Dubito, ergo cogito, ergo sum
Descartes






lunes, 25 de junio de 2012

UN POCO DE TIEMPO LIBRE

Eso es lo que necesito: tiempo libre para hacer las muchas cosas que no puedo hacer libremente porque el trabajo es tanto que sólo a él puedo atender.
Y una de las cosas que ahora tengo es eso, tiempo libre.
Y lo reparto entre un poco de limpieza en casa, reacomodar los libros, cocinar, leer lo atrasado, contestar los mails, hablar por teléfono con los amigos para hacer citas y vernos, ver tele, leer cosas a través de la computadora, estar en el jardín con mis perros, oir a los pajaritos, imaginar lo que harán otros, bordar, escribir en el blog.





Así que el tiempo libre, se vuelve a ocupar. ¡Qué paradójico!
No importa, porque si no fuera por eso, difícilmente estaríamos a gusto con nosotros mismos.

sábado, 23 de junio de 2012

EL JUEGO DE AJEDREZ

Hace un rato abrí un mail con unas imágenes muy bonitas. Una de ellas es ésta






y recordé a dos buenos amigos a los que les gusta jugar ajedrez. Sé que si vieran esta imagen les iba a causar gracia.
Ambos amigos han intentado que yo juegue ajedrez. 
A mí no me gusta este juego, la verdad. Pero no descarto la idea de que es bueno aprenderlo y que lo hace a uno pensar y pensar y también aceptar la derrota porque reconoces cuando el otro te gana, que ha sido realmente mejor que tú, por cualquier causa, pero que ha sido mejor.



martes, 15 de mayo de 2012

LUGARES STARLIGHTS

Ya había yo leído algo en torno a esto, alguna vez.
Ya lo había comentado también con alguien.
Ahora me entero con más elementos sobre un derecho que le estamos quitando a nuestros descendientes: el derecho a ver el cielo nocturno. Y les hemos estado quitado, poco a poco este derecho por la gran cantidad de iluminación que tenemos en nuestras ciudades. Por el derroche que hemos hecho de la luz en nuestras casas y oficinas y lugares de esparcimiento.
Me parece que sí es importante devolver este derecho: el de mirar el cielo estrellado y devolver así los elementos que esto mismo lleva consigo: el imaginar, el soñar en algo lejano a nosotros, en "palpar" la oscuridad y disfrutar de ella.


Incluyo aquí la:

Declaración Mundial en Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas

sesionfinal
Los participantes de la Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas, conjuntamente con los representantes de la UNESCO, OMT, IAU, y otras agencias y organizaciones internacional citadas en la versión íntegra de la Declaración, así como miembros de la comunidad científica y académica, reunidos en La Palma, Islas Canarias, España, el 20 de Abril de 2007; siendo conscientes que la visión de la luz de las estrellas ha sido y es una inspiración para toda la Humanidad, y que su observación ha representado un elemento esencial en el desarrollo cultural y científico de todas las civilizaciones; 

Declaramos que: 

a. El derecho a un cielo nocturno no contaminado que permita disfrutar de la contemplación del firmamento, debe considerarse como un derecho inalienable de la Humanidad, equiparable al resto de los derechos ambientales, sociales y culturales. La progresiva degradación del cielo nocturno ha de ser considerada como un riesgo inminente que conlleva la pérdida de un recurso fundamental.

b. El conocimiento, apoyado en la educación, constituye la clave que permite integrar la ciencia en nuestra cultura actual, contribuyendo al avance de toda la Humanidad. La difusión de la astronomía y de los valores científicos y culturales asociados deberán considerarse como contenidos básicos a incluir en la actividad educativa. 

c. El control de la contaminación lumínica debe ser un requisito básico en las políticas de conservación de la naturaleza dado  el impacto  que genera sobre muchas especies, hábitats, ecosistemas y paisajes.

d. La protección de la calidad astronómica de las áreas privilegiadas para la observación científica del universo deberá constituir una prioridad en las políticas medioambientales y científicas de carácter regional, nacional e internacional. 

e. Ha de promoverse el uso racional de la iluminación artificial, minimizando el resplandor que provoca en el cielo y evitando la nociva intrusión del exceso de luz sobre los seres humanos y el medio natural.  Esta estrategia implica un uso más eficiente de la energía en consonancia con los acuerdos sobre el cambio climático y la protección del medio ambiente..

f. Al igual que otras actividades, el turismo puede convertirse en un poderoso instrumento para desarrollar una nueva alianza en favor de la calidad del cielo nocturno. El turismo responsable, en todas sus manifestaciones, puede y debe integrar el paisaje del cielo nocturno como un recurso a resguardar y valorar en todos los destinos. 

