíamos sido creados de golpe por un soplo de la divinidad, como se dice en el Génesis. Con ello, la explicación de la Biblia pasó a ser lo que es: un mito o leyenda como muchas otras. Para Freud, la tercera humillación vendría dada por su descubrimiento, que no fue tal, del inconsciente. El inconsciente ya había sido descrito a lo largo del siglo XIX por varios médicos naturalistas románticos alemanes, pero Freud hizo de él el centro de sus estudios y le dio una importancia que otros no le habían dado. El resultado de esos estudios fue saber que la consciencia era sólo la punta de un iceberg, y que debajo del agua se encontraba una inmensa mayoría de funciones que, a pesar de ser inconscientes, gobernaban y dirigían la conducta humana. La tercera humillación, pues, era que el ser humano no era ni siquiera dueño de muchos de sus actos. Hoy se calcula que de todas las operaciones que el cerebro realiza, sólo una ínfima parte, un uno o dos por ciento, es consciente; el resto se lleva a cabo sin que sepamos que se está realizando.
Con otras palabras: probablemente Freud se quedó corto. Según el entender de Francisco J. Rubia, nos aguarda una cuarta humillación, de la que hoy sólo vislumbramos su comienzo: la revolución neurocientífica que está poniendo en entredicho convicciones tan firmes como la existencia del yo, la realidad exterior o la voluntad libre. Temas todos estos que tradicionalmente no han sido objeto de estudio por parte de las ciencias naturales, convencidos como estábamos que eran objeto de la teología, la filosofía o, como mucho, de la psicología. Pero que hoy sí que se cuentan entre los objetos de estudio de la neurociencia para darnos a entender que hemos estado equivocados hasta ahora cuando dábamos carta de naturaleza a determinados conceptos que muy posiblemente eran y siguen siendo fruto de nuestros deseos. El ser humano no tiene, por ejemplo, ningún motivo para pensar en la continuidad de su persona, de su yo, que considera que es el mismo desde la cuna a la tumba, sabiendo que nada ni en su cuerpo ni en su alrededor tiene permanencia. Y, sin embargo, ¿quién nos va a convencer de que no existe ese yo que subjetivamente está tan presente como la propia realidad exterior? Los órganos de los sentidos nos han engañado desde siempre y lo sabemos, como ya lo sabían los filósofos griegos de la naturaleza de las colonias jónicas en Asia Menor. La neurociencia moderna nos dice que ni los colores ni los olores, ni los gustos ni los sonidos existen en la naturaleza, sino que son creaciones del cerebro. "



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Pero lo realmente revolucionario, según el juicio de Francisco J. Rubia, es el hecho de que la materia, como el cerebro, sea capaz de producir espiritualidad. Esta conferencia fue publicada originalmente en el blog Neurociencias, que Francisco J. Rubia publica en Tendencias21, bajo el título "La revolución neurocientífica".

martes, 13 de septiembre de 2011

LOS NIÑOS HÉROES DE CHAPULTEPEC

Andaba yo buscando por ahí algo sobre los festejos que hoy se hubieran hecho para conmemorar la "gesta heroica de los Niños Héroes". Y fui recordando qué se hacía antes, comparándolo con lo que hoy se hace, en las escuelas.
Fuera de pedir a los alumnos que investiguen sobre este pasaje histórico y fuera de incluirlo en la ceremonia cívica de los lunes, no percibí nada relevante.
Pareciera que hemos olvidado la conmemoración a nuestros héroes y que nos conformamos con lo hecho por ahí, sin hablar de ello en nuestras casas. Pareciera que sólo es un día más para cubrir el expediente escolar.
Estas reflexiones trajeron a mi memoria un año en que tuve que aprender la poesía de Amado Nervo que abajo transcribo. Volverla a leer, volverla a repetir, trajo imágenes felices de mi infancia y yo misma me asombré al darme cuenta de las poesías que teníamos que memorizar.
Hoy quiero que quien me lea rebusque en su pasado la Historia de México, y rememore aquellos pasajes que más le hayan impactado, porque recordando hacemos algo por nosotros mismos: nos construimos como mexicanos.


