Dubito, ergo cogito, ergo sum
Descartes






jueves, 25 de octubre de 2007

THE NEW NECKLACE

Hoy te pido que veas este cuadro en forma detenida. Pon atención a lo que la mujer a la izquierda, la que está sentada de manera displicente hace. Mira lo que la de la derecha, la del vestido verde, hace. Observa sus actitudes. Ve también cómo están vestidas e imagina...
Porque lo que te voy a contar tiene mucho de cierto:



La mujer de la derecha es Lady Chaterley, la de la izquierda es Lady Carnavon. Ambas mujeres burguesas en una Inglaterra que a finales del siglo XIX vivía prósperamente. Una Inglaterra que era dueña de los territorios y mares de gran parte del mundo, que exportaba mercancías, ideas y formas de vivir, al menos a toda Europa y gran parte de Asia y África. Estas mujeres representan esa prosperidad no sólo en su ropa, sino también en el mobiliario y hasta en sus rostros. Y ambas mujeres nos cuentan a través de este cuadro, su momento: el nuevo lazo que hay que ponerse en el cuello, la nueva gargantilla.
Está hecha ésta con un fino listón de seda traído de el Oriente lejano. Ahí el joyero ensartó artísticamente un broche que podía utilizarse también como prendedor o como peineta en el pelo. El broche, en forma de loto, pequeño, como de unas 3 pulgadas de alto, es de amatistas y, en el centro tiene una perla negra traída de una excavación en Egipto (tomada subrepticiamente de la tumba de una reina de la XI Dinastía, de entre la cantidad incontable de ofrendas que tenía), y que Lord Carnavon pudo sustraer y llevar a Inglaterra metida en su bolsa de tabaco cuando regresó de su última excavación en el Valle de los Reyes.
Pues Lady Carnavon está recibiendo la joya recién montada, recién traída por el joyero. Pero tal pareciera que no le importara tenerla. ¿Te das cuenta cómo la recibe? Fíjate en su rostro.
Pues te platicaré el por qué de esta actitud: Lady Carnavon se enteró hace un par de noches que su esposo, Lord Carnavon, la engaña. De hecho no es la primera vez que lo hace. Pero ella está harta. Porque también cada vez que ella descubre el engaño, a los pocos días llega una alhaja magnífica a sus manos. Ella está harta, ahora más que nunca porque, aparte, está esperando otro hijo y ya no está dispuesta a seguir con estos engaños. Es más, pensaba ya en demandar a Lord Carnavon y pedir el divorcio, pero al enterarse del embarazo, su madre le aconsejó que no lo hiciera. Su padre fue del mismo parecer.
¿Y por qué hasta ahora Lady Carnavon quiere demandar el divorcio? ¿Por qué no lo hizo al primer engaño? ¿o en los siguientes? ¿por las alhajas? ¡No! Ella viene de una familia de banqueros, muy ricos, que tienen fortuna no sólo en Londres, sino también en la India y algunas posesiones en América.
¿Entonces?
Pues Lady Carnavon hoy se ha enterado con quién la engaña su esposo. Y no está dispuesta a tolerar más.
¿Sabes con quién?
Lord Carnavon la engaña con James, el mayordomo.

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martes, 23 de octubre de 2007