Deberán ponerse en práctica todas las medidas necesarias con el fin de informar y sensibilizar al conjunto de implicados en la protección del medio ambiente nocturno, ya sea a nivel local, nacional, regional o internacional, sobre el contenido y los objetivos de la Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas celebrada en la Isla de La Palma..

Adoptada el 20 Abril de 2007, en La Palma, Islas Canarias, España.


domingo, 29 de abril de 2012

LO NUEVO
No puedo hacer nada en mi blog porque mi navegador "ya no es compatible".
Y aunque he hecho y cargado lo que se me pide, sigo con el mismo problema.
Y ahora ¿quién podrá salvarme...?
Esta ventana, donde ahora escribo, no me presenta los estilos de las letras, los tamaños de las mismas, los colores, los vínculos y un montón de cosas más que antes sí presentaba.
Me da cosa ser tan ignorante en esto de la computadora...

jueves, 19 de abril de 2012

¡LIBROS! ¡LIBROS!

No sólo de pan vive el hombre.
Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansias de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?
¡Libros! ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fedor Dostoievski, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o fría, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces el pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerlo e inquietarlo y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia.
¡Y cuánto esfuerzo ha costado al hombre producir un libro! ¡Y qué influencia tan grande ejercen, han ejercido y ejercerán en el mundo!
Ya lo dijo el sagacísimo Voltaire: Todo el mundo civilizado se gobierna por unos cuantos libros: La Biblia, El Corán, las obras de Confucio y de Zoroastro. Y el alma y el cuerpo, la salud y las haciendas se supeditan y dependen de aquellas grandes obras. Y yo añado: todo viene de los libros. La Revolución Francesa sale de la Enciclopedia y de los libros de Rousseau; y todos los movimientos actuales societarios comunistas y socialistas arrancan de un gran libro, del Capital, de Carlos Marx.
Y sabed desde luego que los avances sociales y las revoluciones se hacen con libros y que los hombres que las dirigen mueren muchas veces como el gran Lenin de tanto estudiar, de tanto querer abarcar con su inteligencia. Que no valen armas ni sangre si las ideas no están bien orientadas y bien digeridas en las cabezas. Y que es preciso que los pueblos lean para que aprendan no sólo el verdadero sentido de la libertad, sino el sentido actual de la comprensión mutua y de la vida.
Federico García Lorca