LOS NIÑOS MÁRTIRES DE CHAPULTEPEC
Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.

Allí fue... los sabinos, la cimera
con sortijas de plata remecían;
cantaba nuestra eterna primavera
su himno al sol: era diáfana la esfera;
perfumaba la flor..., ¡y ellos morían!

Allí fue... los volcanes en sus viejos
albornoces de nieve se envolvían,
perfilando sus moles a lo lejos;
era el valle una fiesta de reflejos,
de frescura, de luz... ¡y ellos morían!

Allí fue... Saludaba al mundo el cielo,
y al divino saludo respondían
los árboles, la brisa, el arroyuelo,
los nidos con su trino del polluelo,
las rosas con su olor ...¡y ellos morían!

Morían cuando apenas el enhiesto
botón daba sus pétalos precoces,
privilegiados por la suerte en esto:
que los que aman los dioses mueren presto
¡y ellos eran amados de los dioses!

Sí, los dioses la linfa bullidora
cegaban de esos puros manantiales,
espejos de las hadas y de Flora,
y juntaban la noche con la aurora
como pasa en los climas boreales.

Los dioses nos robaron el tesoro
de esas almas de niños que se abrían
a la vida y al bien, cantando en coro...
Allí fue... la mañana era de oro,
Septiembre estaba en flor... ¡y ellos morían!

Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.

No fue su muerte conjunción febea
ni puesta melancólica de Diana.
sino eclipse de Vésper, que recrea
los cielos con su luz, y parpadea
y cede ante el fulgor de la mañana.

Morir cuando la tumba nos reclama,
cuando la dicha suspirando quedo,
"¡Adiós!", murmura, y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice "¡Ama!",
responde el corazón: "¡Si ya no puedo...!";

cuando solo escuchamos donde quiera
del tedio el gran monologar eterno,
y en vano desparrama Primavera
su florido caudal en la pradera,
porque dentro llevamos el Invierno,

bien está...más partir en pleno día,
cuando el sol glorifica la jornada,
cuando todo en el pecho ama y confía,
y la Vida, Julieta enamorada,
nos dice: "¡No te vayas todavía!";

y forma la ilusión mundos de encaje,
y los troncos de savia están henchidos
y las frondas perfuman los boscajes,
y los nidos salpican los frondajes,
y las aves arrullan en los nidos,

es cruel....Mas, entonces, ¿por qué ahora
muestra galas el Bosque y luce aliños?
¿Por qué canta el clarín con voz sonora?
¿Por qué nadie está triste, nadie llora
delante del recuerdo de esos niños?

Porque más que la vida, bien pequeño;
porque más que la gloria, que es un sueño;
porque más que el amor, vale, de fijo,
la divina oblación, y en una losa
este bello epitafio: "Aquí reposa;
dio su sangre a la Patria: ¡Era un buen hijo!"

Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.

Descansa, Juventud, ya sin anhelo,
serena como un dios, bajo las flores
de que es pródigo siempre nuestro suelo;
descansa bajo el palio de tu cielo
y el santo pabellón de tres colores.

Descansa, y que liricen tus hazañas
las voces del terral en los palmares,
y las voces del céfiro en las cañas,
las voces del pinar en las montañas
y la voz de las ondas en los mares.

Descansa, y que tu ejemplo persevere,
que el amor al derecho siempre avive;
y que en tanto que el pueblo que te quiere
murmura en tu sepulcro: "¡Así se muere!",
la fama cante en él: "¡Así se vive!".

Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.