NADA

¿Alguna vez has pensado en el principio?
Te preguntas, ¿qué es eso?
Tú sabes: lo que sea que apareció primero. O lo que sea que estaba aquí primero, en el primer momento del tiempo.
¿Alguna vez te has exprimido el cerebro pensando en eso?
Espera un minuto, dices, ¿acaso no es posible que en el principio no había nada? ¿Acaso no es posible que hace millones y millones de años no había nada en absoluto?
Esa, sin duda, es una teoría a considerar. Así que considerémosla, pero primero por medio de una analogía.
Digamos que tienes un cuarto muy grande. Está completamente cubierto y es del tamaño de un campo de fútbol. Está cerrado permanentemente, no tiene puertas ni ventanas y no hay hoyos en sus paredes.
Adentro del cuarto hay... nada. No hay absolutamente nada. Ni una partícula de nada. Nada de aire. Nada de polvo. Nada de luz. Es un cuarto sellado y completamente oscuro por dentro. Luego, ¿qué pasa?
Bueno, digamos que tu meta es introducir algo - cualquier cosa - adentro del cuarto. Pero las reglas son: No puedes usar nada que esté afuera del cuarto para lograrlo. Entonces, ¿qué haces?
Bueno, tú piensas:" ¿qué tal si trato de crear una chispa adentro del cuarto?" Entonces el cuarto tendría luz, aunque fuera por un momento. Eso calificaría como algo. Sí, pero tú estas afuera del cuarto. Así que eso no está permitido.
Pero, tú dices: "¿qué tal si pudiera teletransportar algo adentro del cuarto, como en Star Trek?" Otra vez, eso no está permitido porque estarías usando cosas que están afuera del cuarto.
Aquí está el dilema otra vez: tienes que meter algo al cuarto usando sólo lo que está adentro del cuarto. Y en este caso, no hay nada adentro del cuarto.
Bueno, tú dices: "quizás una pequeña partícula de algo aparecerá en el cuarto si se le da el tiempo suficiente."
Hay tres problemas con esta teoría:
1o. , el tiempo por si solo no hace nada. Las cosas ocurren a través del tiempo, pero no es el tiempo lo que las hace ocurrir. Por ejemplo, si tú esperas 15 minutos para que se horneen unas galletas, lo que las hornea no son los 15 minutos sino el calor en el horno. Si tú las dejas en una mesa por 15 minutos no se van a hornear. En nuestra analogía, tenemos un cuarto completamente sellado sin nada adentro. El hecho de simplemente esperar 15 minutos no va a cambiar la situación. Bueno, dices tú, ¿qué tal si esperamos varios siglos? Varios siglos son simplemente un montón de segmentos de 15 minutos juntos. ¿Si tú esperaras varios siglos con tus galletas en la mesa, varios siglos las hornearían?
2o., ¿Por qué habría de "aparecer" algo adentro del cuarto vacío? Necesitaría una razón que justificara su existencia. Pero no hay nada en absoluto adentro del cuarto. No habría nada adentro del cuarto que ocasionará que algo apareciera (además, la razón debe venir de adentro del cuarto.) Bueno, dices tú, ¿qué tal una muy pequeña partícula de algo? ¿No tendría eso una mayor probabilidad de materializarse adentro del cuarto que algo más grande como, por ejemplo, una pelota de fútbol? Eso nos lleva a lo
3o., tamaño. Como el tiempo, el tamaño es abstracto. Es relativo. Supongamos que tienes tres pelotas de béisbol. Todas de diferente tamaño. Una mide cuatro metros de ancho, otra 2 metros de ancho y otra es de tamaño normal. ¿Cuál de todas es más probable que se materialice adentro del cuarto? ¿La pelota de béisbol de tamaño normal? ¡No! Todas tienen la misma probabilidad de materializarse. El tamaño no importaría. No se trata del tamaño. Se trata de ver si cualquier pelota de béisbol de cualquier tamaño puede o no simplemente "aparecer" adentro de nuestro cuarto vacío y sellado. Si piensas que la pelota de béisbol más chica no puede simplemente aparecer adentro del cuarto, sin importar cuánto tiempo pase. Entonces debes concluir lo mismo para un átomo. No se trata del tamaño. ¡La probabilidad de que se materialice una pequeña partícula sin una causa y de que se materialice un refrigerador sin una causa es la misma!
Ahora vamos a extender más nuestra analogía. Vamos a tomar nuestro cuarto grande y oscuro, y le vamos a quitar sus paredes. Luego vamos a extender el cuarto infinitamente en todas direcciones. Ahora no hay nada afuera del cuarto porque el cuarto es todo lo que hay. Punto.
Este cuarto oscuro e infinito no tiene luz, ni polvo, ni partículas de ningún tipo, ni aire, ni elementos, ni moléculas. Es totalmente nada. De hecho, lo podemos nombrar Absolutamente Nada.
Así que aquí está la pregunta: Si originalmente - hace millones y millones de años - había Absolutamente Nada, ¿Acaso no habría Absolutamente Nada ahora también?
Sí.
Pues algo - no importa lo pequeño que sea - no puede venir de Absolutamente Nada. Todavía tendríamos Absolutamente Nada.
¿Qué nos dice eso? Que Absolutamente Nada nunca existió. ¿Por qué? ¡Porque si Absolutamente Nada existió, todavía habría Absolutamente Nada! Si alguna vez existió Absolutamente Nada, no hubiera habido nada aparte que causara la existencia de algo.
De nuevo, si alguna vez existió Absolutamente Nada, todavía habría Absolutamente Nada.
Sin embargo, algo existe.
De hecho, muchas cosas existen. Tú, por ejemplo, eres algo que existe, un algo muy importante. Entonces, tú eres prueba de que Absolutamente Nada nunca existió.
Ahora, si Absolutamente Nada no existió, eso significa que siempre hubo un tiempo donde por lo menos Algo existió. ¿Qué existió?
¿Fue una cosa o muchas cosas? ¿Fue un átomo? ¿Una partícula? ¿Una molécula? ¿Una pelota de fútbol? ¿Una pelota de béisbol mutante? ¿Un refrigerador? ¿Algunas galletas?