domingo, 8 de abril de 2012

viernes, 6 de abril de 2012

UN CUENTO PARA EL VIERNES SANTO

LA SED DE CRISTO

Emilia Pardo Bazán

Cuando desde la altura de su patíbulo, abriendo las desecadas fauces, exhaló Cristo la más angustiosa de las Siete Palabras, María Magdalena, que estaba como idiota de dolor, estrechamente abrazaba al tronco de la cruz, se estremeció y, recobrando energía y actividad, a impulsos de una compasión que la penetraba toda, se lanzó en busca de agua que aplacase la sed del moribundo Maestro.
No muy lejos del Calvario, sabía Magdalena que manaba, entre peñascos, purísimo y cristalino manantial. Pidió prestada una taza de arcilla a un hombre del pueblo de Jerusalén, de los que en tropel rodeaban la cruz, y se encaminó hacia la escondida fuente. Poco tardó en encontrarla, sintiendo profundo regocijo al pensar que aquella linfa fresquísima calmaría, siquiera momentáneamente, los sufrimientos del mártir. Surtía el chorro, más claro que cristal, de una grieta tapizada de musgo y finos helechos, y el rumor de su corriente lisonjeaba el oído y el corazón. Al recoger en el cuenco de barro el agua, Magdalena notó que estaba fría, helada casi, y de nuevo se alegró, pensando lo refrigerante que sería para Jesús el sorbo. Con su taza rebosante corrió al lugar del suplicio, y a fuerza de ruegos logró que le permitiesen los sayones amontonar unas piedras y encaramarse hasta acercar el agua a los labios cárdenos del crucificado. Y cuando esperaba verle paladear el agua consoladora, he aquí que Jesús la rechaza, moviendo la cabeza y repitiendo en un soplo imperceptible: «Sed tengo».
Con la penetración del amor -porque en verdad os digo que no hay nada que ilumine el entendimiento de la mujer como amar mucho y de veras-, Magdalena adivinó que Cristo deseaba otra bebida más exquisita y rara que el agua natural, y era necesario traérsela a cualquier precio. Mientras se precipitaba hacia Jerusalén, iba recordando que el despensero y mayordomo del tetrarca Herodes la había obsequiado antaño con un falerno añejísimo, ardiente como fuego y dulce como miel, del cual una sola gota es capaz de reanimar un yerto cadáver. Suplicante y presurosa rogó la arrepentida a su antiguo galán, y como accediese a sus ruegos, volvió al Calvario radiante, escondiendo bajo su manto el ánfora de inestimable valor, y apoyó el pico en la boca de Jesús. Un movimiento más acentuado de repugnancia y un débil gemido donde casi expiraba inarticulado el lastimoso «Sed tengo», revelaron a la Magdalena que tampoco esta vez poseía el medio de calmar las torturas de la santa víctima.
En su desconsuelo y en su enojo contra sí misma por no haber acertado, reverdeció más y más en la Magdalena la memoria de su escandalosa juventud. Bien presente tenía que un patricio romano, epicúreo fastuoso, lector de Horacio y algo poeta, que por la hermosa hierosolimitana hizo mil locuras, solía hablar de los banquetes del Olimpo pagano y de la misteriosa virtud e incomparable esencia del néctar de los dioses, que infunde la felicidad e inyecta vida a oleadas en las venas exhaustas y en el cuerpo expirante. Y como si algún maléfico poder oculto -tal vez el de Satanás, empeñado hasta la última hora en tentar al Redentor para probar su divinidad- fuese cómplice del insensato anhelo de la pecadora, he aquí que se sintió arrollada y transportada con velocidad increíble en alas del viento, que la depositó suavemente sobre la cumbre de una montaña deliciosa, poblada de olivos, laureles, naranjos cuajados de azahar, que alternaban con boscajes de mirtos y rosales en flor, de embriagador perfume. Bajando airosamente la escalinata de un elegante templete de mármol blanco, salió al encuentro de Magdalena hermoso mancebo sonriente, de rizos color de jacinto y brillantes pupilas, y le presentó una crátera de oro maravillosamente cincelada, donde