Señor, en cuanto a ti, dos veces bravo,
que aquí defiendes el hollado suelo
tras haber defendido el suelo esclavo,
y hoy en el sitio dormirás al cabo
donde el águila azteca posó el vuelo;

Señor, en cuanto a tí, que noble y fuerte,
llegaste del perdón al heroísmo,
perdonando en tu triunfo a quien la muerte
dio a tu padre infeliz, y de esta suerte
venciéndote dos veces a ti mismo:

¡ven, únete a esos niños como hermano
mayor, pues que su gloria fue tu gloria,
y llévalos contigo de la mano
hacia el solio de Jove soberano
y a las puertas de bronce de la Historia!


Amado Nervo
Septiembre de 1903

viernes, 15 de julio de 2011

EL ALBATROS

El Albatros

Suelen, por divertirse, los mozos marineros
cazar albatros, grandes pájaros de los mares
que siguen lentamente, indolentes viajeros,
el barco, que navega sobre abismos y azares.

Apenas los arrojan allí sobre cubierta,
príncipes del azul, torpes y avergonzados,
el ala grande y blanca aflojan como muerta
y la dejan, cual remos, caer a sus costados.

¡Que débil y que inútil ahora el viajero alado!
Él, antes tan hermoso, ¡que grotesco en el suelo!
Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado,
otro imita, renqueando, del inválido el vuelo.

El poeta es igual ... Allá arriba, en la altura,
¡qué importan flechas, rayos, tempestad desatada!
Desterrado en el mundo, concluyó la aventura:
¡sus alas de gigante no le sirven de nada!

Ch. Baudelaire

jueves, 7 de julio de 2011

LO PROVECHOSO DEL DÍA DE HOY

Todo empezó con mi obligación semanal de meterme a la plataforma del trabajo para hacer mi reporte.
No veo para qué, si lo pienso bien, puesto que el Coordinador puede buscar los datos que yo estoy imprimiento (gastando papel) cada semana en su lap directamente, con sólo hacer "click".
El caso es que así inicié esta navegación que hoy me llevó a muchos lugares y tiempos y espacios y que con este escrito termino.
Mientras hacía mis reportes, recordé que quería yo buscar algunos datos sobre Evagrio Póntico.
Su nombre lo saqué de un programa de televisión, y se me quedó grabado por lo feo del nombre. Pues ahí voy a buscarlo y me enteré que él fue quien hizo la primera lista de los pecados capitales uno de los cuales, ya no es pecado capital ¿y sabes cuál es? La tristeza.
Pues de ahí me fuí a leer cosas sobre los gnósticos, desde su definición hasta quiénes han sido algunos de ellos, y me enteré ¡de cada cosa! Luego eso me llevó al Evangel
io de Tomás (que es apócrifo) y que está en el Codex Nag Hammadi, cuya imagen aquí adjunto (bastante maltratadito ¿no?)
Luego leí sobre el Gattung (que es la forma de la tradición escrita de los dichos de los sabios), lo cual me llevó a "Q", (que es considerada la fuente de dichos de la cual los académicos creen que Mateo y Lucas extrajeron mucho de su material). Esto después me hizo ir a Bizancio, luego leí sobre Epifanio y posteriormente sobre los heresiólogos, lo cual me regresó a los gnósticos (pero ahora en Evangelios)
¿Y mi reporte...? Pues la verdad estaba más emocionante esto que leía, que ponerme a reportar quién había hecho su examen o cuándo.
Luego estuve viendo una película on line-gratis con Nicolas Cage que termina con una llamarada potentísima que el Sol manda y achicharra a la Tierra, pero casulamente su hijo pequeño y otra nena más o menos de la misma edad son salvados por una nave espacial que tiene todas las características de una nube brillante que Ezequiel narra en el primer capítulo de su libro en la Biblia.
Eso me recordó las películas de contactos estraterrestres como "E.T" y "2001, una Odisea Espacial", lo cual me llevó a consultar unas páginas de la NASA para mirar algunas galaxias y darme un 'viajecito' rápido por los confines del Universo.
De pronto recordé que no había checado mis mails. Lo hice rápidamente y oí música que me mandaron y ví un par de interesantes presentaciones sobre lo que tenemos y no tenemos.
Eso me hizo pensar en el blog y lo abandonado que ha estado...
¿Y mi reporte? Pues muy bien, gracias. Ya mañana lo haré, tempranito y me lo llevaré grabado en la USB para que lo impriman en la oficina.