Tomado de: cada estudiante.com

domingo, 21 de octubre de 2007

MANOS





“Y agravándose las calenturas...mi madre, ausente, rogaba por mí”
(San Agustín, "Confesiones")

jueves, 18 de octubre de 2007

MUERTE


ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES
1973
(fragmento)

SEGUNDA PARTE
I
Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos,
poco a poco te acabas.
Yo te he ido mirando a través de las noches
por encima del mármol, en tu pequeña casa.
Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas,
otro día sin garganta,
la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose,
tronchando obscuramente el trigal de tus canas.
Todo tú sumergido en humedad y gases
haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma,
cada vez más igual tu carne que tu traje,
más madera tus huesos y más huesos las tablas.
.................
IV
Un año o dos o tres,
te da lo mismo.
¿Cuál reloj en la muerte?, ¿qué campana
incesante, silenciosa, llama y llama?
¿qué subterránea voz no pronunciada?
¿qué grito hundido, hundiéndose, infinito
de los dientes atrás, en la garganta
aérea, flotante, pare escamas?

¿Para esto vivir? ¿para sentir prestados
los brazos y las piernas y la cara,
arrendados al hoyo, entretenidos
los jugos en la cáscara?
¿para exprimir los ojos noche
a noche en el temblor obscuro de la cama,
remolino de quietas transparencias,
descendimiento de la náusea?

¿Para esto morir?
¿para inventar el alma,
el vestido de Dios, la eternidad, el agua
del aguacero de la muerte, la esperanza?
¿morir para pescar?
¿para atrapar con su red a la araña?
Estás sobre la playa de algodones
y tu marca de sombras sube y baja.

Jaime Sabines
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www.lunamujer.blogspot.com

martes, 16 de octubre de 2007

DARÍO Y ALEJANDRO

Al regresar Alejandro Magno de Armenia, levantó su tienda de campaña a orillas del río Astukhus, amenazando aún las posiciones de Darío. Y éste le escribió directamente, como sigue:

DE DARÍO A ALEJANDRO
DESDE LA CAPITAL de los Reyes del Mundo:
Mientras el sol brille sobre la cabeza de Iskander (Alejandro), el ladrón, sepa éste que el Rey del Cielo me ha otorgado el dominio de la tierra y que el Todopoderoso me ha concedido la superficie de las cuatro regiones. La Providencia me ha distinguido asimismo pro
minentemente con la gloria, la exaltación, la majestad y multitudes de fieles campeones y vasallos.
Nos ha llegado la nueva de que has reunido a tu alrededor un número de ladrones y réprobos, cuya multitud ha exaltado a tal punto tu imaginación que te propones, con su cooperación, procurarte la corona y el trono, asolar nuestro reino y destruir nuestras tierras y pueblo.
Resoluciones tan drásticas están perfectamente de acuerdo con la infatuación de los hombres de Room (Roma, es decir, Europa). Te conviene ahora, al leer el contenido de esta epístola, regresar de inmediato al lugar del que partiste. En cuanto al criminal movimiento que has originado, no te alarmen nuestra majestad y severidad, puesto que todavía no figuras entre aquellos que merecen nuestra venganza y castigo. ¡Observa! Te envío un cofre lleno de oro y un asno cargado de sésamo, para darte con ambos una idea de la inmensidad de mis riquezas y poder.
Te mando también un flagelo y una pelota: esta última para que puedas divertirte con un entretenimiento adecuado a tu edad; el primero, para que te sirva de castigo.

Al recibir esta carta, Alejandro ordenó que fuesen capturados y muertos los embajadores que la habían llevado, pero los aterrados cortesanos imploraron su clemencia. Alejandro cedió finalmente y envió su respuesta a Darío.

lunes, 15 de octubre de 2007

BLOG UNITE: MEDIO AMBIENTE

¡PRACTIQUEMOS EL ECOLOGISMO!

Practicar el ecologismo en nuestra vida diaria es FÁCIL. Y no hace falta volver a las cavernas, como algunos pudieran apuntar. Sólo necesitamos un poco de sentido común.