chispeaba un licor transparente, rosado, de fragancia embriagadora, que trastornaba los sentidos. Llena de gozo, Magdalena estrechó contra su pecho la sagrada ambrosía y sólo pensó ya en ofrecérsela a Jesús, porque era imposible que aquel licor glorioso, escanciado por Ganímedes, no arrebatase el alma del mártir, haciéndole olvidar sus dolores. Sólo con llevar la copa de ambrosía en las manos sentíase Magdalena presa de dulce fiebre y deliquio, y la Naturaleza le parecía más bella, el sol más claro y el aire más ligero, elástico y luminoso. ¡Desengaño cruel! Así que pudo acercar una copa colmada de ambrosía a los labios de Jesús, cuyos tendones estallaban y cuyo rostro descomponía un padecer horrible, el moribundo hizo un gesto de violenta repulsión, y licor y copa rodaron al suelo, derramándose sobre la seca tierra la bebida de los dioses paganos.
Entonces Magdalena, víctima de la tentación, sintió redoblar su amargura. Los resabios de los años de iniquidad resurgieron, porque el pecado deja sedimentos en el alma y sube a la superficie apenas lo remueve la pasión, y aunque la doctrina de Cristo había inflamado el espíritu de aquella mujer, faltaba todavía que la penitencia la purificase y destruyese la vieja levadura. Sucedió, pues, que Magdalena, ofuscada por el dolor de ver que no sabía estancar la sed de Cristo, se imaginó que el Cordero torturado, si rechazaba el falerno que halaga el paladar y la ambrosía que transporta la imaginación, tal vez aceptaría el vino de la venganza y de la ira; tal vez se aplacasen sus sufrimientos al gustar la sangre del enemigo que le clavó en la afrentosa cruz. Y con este pensamiento, Magdalena se acercó a uno de los sayones, el mismo que había fijado sobre la cabeza de Cristo la escarnecedora placa del Inri, y, engañándole, le llevó lejos del Calvario, a un lugar desierto, y aprovechando su descuido le hirió en el cuello con su propia espada, empapó la caliente sangre en una esponja y volvió segura de que Jesús bebería. Y esta vez, al contrario, fue cuando Cristo, con sobrehumano impulso, se irguió sobre los traspasados pies, y exclamó con fúnebre entonación: «Sed tengo.»
María Magdalena cayó al pie de la cruz, desplomada, retorciéndose las manos y arrancándose a mechones las rubias y sueltas guedejas. Su impotencia para aliviar la sed de Cristo la enloquecía, y principió a acusarse interiormente de su impura existencia, sintiendo sobre la frente humillada el rubor y la pena de tanta disipación, del seco erial de su conciencia, donde no tuvo asilo la piedad. Muchas noches, mientras ella derrochaba oro en su opulenta mesa y se reclinaba sobre tapices tirios y pérsicas alfombras, los pobres, a su puerta, esperaban como perros las migajas del festín, y las mujeres de bien, velándose el rostro, apresuraban el paso para no oír las risotadas y las canciones impúdicas. Por eso, sin duda, no podía disfrutar ahora el consuelo de aplacar la sed de Cristo, sed que neciamente creyó satisfacer con el vino de la gula, la ambrosía del placer o la sangre de la venganza. Y al recapacitar, ablandábase poco a poco el corazón de la pecadora, y subiendo a sus ojos el agua del arrepentimiento y de la humildad fluía de sus lagrimales, resbalando lentamente por sus mejillas. Era tanto lo que lloraba Magdalena, que parecía liquidarse su espíritu, y las lágrimas empapaban la ropa y los hermosos extendidos cabellos. Y como levantase los ojos hacia el rostro de Jesús, vio en él una súplica, un ansia tan viva y tan amorosa que, inspirada, juntó las manos y recogió en el hueco de ellas aquel sincero llanto de contrición, y alzándose hasta Jesús, lo llegó a su boca. Por primera vez, en lugar del acongojado «Sed tengo», Jesús respondió a la Magdalena abriendo los labios y bebiendo ávidamente, al par que transfiguraba su rostro una expresión de inefable dicha.