jueves, 5 de mayo de 2011

DOS TELEGRAMAS

En junio de 1861 México declaró la suspensión del pago de la deuda externa debido a la difícil situación financiera por la que atravesaba al finalizar la Guerra de Reforma.


Inglaterra, España y Francia decidieron entonces invadir nuestro país y al inicio de 1862 las tropas de estos tres países estaban frente a las costas mexicanas. Lo que menos necesitaba Juárez en ese momento era una invasión y su gobierno firmó los Tratados de La Soledad con los tres países invasores. En dichos tratados, México se comprometía a pagar la deuda. España e Inglaterra se retiraron entonces y Francia decidió invadir nuestro país, ya que su emperador, Napoleón III, vió la oportunidad de extender su imperio en América y parar, al mismo tiempo, la expansión norteamericana.

En abril de 1862 los franceses emprendieron -desde Córdoba, Veracruz- la campaña militar hacia el centro de la República. La primera batalla importante tuvo lugar en Acultzingo, en el límite de los Estados de Veracruz y Puebla. La siguiente batalla sería en Puebla, al tomar los fuertes de Loreto y Guadalupe.


Y esa batalla fue el 5 de Mayo de 1862.



El general Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, comandante de las tropas francesas, se sentía seguro de derrotar fácilmente al ejército mexicano y dominar al país. Contaba con unos 6 mil soldados, considerados los mejores del mundo, y contaba también con el auxilio de las fuerzas conservadoras mexicanas.
En vísperas de la batalla de Puebla, Lorencez escribió al ministro de Guerra de Francia:"Tenemos sobre los mexicanos tal superioridad de raza, organización, disciplina, moralidad y elevación de sentimientos, que os ruego digáis al emperador que a partir de este momento y a la cabeza de seis mil soldados, soy el amo de México".
La tropas del Gral. Igancio Zaragoza se enfrentaron a los franceses y al final de ese día Zaragoza envió un telegrama al Presidente Juárez con un escueto
"México triunfó. Puebla, mayo 5 de 1862"


El mismo día a las 5 y 49 minutos de la tarde se recibió en la Ciudad de México otro telegrama:
"Excmo. Señor Ministro de Guerra: Las armas del supremo gobierno se han cubierto de gloria; el enemigo ha hecho esfuerzos supremos por apoderarse del cerro de Guadalupe, que atacó por el oriente a derecha e izquierda durante tres horas; fue rechazado tres veces en completa dispersión y en estos momentos está formado en batalla fuerte de 4 000 hombres y pico, frente al cerro, la fuerza de tiro. No lo bato como desearía porque, el gobierno sabe, no tengo para ello fuerza bastante. Calculo la pérdida del enemigo, que llegó hasta los fosos de Guadalupe en su ataque, en 600 y 700 muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros. Sírvase usted dar cuenta de este parte al ciudadano Presidente.

Ignacio Zaragoza
Los franceses se batieron como bravos. Puebla, mayo 5 de 1862."

sábado, 8 de enero de 2011

APENAS ME VOY ENTERANDO

Esto que a continuación copio es una noticia del 13 de Junio del 2008.
Yo la ví el 11 de Diciembre del 2010.
Y la pego aquí el 8 de Enero de 2011. O sea, ya me tardé en enterarme.
Pero bien pensado, si lo paso a tiempos astronómicos, pues la verdad, la noticia me llegó muy rápido.