I. AGUA
1. Ser conscientes de nuestro consumo de agua viendo lo que gastamos a través del medidor
2. Usar la regadera, al bañarnos, sólo de cinco a diez minutos máximo
3. Reparar las llaves que gotean o cisternas que no cierran bien. Una gota por segundo se convierte en 30 litros al día
4. Reducir el consumo de agua en excusados. Si no tenemos un tanque de 6 litros o menos, introducir dentro de éste un par de ladrillos o botellas de plástico rellenas de arena
5. Usar la lavadora o lavavajillas solamente cuando estén realmente llenas. Prescindir del prelavado y dar preferencia a los ciclos cortos
6. Cerrar la llave del lavabo mientras nos lavamos los dientes. O mejor, usar un solo vaso de agua
7. Lavar las verduras o frutas en un escurridor colocado encima de una olla y usar esta agua para regar las plantas
8. Si se puede, instalar un depósito bajo techo para recoger el agua de lluvia. Esta agua sirve para regar el jardín, trapear el piso (luego de asentada), limpiar los vidrios, enjuagar algunos trapos de limpieza, por ejemplo.

II. AIRE
1. Dejar de usar sprays que contengan clorofluorocarbonos (CFC) y desconfiar de cualquier producto en esta presentación (aunque digan que no lo contienen)
2. Si se compra un refrigerador o congelador, preferir las marcas que anuncian la reducción del CFC
3. No quemar rastrojo, hojas secas, ni mucho menos plásticos o llantas. Todo lo que arde aumenta el dióxido de carbono
4. Cualquier planta, incluso la más pequeña, es beneficiosa para el medio ambiente ya que reduce la contaminación del aire y mejora visualmente el entorno. Conviene observar primero las horas de sombra y sol, de viento y lluvia para poner la mejor planta en cada caso
5. Intentar convertir la azotea en verdadero vergel sembrando en macetas. Cuidar el peso de lo sembrado
6. Sembrar hierbas de olor en la cocina. No sólo refrescan el lugar y lo hacen verse bien, sino también sirven para cocinar
7. Erigirse en protector declarado de los árboles. Pedir su poda, no su tala. Participar en las iniciativas gubernamentales para su plantación

III. LIMPIEZA
1. Para la limpieza de casa sólo basta jabón puro, polvo abrasivo, lavatrastes líquido y agua. En algunos casos, se puede añadir vinagre.
2. Los pisos se pueden limpiar únicamente con agua y unas pocas gotas de lavatrastes
3. Las superficies de plástico, loza, azulejo quedan bien sólo con agua y jabón
4. Los objetos de cerámica y cristal se limpian simplemente con agua caliente
5. Los inodoros se limpian solamente con un cepillo y polvos abrasivos
6. No tirar a la taza del inodoro tampones, toallas sanitarias, colillas u otros objetos. Aparte de que pueden provocar que la cañería se tape, son difíciles de eliminar en la central depuradora
7. El horno se puede limpiar con una solución de bicarbonato de sodio
8. Usar detergentes sin fosfatos o mejor, los que venden los herbolarios
9. Prescindir del suavizante para ropa. La ropa que se seca al aire no lo necesita

IV. ENERGÍA
1. Conocer lo que consume de electricidad cada electrodoméstico; fijar un cartelito en cada aparato
2. Utilizar en la medida de lo posible los electrodomésticos fuera de sus horas pico, lo que evitará la necesidad de instalar una nueva central
3. No meter alimentos calientes al refrigerador o congelador. No abrir éstos tan seguido.
4. Si es necesario descongelar, hacerlo cuando la escarcha tenga, máximo, 1.5 cms. de espesor
5. Colocar el refrigerador lejos de cualquier fuente de calor
6. Usar ollas de presión y cacerolas con tapa al cocinar. Apagar las hornillas 10 mins. antes de terminar la cocción; el contenido sigue cocinándose
7. Cocer los alimentos en poca agua
8. No precalentar el horno, aún cuando la receta lo pida
9. Reducir el consumo de agua caliente
10. Preferir cocinas y calentadores de gas, los eléctricos gastan más energía
11. Apagar las luces al salir de cada habitación. Utilizar focos ahorradores
12. No dejar la televisión prendida si no la estamos viendo; el radio sonando si no lo estamos oyendo
13. Buscar y procurar instalar placas solares para calefacción y agua caliente en casas unifamiliares; esto ya es rentable en muchos puntos