Tomado de: Noticuento; en CiudadSeva.com

martes, 3 de abril de 2012

EL HORARIO DE VERANO

Definitivamente no me gusta el horario de verano.
Soy una persona que no puede dormir temprano; siempre me ando desvelando. Pues ahora con más razón, porque tuve que adelantar (como todos) mi reloj una hora. Y la consecuencia lógica de esto, es que duermo menos, porque me tengo que levantar una hora antes.
Me había ya acostumbrado, de pocas semanas para acá, que me despertara el canto de una pajarito, como a eso de las 6 ó 6:15 de la mañana. Con sus trinos, que se esparcen por toda la zona, resulta muy edificante despertar. Pienso que es el ave que anuncia que el sol ya va a salir...
Y el pajarito ese sigue cantando en la mañana, pero ahora como a las 7 ó 7:15 por que él, estoy segura, sigue verdaderamente al sol, y anuncia su salida, sólo que ahora ¡una hora más tarde! porque a nosotros, seres humanos, se nos ocurrió adelantar una hora nuestros relojes.
No, no me gusta el horario de verano.







Imagen tomada de: quo.es

lunes, 26 de marzo de 2012

EL OCIO CONSPICUO

Yo no había oído hablar de Thorstein Veblen , hasta que, mirando por ahí, me encontré una Antología editada por SEP/UNAM llamada "Pensadores Norteamericanos del Siglo XIX" en la que se puede leer a Thomas Jefferson, Benjamin Flanklin, Abraham Lincoln o Edgar Allan Poe entre otros, y obviamente a este Thorstein Veben.
Me puse a buscar su biografía y encontré datos interesantes sobre que era economista y sociólogo estadounidense, fundador de la corriente institucionalista norteamericana junto con John R. Commons.
¿Y por qué escribo sobre este hombre?
Pues simplemente porque encontré un pequeño ensayo de él que se llama "El Ocio Conspicuo" en donde habla del trabajo productivo, de las clases trabajadoras, de clases inferiores y superiores y el que trabajar sea o no deshonroso. Y justamente en torno a la clase pecunaria superior habla sobre el requerimiento de abstenerse del trabajo productivo... ya que durante la fase de la cultura predatoria el trabajo viene a asociarse mentalmente con la debilidad y la sujeción a un amo. Es, por lo tanto, una señal de inferioridad y llega a tomarse por indigno del hombre en su mejor estado. Debido a dicha tradición se siente al trabajo como degradante... Y sigue así explicando hasta que llega al concepto de "Ocio Conspicuo".
Entendí, leyendo a este economista que el mostrar riqueza aparejada con el "no trabajar", con el andar de ocioso, da respetabilidad.
Interesante, muy interesante el concepto y cómo lo desarrolla.
Pero tanto o más interesante es la palabra "conspicuo".
Ésa si la había oído, pero no me había detenido en su etimología y real significado: lo conspicuo es lo ilustre, visible, sobresaliente, lo famoso o lo insigne, notable o renombrado.
Y no ser conspicuo(a) es ser un desconocido, un vulgar cualquiera, un invisible social (según leí por ahí).
Y si a ello le agrego el concepto del trabajo productivo y del ocio...
¿Qué será mejor?, ahora me pregunto, ¿ser trabajador productivo? ¿ser ocioso?
El mismo Thorstein Veben me dio la respuesta: "En sí misma y en sus consecuencias la vida de ocio es hermosa y ennoblecedora a los ojos de todos los hombres civilizados..."
Nada más que ahora me pregunto ¿y de qué me voy a mantener...?

domingo, 25 de marzo de 2012

CÓMO HACER CRECER LA DICHA

Paso 1:
Plántate profundamente en un cuadro de fe, cúbrete sólida y firmemente. Riégate todos los días con pensamientos positivos y mantente en la saturación debida. Ponle con frecuencia el abono del perdón, porque te ayudará a crecer.
Elimina rápidamente las semillas de la preocupación para que no germinen, y arranca las malas hierbas de la desesperanza. Alimenta con esperanza los desalientos, según se necesite, y mantente siempre en la frescura y la sombra cuando sientas irritación o calor. Poda la culpa o la depresión, porque crean deterioro, y cultiva con recuerdos dichosos cada día.

Paso 2:
Cosecha las lecciones del pasado; cava, elige y limpia la azada. Alimenta las raíces del presente, porque ahora es cuando florecerás y crecerás. Empieza a plantar para el futuro; pon tus objetivos en una hilera. Laya bien el cuadro con la pala para que todos tus sueños puedan crecer.

Paso 3:
Recuerda que la pena es un predador natural, por lo tanto aprende a tolerar cierto nivel de daño. Protege tu jardín con rezos cotidianos. Entierra la crítica y las quejas, porque son plagas dañinas.
Planta la semilla del amor por donde vayas porque la alegría, el amor y la risa de seguro crecerán. Si bien las espinas de la vida tal vez perdurarán, germina una sonrisa por el camino... ¡y agradece lo que tienes hoy!

Michelle Rossi

martes, 14 de febrero de 2012

14 DE FEBRERO

Sinceramente, nunca había yo visto a tanta gente con regalos en las manos: globos, bolsas, osos de peluche, dulces, chcolates, macetas con flores vivas, flores distintas en ramos hermosos o solamente envueltas en celofán con algún listón.
Ni siquiera había visto esto en la Navidad.
Aunque la mayoría de los que llevaban los regalos eran jóvenes. Y digo la mayoría, porque había gente de cualquier edad con algo (regalo) en las manos. Ya sea que lo fuera a dar o lo hubiese recibido; eso es lo de menos.
Y dos regalos me llamaron la atención:
1) a media tarde, rumbo a la escuela, sin tanto calor, pero con un entorno muy despejado que permitía ver los cerros del Ajusco, ya plagados ahora de casas y enmarcados por un azul de cielo y blanco de nubes que contrastaban fuertemente con lo pardo de los cerros, apareció, hacia otro rumbo del horizonte y sólo por efecto de la curva que la micro tomó, ahí a lo lejos una hermosa imagen: el Iztlacíhuatl, todo nevado, blanquísimo y cerca, muy cerca a la vista. Hoy la naturaleza nos regaló a todos los capitalinos que lo quisiéramos ver, una imagen ya poco vista de un hermoso volcán. Yo lo agradecí.
2) caminando ya en la noche, hace poco rato, por las calles de mi casa, ví a una pareja joven, caminando y platicando animadamente. Ella llevaba en sus manos ¡siete globos!, además de una bolsa de papel con algo adentro; y él cargaba un oso de peluche tamaño gigante en un color claro (blanco no era). Yo pensé que seguramente se quiere mucho esta pareja y por su juventud se demuestran así su amor.