Plutón pasa a llamarse "Plutoide"
"Plutón, despojado de su estatus de planeta en 2006, ha obtenido un premio de consolación: él y otros planetas enanos se llamarán plutoides.
13 Jun 2008 REUTERS
"La Unión Astronómica Internacional dijo en un comunicado que su comité ejecutivo reunido en Oslo, Noruega, había tomado la decisión.
"Los plutoides se definirán como cuerpos celestes en órbita alrededor del Sol a una distancia mayor que la de Neptuno. Deben tener una forma casi esférica y no contar con otros objetos más pequeños en su órbita, dijo la organización, que pone nombre a los nuevos planetas descubiertos y otros cuerpos celestiales.
"Los dos plutoides conocidos y con nombre son
Plutón y Eris, aunque los astrónomos esperan encontrar más.
"Otro planeta enano, Ceres, no se adecua a la designación de plutoide porque está en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter
."

jueves, 16 de septiembre de 2010

LAS NIÑAS

LAS NIÑAS*

Tristísimo es asentar esta verdad: "Las niñas tienen vicios" {…} ¿Cuáles son los medios más adecuados para evitar estos vicios? Bien sencillos en verdad, y fáciles de practicar por las profesoras de las escuelas, quienes deben contribuir á la educación tanto como á la instrucción de la niñez. Los resumiremos así.

1º. No hacer distinciones favorables á las niñas que visten con lujo ó á las que son hijas de personas influyentes. Hacerles entender que las galas más preciadas de una niña deben ser el aseo escrupuloso de su persona, y el orden en los objetos de su uso. Llevar a su ánimo la convicción de que el ser distinguidas solo porque llevan un traje elegante, es mas bien un insulto para ellas, porque es valorizarlas solamente en lo que puede costar el vestido.

2º. Hacerles entender que las consideraciones que se les guarden, han de ser resultados de sus méritos individuales, de sus finas maneras, de su humildad para con los superiores y de su aplicaciones y aprovechamiento. Obligarlas á que respeten á sus compañeras por sus adelantos, y que, en vez de envidiarlas, traten de imitarlas, haciendo caso omiso de que sean ricas o pobres para elogiar sus méritos.

3º. Aconsejarles y hasta exigirles que en las horas que les dejan libres sus tareas escolares, se dediquen á aprender todos y cada uno de los quehaceres domésticos, sin que en ellos vean una degradación, sino el cumplimiento de un deber imprescindible.

4º. No consentirles amistad íntima con sus compañeras, y castigarles severamente las inconsecuencias cometidas y sobre todo los ridículos celos tan comunes entre las niñas que se dicen amigas.

5º. No dejarlas nunca solas en sus horas de recreo. Allí está el más grande peligro para esos séres interesantes y tan fácilmente desviados del camino recto por indolencia, descuido ó complacencias de quienes deben vigilarlas. Las niñas, cuando se les deja libres, se refieren unas á las otras las conversaciones escuchadas, se comunican las dudas sobre tal ó cual asunto que aguijonea su curiosidad ó despierta sus malicias; y de suposición en suposición, y de conversación en conversación, llegan las más de las veces a desgarrar el velo de su inocencia y hasta á despertarse pasiones impropias de su edad y siempre altamente perjudiciales para su salud física y para su higiene moral.

¡Oh maestras!: Penetraos bien la importantísima labor confiada á vosotras; vuestra influencia sobre la niñez debe ser eficaz para sembrar en su corazón las máximas de una sana moral de que debéis darles ejemplo. Necesitáis de abnegación y de caridad acrisolada para cumplir vuestra misión hermosa de engrandecer a la patria enseñando, y sobre todo, educando á la niñez.