V. BASURA
1. Ir a la compra con bolsas propias y rechazar las de plástico; éstas últimas reutilizarlas como bolsas de basura. Si se hace una compra grande en el super y se va en coche, pedir cajas de cartón
2. No comprar bebidas enlatadas o en botellas de plástico que hemos de tirar. Dar preferencia a los envases retornables (de vidrio o plástico) y a los cartones tipo tetrapak
3. Comprar la mayor cantidad posible de productos a granel (sueltos). Ninguno de los productos que ingerimos tienen que ir en bandejas de poliuretano o unisel
4. Preferir papel sanitario, servilletas y servitoallas de color blanco, sin colores o dibujos ya que en las plantas de tratamiento se gastan mayor cantidad de químicos para lavarlos.
5. Preferir siempre papel reciclado, aún en libros, papel de escribir y de computadora
6. Reparar en vez de tirar. Es más económico y ahorra recursos naturales
7. Reciclar todo el material posible. Lo ideal es disponer de cuatro botes de basura: uno para desechos reciclables (vidrio, papel, metal limpios); el segundo es para residuos no reciclables (plásticos, tetrapak); el tercero es para desechos orgánicos (cáscaras de verduras, de frutas, restos de comida, semillas, hojas de plantas o flores secas): el cuarto se reserva a la basura especial (pilas, medicamentos, termómetros de mercurio, pinturas, barnices, disolventes, restos de insecticidas y demás sustancias químicas). Si esto no es posible, utilizar al menos dos botes de basura: uno para basura orgánica y otro para basura inorgánica

VI. AUTOMÓVIL
1. Hacer varios de nuestros recorridos a pie o en transporte colectivo. El mejor automóvil es el que permanece estacionado
2. Al cambiar el aceite del coche, pedir que se deposite en un taller de engrase de donde lo remiten para su reciclaje
3. Verificar cuál es la velocidad en que el automóvil gasta menos gasolina y procurar usarlo a esa velocidad
4. Parar el motor en embotellamientos o cuando se espera a alguien
5. No transportar peso innecesario; se gasta más combustible

domingo, 14 de octubre de 2007

ANFITEATRO SIMÓN BOLÍVAR (EN SAN ILDEFONSO)

En 1922, Diego Rivera (1886-1957) pintó "La Creación" en el muro del proscenio y en lo que fue la concha acústica para un órgano monumental colocado hacia 1910 y que desapareció probablemente durante los años de la lucha armada.
Dentro del nicho está la célula original, de donde surge la figura del hombre, con los brazos abiertos en cruz. La flora y la fauna fueron producto de las observaciones del artista durante un viaje que había realizado por el istmo de Tehuantepec. En la parte central superior del mural un semicírculo azul simboliza la energía primaria que es proyectada en tres direcciones. Los paños laterales corresponden al hombre y a la mujer, desnudos y sentados: Los modelos fueron Amado de la Cueva, su ayudante, y Lupe Marín, con quien Diego se casó.

Las figuras del lado derecho personifican la Fábula; el Conocimiento, con manto azul y oro; la Poesía Erótica, en quien se reconoce a Carmen Mondragón -llamada Nahui Ollin por el doctor Atl-; la Tradición es Luz Jiménez, una indígena del sur del Valle de México, con vestido y rebozo carmesí. Sobre este grupo se encuentra la Tragedia, con el rostro cubierto con una máscara teatral. Las figuras de pie con halos dorados representan a las cuatro virtudes cardinales: La Prudencia; la Justicia, la Fortaleza y la Continencia: las modelos fueron Julieta Crespo de la Serna, María Dolores Asúnsolo, actriz conocida como Dolores del Río y Lupe Marín.

En el paño izquierdo aparecen la Música, el Canto es Lupe Marín, la Comedia es la actriz de tandas Lupe Rivas Cacho, y la Danza. En segundo plano se encuentran las tres virtudes teologales: la Caridad, la Esperanza y la Fe, representada por Luz Jiménez.

Sobre los paños se encuentran dos figuras aladas sentadas sobre nubes: la Ciencia y la Sabiduría. La maestra y escritora Palma Guillén y Luz Jiménez fueron las modelos para estas representaciones.

En 1930, al conmemorarse cien años de la muerte de Simón Bolívar, el Anfiteatro recibió su nombre. La decoración del vestíbulo fue encargada a Fernando Leal (1901-1964), quien entre 1930 y 1942 pintó al fresco la Epopeya bolivariana, integrada por nueve murales.
Las tres obras mayores se refieren a la vida del personaje: en el muro oriente Infancia de Bolívar o Bolívar niño; en el muro poniente El libertador Simón Bolívar y en el tercer panel -que quedó inconcluso- Bolívar muerto o La muerte de Bolívar.