jueves, 15 de diciembre de 2011

LECTORES DE 20 MINUTOS

Hoy utilizo esta imagen para escribir sobre lo que se le ha metido a la SEP entre ceja y ceja: formar lectores de 20 minutos.
Se oye en el radio, se ve en algunas noticias en la tele, se ven algunos espectaculares y anuncios en la paradas del autobús invitando mediante una foto de alguien importante (artista, locutor, cantante) más o menos conocido que está leyendo.
La invitación es a leer.
Sólo 20 minutos.
No más. No menos.
¿Y qué piensan? que con esos anuncios, ¿ya todos los que por ahí vamos nos pondremos a leer? ¿así porque sí?
Yo pienso que no.
Porque el hábito de la lectura, como muchos otros hábitos, se aprenden en la casa practicándolos y viendo a otros en la misma casa que los están haciendo. Y se refuerzan fuera de la casa. Y en el caso de la lectura, se refuerzan en la escuela.
Yo a mis alumnos no los veo leer.
Sí los veo, en sus tiempos libres, tener en sus manos el celular. Fíjate bien lo que escribí: tener en sus manos el celular, no pegado en su oreja y hablando por él.
Y una vez que entré a un grupo y y ví a la mitad de ese grupo ocupado cada uno con el celular en sus manos, lo único que comenté fue "Ojalá y lo que tuvieran en sus manos fuera un libro y lo estuvieran leyendo..."
Ojalá y deveras leyéramos, 20 minutos, o más o menos, pero que leyéramos libros.
Ojalá.

jueves, 8 de diciembre de 2011

FELIZ ENCUENTRO

Hace varias semanas, caminando por las calles de mi colonia, temprano, ví dos bolsas en la banqueta. Parecían sólo de basura.
Pero no.
Bueno, sí eran de basura, porque obviamente quien ahí las había dejado, las dejó junto a otras cercanas que tenían un montón de desperdicios.
Estas bolsas a las que me refiero, tenían una basura muy especial: tenían libros.
Me acerqué, las abrí, y me puse a ver qué libros tenían.
Después de un rato de hurgar, tomé tres de esos libros-basura (si ese es el nombre que les pudiera yo dar) y me los traje a casa.
Dos de esos libros son de poemas, otro es de cocina.
De uno de estos libros "Obras Completas de Amado Nervo"; Vol. XV: Elevación; Con Textos al cuidado de Alfonso Reyes e Ilustraciones de Marco; en una Edición de la Biblioteca Nueva, Madrid; 7 de Octubre de 1920" transcribo



DOS SIRENAS


Dos sirenas que cantan: el Amor y el Dinero.

Mas tú sé como Ulises, previsor y sagaz:

tapa bien las orejas a piloto y remero,

y que te aten al mástil de tu barco ligero;

que, si salvas la sirte, ¡tu gran premio es la paz!




Es engaño el Dinero y el Amor es engaño:

cuando juzgas tenerlos, una transmutación

al Amor trueca en tedio; trueca al oro en estaño...

El Amor es bostezo y el placer hace daño.

(Esto ya lo sabías, ¡oh buen rey Salomón!)




Pero el hombre insensato por el oro delira,

y de Amor vanamente sigue el vuelo fugaz...

Sólo el sabio, el asceta, con desprecio los mira.

Es mentira el Dinero y el Amor es mentira:

si los vences, conquistas el bien sumo: ¡la Paz!




Julio, 9 de 1915

sábado, 3 de diciembre de 2011

TIENE RAZÓN

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra.
(Para mayores de 30)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza..
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando!! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de.... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'. Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado. Y hay que vivir endeudado eternamente ¡¡para pagar el nuevo!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo). Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubiertos. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette
-hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables.. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano

martes, 29 de noviembre de 2011

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que me acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, sólo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento, o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos del futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… sencillez.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer estar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es dónde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!