*Matilde P. Montoya, "La Niña", en La Mujer Mexicana, 1907, p. 100

Tomado de: ROCHA, Martha Eva: El Álbum de la Mujer (Antología Ilustrada de las Mexicanas) Volumen IV/El Porfiriato y la Revolución; Instituto Nacional de Antropología e Historia; Colección Divulgación; 1ª. ed., 1991; pags. 42 a 45




Espero que los de Hablando-Ando hayan tenido tiempo de publicar ( y más en este día). Saludos a Efra, Jenny, Alonso, Sol, PV, Ixab, Nerak

miércoles, 15 de septiembre de 2010

MIGUEL HIDALGO



El Padre don Miguel Hidalgo y Costilla inició nuestra lucha por la independencia de la patria, pero no fue su precursor ni tampoco su consumador.
Hernán Cortés decía el primero: "… Esta tierra nosotros la hemos ganado, nuestra es; ya que el rey no nos la da, nosotros la tomaremos…" y sus adictos agregaban: "No es la tierra del rey sino de Hernando Cortés que la ganó".
También los frailes evangelizadores, Bartolomé de las Casas y Motolinía, con ánimo diverso del egoísta de don Hernando, propusieron al emperador, no una, sino varias veces, la independencia de la Nueva España: "…Porque tierra tan grande y tan remota no se puede gobernar bien de tan lejos…"
¿Y qué dijeron los ilusos hermanos González de Ávila al tener la osadía de querer independizar a la colonia de la metrópoli? "Alcémonos con la tierra y démosla al marqués, pues es suya…" Siendo resultado de la absurda aspiración y conspiración, que los hermanos Ávila fueron a la horca, y de don Martín Cortés, el hijo del conquistador, fuera deportado a España.
Asimismo, tres nobles de la Colonia, los condes de Santiago y De la Torre de Cosío, y el marqués de Guardiola, en 1775, en nota secreta que dirigieron al rey Jorge III de Inglaterra, le pidieron su valiosa ayuda para que apoyara un movimiento emancipador de la Nueva España contra la corona. La nota de referencia decía lo siguiente: "Sire: Es en nombre de la ciudad y del Reino de México, de quienes somos representantes que osamos tomarnos la libertad de implorar vuestra poderosa protección. Oprimidos y vejados por la corte de Madrid, ella nos hace sufrir diariamente toda clase de impuestos y malos tratamientos, el despotismo tiránico que viola la constitución y la libertad que nos son debidas, y nos coloca en la condición de viles esclavos de la costa de Guinea…"
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El Licenciado don Francisco Primo de Verdad decía (1808) ante el cabildo de la capital del virreinato, "que aunque las autoridades del gobierno eran muy dignas de respeto, no eran el pueblo mismo y el gobierno de Nueva España debía ser para sus naturales", declaraciones entonces temerarias, que lo llevaron a la muerte.
. . . . . . . . . . .
El padre Hidalgo oyó las clarinadas de Norteamérica, de la toma de la Bastilla, de la Declaración de los Derechos del Hombre en Francia,… y se conmovió hasta lo más hondo de su ser: y por eso en su Despertador Americano, que publicaba en Guadalajara, propagó, con la precaución y habilidad que eran precisas y en él características, los hechos, comentos e insinuaciones relativas a la situación política del mundo.
Las ideas de los "enciclopedistas" encabezados por Diderot y D'Alambert, e integrada por una falange de pensadores: Voltaire, Buffón, Montesquieu, Condorcet, Turgot…. llegaban a Nueva España, filtradas con el más cuidadoso sigilo, a manos del señor Hidalgo, que estaba al cabo de las corrientes luminosas del pensamiento francés, que también le sirvieron para consolidar en su bien preparado espíritu, su ya firme y decidida resolución de llevar a cabo la independencia de México.
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Hidalgo sabía que era el hombre que la patria necesitaba para su eclosión autonómica. Él conocía sus valimientos personales y era sabedor consciente de las grandes ventajas que reportaría a la causa su intervención personal, y por eso encabezó la epopeya.




Tomado de: FABELA, Isidro: Paladines de la Libertad, Ed. Populibros "La Prensa"; México, 1958, D.F.; pags. 17, 18, 23