sábado, 13 de octubre de 2007

EL TIEMPO

El tiempo puede que no exista
Por no mencionar la cuestión de qué dirección sigue...
Nadie sigue el rastro del tiempo mejor que Ferenc Krausz. En su laboratorio en el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica Garching (Alemania) ha cronometrado los intervalos de tiempo más cortos jamás observados. Krausz usó pulsos láser ultravioleta para rastrear los irracionalmente breves saltos cuánticos de los electrones dentro de los átomos. Los eventos que investigó tardaron unos 100 attosegundos, o 100 trillonésimas de segundo. Para verlo con un poco de perspectiva, 100 attosegundos es a un segundo lo que un segundo a 300 millones de años.
Pero incluso los trabajos de Krausz están lejos de la frontera del tiempo.
Hay un dominio temporal llamado escala de Planck, donde incluso los attosegundos parecen eones. Esto marca el límite de la física conocida, una región donde las distancias e intervalos son tan cortos que los mismos conceptos de espacio y tiempo comienzan a colapsar. El tiempo de Planck — la unidad más pequeña de tiempo que tiene sentido a nivel físico — es 10-43 segundos, menos de una billonésima de billonésima de un attosegundo. ¿Más allá qué hay? El tiempo desconocido. Al menos por ahora.
Los esfuerzos por comprender el tiempo por debajo de la escala de Planck han llevado coyunturas extremadamente extrañas de la física. El problema, resumiendo, es que el tiempo puede no existir al nivel más fundamental de la realidad física.
Si esto es así, entonces, ¿qué es el tiempo? ¿Y por qué es tan obvia y tiránicamente omnipresente en nuestra propia experiencia? “El significado del tiempo se ha convertido en un algo terriblemente problemático en la física contemporánea”, dice Simon Saunders, un filósofo de la física en la Universidad de Oxford. “La situación es tan incómoda que lo mejor que puede uno hacer, de lejos, es declararse agnóstico”.
La posibilidad de que puede no existir el tiempo es conocida entre los físicos como “el problema del tiempo”. Puede ser el mayor, pero está lejos de ser el único acertijo temporal.
El aspirante para la segunda plaza es este extraño hecho: Las leyes de la física no explican por qué el tiempo siempre apunta hacia el futuro. Todas las leyes ─ya sean las de Newton, Einstein, o las estrafalarias reglas cuánticas─ funcionarían igual de bien si el tiempo corriese hacia atrás. Hasta donde podemos decir, si bien, el tiempo en un proceso de único sentido; nunca se invierte, incluso aunque ninguna ley se lo impide.
La madre de todas las condiciones iniciales, dice Lloyd, fue el Big Bang. Los físicos creen que el universo comenzó como una extremadamente compacta y simple bola de energía. Aunque las leyes de la física mismas no proporcionan una flecha del tiempo, la expansión actual del universo sí lo hace. Dado que el universo se expande, se hace más complejo y desordenado. El desorden creciente — lo que los físicos llaman un aumento de la entropía─ está dirigido por la expansión del universo, lo cual puede ser el origen de lo que pensamos que es el incesante avance del tiempo. El tiempo, desde este punto de vista, no es algo que exista fuera del universo. No hay un reloj haciendo tic-tac fuera del cosmos. La mayoría de nosotros tendemos a pensar en el tiempo de la forma que lo hizo Newton: “El tiempo absoluto, verdadero y matemático, por sí mismo y por su propia naturaleza, fluye de igual forma, sin importar nada externo”.
Pero como demostró Einstein, el tiempo es parte del tejido del universo. Contrariamente a lo que creía Newton, nuestros relojes comunes no miden algo independiente al universo. De hecho, dice Lloyd, los relojes no miden el tiempo en absoluto.
Rovelli, el defensor de un universo sin tiempo, dice que los guardianes del tiempo de NIST tienen razón. Además, su punto de vista es muy consistente con la ecuación de Wheeler-DeWitt. “En realidad nunca podemos ver el tiempo”, dice. “Sólo vemos relojes”. Si dices que este objeto se mueve, lo que en realidad significa es que este objeto estaba aquí cuando la manecilla de tu reloj estaba aquí, etc. Decimos que medimos el tiempo con relojes, pero sólo vemos las manecillas de los relojes, no el tiempo en sí mismo. Y las manecillas de un reloj son una variable física como cualquier otra. Por lo que en cierto sentido hacemos trampa debido a que lo que realmente observamos son variables físicas como una función de otra variable física, pero que representamos como si todo evolucionara con el tiempo.