No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin.






lunes, 28 de noviembre de 2011

LOS DERECHOS IMPRESCRIPTIBLES DEL LECTOR

Si queremos que la juventud lea, es urgente que les concedamos los derechos que nosostros mismos nos permitimos
El Derecho a no leer
El Derecho a saltarnos las páginas
El Derecho a releer
El Derecho a no terminar un libro
El Derecho a leer cualquier cosa
El Derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
El Derecho a leer en cualquier sitio
El Derecho a hojear
El Derecho a leer en voz alta
El Derecho a callarnos
Tomado de Literatura SM

domingo, 27 de noviembre de 2011

EL "CURIOSITY"

En Agosto de 2012 el explorador de Marte llamado "Curiosity" estará en el Cráter Gale, de Marte. donde iniciará una serie de estudios para enterarse si nuestro planeta vecino tuvo aguna vez condiciones favorables para el desarrollo de vida microbiana.






El cohete Atlas V, de la Alianza Unida para Lanzamientos, que
transporta a la nave espacial denominada Laboratorio Científico
de Marte (MSL, por su sigla en idioma inglés), la cual a su vez lleva
en su interior al nuevo vehículo explorador llamado Curiosity
(Curiosidad, en idioma español), despegó en horario en el primer
intento de lanzamiento, a las 10:02 de la mañana (hora oficial del
Este) del 26 de noviembre de 2011. (Foto y datos: del blog de NASA)







En lo personal, este tipo de noticias me dan una especial alegría puesto que me pongo a imaginar las posibilidades de que haya vida (o de que pudiera haber vida) cerca de nosotros. No esta vida que habla de invasiones extraterrestres todas llenas de ataques con armas rarísimas. Sino vida de otra manera: microbios, especies animales o vegetales y, por qué no, de seres inteligentes que desarrollen tecnología que les permita cambiar su entorno (y beneficiarse de él o destruirlo).
No puedo imaginar sistemas de vida diferentes al mío.
La mente no me da para eso.
Pero sí puedo imaginar que pudieran existir seres que tenga vida y que al aprovechar su ambiente físico, se pudieran haber desarrollado de otra manera.
Ahora sólo queda esperar y ver qué noticias tendremos en agosto de 2012.
Yo, al menos, ya lo anoté en mi agenda.

jueves, 24 de noviembre de 2011

MIS DOLENCIAS

Amparo nunca se quejaba.
Siempre que le preguntábamos cómo estaba, ella, sonriendo, nos decía que estaba "bien". y además, siempre la veíamos bien.
Por eso, cuando, nos enteramos que había sido internada en el hospital, nos sorpendimos muchísimo.
Fuimos a verla, más por curiosidad que por otra cosa. "¡Qué malos!" pensamos que éramos porque nos movía eso y no otra cosa hacia ella en ese momento.
Cuando ya pudimos estar junto a ella, le preguntamos que como estaba y ella, sonriendo nos contestó que "bien, gracias". Y empezó a platicar como si nada. Nosotros, sin querer incomodarla le preguntamos entonces el por qué estaba ahí. "Pues porque me trajeron" dijo ella, "yo, ni cuenta me dí. Cuando desperté, estaba yo aquí, y eso no me gusta. Porque yo, la verdad, me siento bien".
Al salir de la visita, preguntamos a sus hijos qué había pasado.
Ellos nos hablaron de un infarto, pero que como había sido tratada a tiempo, simplemente estaba en observación. Y aunque ella se sentía realmente bien, pues tenía que estar ahí al menos un par de días.
Volvimos a preguntar que si ellos no se habían dado cuenta de algo que les pudiera avisar sobre eso. O al menos, que su mamá se hubiera quejado.
La respuesta fue un "no" seco, simple, llano.
Aunque uno de sus nietos sí hizo un comentario: su abuela siempre le decía que como ya estaba viejita, ella tenía algunas dolencias. Él sólo la oía y ella le platicaba, poniéndose las manos en el pecho, de un ligero dolor ahí. Y a veces le decía que se le dormían los dedos, o que le cosquilleaban las piernas, pero al mismo tiempo sonreía y decía, "pero estoy bien, aunque estas dolencias de vieja ya no me quieren dejar".
Amparo ya regresó a su casa, y ahora cuando le preguntamos cómo está, ella nos sigue contestando con una sonrisa que "bien, aunque con algunas dolencias".

viernes, 28 de octubre de 2011

¡ESTOY FELIZ!