viernes, 12 de octubre de 2007

ALGO FUERA DE LO COMUN

─ ¡Rápido! ¡más rápido! ─ me decía mi compañero. Yo corría apresuradamente, pero al parecer, no me movía.
Esa pesadez no me permitía mayor velocidad.
Él empezó a impacientarse. Lo veía claramente porque a través del visor de su casco espacial pude ver que el vidrio se empañaba. Estaba ansioso y me seguía apresurando.
Miraba él para un lado y otro. Volteaba a verme luego a mi y volvía a gritar.
─ ¡Apúrate, si no, no llegamos!
Yo hice un último esfuerzo y salté. Pude librar al fin el obstáculo del montículo de arena.
Corrí tras de él esforzándome cada vez más, hasta que lo alcancé.
Él tomó mi mano y empezó a jalarme. Yo ya daba tumbos, o casi...
Alcanzamos al fin el módulo. Entramos y cerramos rápidamente el acceso. Verificamos que todo estuviera funcionando correctamente y que todas las posibles entradas quedaran verdaderamente cerradas y selladas con los sistemas de seguridad diseñados para uno de estos casos. Nos reportamos al Mando y sentimos un fuerte tirón.
Era el despegue.

A lo lejos pudimos observar el gran montículo en forma de Reloj de Arena que habíamos librado y por el que nos habíamos aventurado saliéndonos de nuestra ruta, arriesgándonos no sólo a una muy fuerte llamada de atención, sino incluso a que nos retiraran los permisos de exploración.

Bueno, ya tenía Juan lo que quería: pasto

jueves, 11 de octubre de 2007

LLUVIA

El cielo amenazaba lluvia: las nubes se habían cargado a un solo lado del firmamento y se iban poniendo grises. El viento soplaba fuerte juntándolas cada vez más. No tardaría en llover.
La gente caminaba apresurada. Presentía el mal tiempo. Lo respiraba. Lo importante era llegar a tomar el transporte. Lo importante era llegar a casa. Sentirse seguro ahí.
Yo los miraba a través del ventanal. Vivía en esa época en una de las principales avenidas de la ciudad, en una casona porfiriana convertida en departamentos. El ventanal daba justamente a la gran avenida. Lo había elegido así. Por ello pagaba yo un sobreprecio, pero valía la pena porque no sólo recibía yo el sol durante todo el día, sino que podía ver y oir todo lo que pasaba en la calle.
Esa tarde no había yo tenido trabajo y, en lugar de hablarle a mi amiga Marcela y tomarme con ella un café y tener una buena charla, decidí quedarme en casa a arreglar mis libros. Eso estaba haciendo cuando un trueno me sacó de mi quehacer y me asomé, y ví el cielo.
El azul claro contrastaba espectacularmente con las nubes cada vez más grises, cada vez más cargadas. Ya se podía oler la humedad. Seguramente el cielo había empezado a descargar su equipaje líquido muy cerca de ahí. En menos de lo que platico, el cielo se nubló totalmente y empezaron las primeras gotas: gruesas, espaciadas, haciendo ruido. El pavimento se llenó de manchas de agua, que casi se secaban en forma instantánea por lo caliente que había quedado el suelo en aquella calurosa tarde de verano de ese día.
La gente empezó a correr, intentando resguardarse en los pocos techos y marquesinas disponibles. Demasiado tarde. La cortina de agua se vino de pronto. Tupida, recia, opaca y fría. Casi no se veía a más de un metro. ¡Qué aguacero! Los riachuelos de agua corriendo por la banqueta y el arroyo vehicular se formaron casi de inmediato y se conviertiron en verdaderos ríos que arrastraban sin piedad las hojas caídas de los árboles, los papeles tirados y la poca basura que por ahí se había juntado.
Yo pegué más mi cara al ventanal y poco a poco fui viendo cosas, no lejanas, sino bien cerca de mi. El aguacero amainó y se convirtió en lluvia, densa, pero persistente. Ahora, los riachuelos se formaban en los vidrios del ventanal. Se retorcían formando caprichosas figuras que iniciaban solas el camino y que, conforme iban bajando por esa pulimentada superficie, se juntaban con otras, hasta llegar al pretil y tomaban nuevo camino, ahora horizontal, para terminar escurriéndose en el extremo y cayendo de manera estrepitosa a la banqueta. Yo las veía y con mi dedo seguía su camino e intentaba trazar uno nuevo invitando al agua a seguirlo sin que ella me hiciera caso.
Y en ese momento llegaste tú, a mi mente. Y tuve el deseo de que estuvieras ahí, conmigo. Y recordé que tú y yo nos conocimos en una tarde de lluvia.
Pero también recordé otras cosas.
Y de pronto, la lluvia, lentamente, llegó a mis ojos.