Sí, verdaderamente.

Y eso es por que el próximo domingo 30 de Octubre ¡termina el horario de Verano! y habrá que atrasar una hora el reloj.






Yo sé que hay personas a las que eso las tiene sin cuidado.
A mi no.
Porque el dichoso Horario de Verano lo único que hace conmigo es que ande con sueño durante una parte del día. ¡Y cómo no! si me levanto una hora más temprano.
Desde que se implantó este horario yo me disgusto cada vez que empieza y me alegro sobremanera porque termina.
Podrán nuestras autoridades dar todas las explicaciones que quieran respecto a a la luz que nos ahorramos.

Yo, la verdad, no veo un ahorro real en el recibo de la luz de mi casa. Y si ha habido una baja en la cuota que se ha pagado, es porque estamos más al pendiente de no tener tantas luces encendidas en la casa (así como los aparatos eléctricos).
Este ahorro no se lo debemos, al menos en mi casa, al Horario de Verano.




domingo, 16 de octubre de 2011

BLOG ACTION DAY

ALIMENTACIÓN





Un reto que enfrentamos los que vivimos en este planeta en la actualidad es de la alimentación: en cantidad, calidad, suficiencia. Pero también en posibilidad de alcanzarlo económicamente, y que sea satisfactorio para la vista, el paladar, los sentidos, independientemente de que nos nutra.


Difícil escribir sobre alimentación cuando hoy sé que hay mucha hambre en mi país. Que sé que se tira mucha comida, y que hay muchos que no han ni siquiera desayunado a esta hora (si es que lo van a hacer). Y no han desayunado no porque no lo quieran hacer, sino porque no tienen con qué hacerlo.

¿Cómo solucionar esto? ¿Qué hacer al menos en nuestro entorno?

Yo siempre pienso que los grandes problemas nacionales, y éste es uno de ellos junto con la educación y la justicia, se empiezan a solucionar con pequeñas acciones personales. Pero esas acciones personales tienen que ser de varios, de muchos.


Y para el post de este día pensé en proponer algo simple que mejoraría mucho nuestra alimentación personal sin que mermara nuestra ya muy deteriorada economía: sembrar en nuestros lugares en la ciudad.

O dicho de otro modo, producir en parte nuestro alimento.

La tierra, la naturaleza, son tan pródigas que no nos cobran nada. Simplemente nos dan.

Sembrar en nuestra ciudad significaría para cada uno de nosotros tener al menos algo que "llevarse a la boca" cada día.

Pero, alguien me preguntará ¿dónde sembrar? ¿qué sembrar? ¿para qué sembrar?


*¿Dónde sembrar? En nuestro patio, en el camellón, enfrente de nuestra casa (en ese hoyo que está en la banqueta y que más bien se utiliza como basurero), o en una maceta simplemente.


*¿Qué sembrar? Pues cualquier semilla de naranja, de manzana, de durazno, de níspero, de aguacate, de jitomate, de chile, de maíz, de frijol. Cada vez que comamos un fruto, guardar las semillas (no tirarlas a la basura) y sembrarlas, así nada más; regarlas y estar un poco al cuidado de ellas. Veríamos que iban a crecer, en poco tiempo, y dependiendo de lo que se haya sembrado, obtendríamos frutos a corto, mediano o largo plazo.


*¿Para qué sembrar? Para tener frutos gratuitamente. Y si sembramos en la calle, seguramente un frondoso árbol nos regalará su sombra y en pocos años nos dará sus frutos, a todos, a cada uno que pase, para que se lo lleve y lo vaya comiendo.


Alimentarse así, o ayudarse alimentándose así funcionaría muy bien en nuestras ciudades. Y no dependeríamos tanto de las especulaciones del mercado.


Alguien me dirá que sólo obtendría una manzana, o un durazno cada vez; o un jitomate o unas cuantas vainas de ejotes y que eso no es suficiente. ¡Ya lo sé! Pero la satisfacción no nos la quitaría nadie y contribuiríamos con algo personal a la alimentación de los demás.


¿No te parece?




P.D. Ojalá Itaka, Alonso, Sol, Jenny, Ixab, PV y Efra (que son de HablandoAndo) se hayan acordado de este día y hayan escrito algo.