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sábado, 6 de octubre de 2007

LUNA

Luna es un lugar.
Así como hay bosques, océanos, playas, acantilados, volcanes o estrellas, así existe Luna.
¿Dónde está? Ahí.
Es muy fácil llegar. Sólo basta desearlo. El problema radica en que ese deseo tiene que ser especial, único.
Muchos desean estar en ese lugar. Me consta. Pero pocos lo logran, ya que se quedan en el intento. Por más que quieren, no pueden. Nada les impide llegar y entrar. Ellos mismos se niegan el acceso. Y cuando regresan, hablan mal del sitio diciendo que "es una farsa", que "no saben que le ven los otros", que "tanto decir y hacer para nada", que "están locos todos los que han logrado estar en el sitio".
Yo los entiendo porque solamente se quedaron afuera, nunca entraron. Sus miradas atisbaban a través de esa gran entrada, pero no se atrevían a dar el siguiente paso, ¡y veían que otros llegaban y pasaban! Claro, había algunos como ellos que se quedaban afuera, a su lado y en una aglomeración,y se preguntaban "¿qué le ven?" Pero no pasaban a mirar...
¿Y cómo es el lugar? Pues es muy difícil describirlo porque cada quien ha visto cosas distintas y ha tenido percepciones distintas. A lo que más se parece es a una tienda departamental de lujo. Es muy burda la comparación, pero no encuentro otra.
En Luna se ofrecen muchas cosas y hay muchos accesos o departamentos. Hay muchas especializaciones. Uno puede tomar lo que quiera y pagarlo. Y ahora explico cómo.
El sitio es apacible, más bien frío, y conforme se va quedando uno ahí entra en el cuerpo un calorcito rico. Es luminoso, sin dañar a la vista. Puede uno quedarse mirando un espacio determinado, sin cansarse; acercarse, tomar lo que ahí se ofrece, llevarlo o dejarlo; ir a otro sitio, ver las cosas, y así sucesivamente. Se puede hacer una visita rápida, enterarse de las novedades y salir. Se puede hacer también una visita lenta, con todo el tiempo disponible y salir, con o sin aquéllo que se quería llevar.
La forma de pago no es con dinero, o tarjeta o puntos, o esos artilugios que ha inventado nuestro mundo capitalista. Se paga de otra forma, depende de el área visitada y lo que se lleve.
Los enamorados pagan con dulzura y recuerdos que a veces tienen que sacar de los bolsillos más recónditos de su corazón. A veces pagan alegremente, a veces con una tristeza profunda. A veces con nostalgia o derramando una lágrima o esbozando una sonrisa.
Los músicos y los poetas pagan con desgarramientos del alma o tranquilidad de pensamientos. A veces sus notas musicales o sus ritmos en las letras hacen de monedas tintineantes que resuenan en las mentes del resto de los mortales. Si no me creen, pudieran preguntarle a Chopin o a Guty Cárdenas.
Los científicos y técnicos pagan con tiempo, con fracasos, con ansiedades, con preguntas sin contestar y con satisfacciones. Son muy empeñosos en su búsqueda y son los más constantes e insistentes a la hora de llevar lo que quieren. A veces se equivocan y piden una devolución. A veces, no. Y se quedan con aquéllo y van por algo nuevo.
Los literatos pagan con palabras adecuadas y con imaginación, con verbos y adjetivos bien puestos, con prosas bien escritas y con descripciones detalladas. Generalmente reciben cambio porque exceden en mucho el precio que se pide. Su cambio está hecho de "¡oh!" y "¡ah!" de asombro de otros. El mejor ejemplo de esto es Julio Verne o Arthur C. Clarke.
Los locos pagan con suicidios y gritos, y lamentos y golpes. Pagan con palabras incoherentes, con razonamientos a veces lógicos (a veces no), con comportamientos que se salen de su voluntad, con cambios físicos no deseados o argumentos sacados de no sé dónde. Hay algunos que al ver lo que llevan, y lo han pagado, se arrepienten y quieren deshacerse de ello. El problema está en que no se los aceptan.
Los esotéricos e interpretadores de señales van muy seguido pues tienen que resurtirse casi a diario. Ellos pagan con imaginación y palabras que otros quieren escuchar. Pagan también con verdades reveladas o secretos ocultos.
Y tú, ¿ya estuviste en ese lugar? ¿Ya llevaste algo? ¿Cómo lo pagaste?
1a. P.D. Hay algunos que yendo a ese lugar, viendo lo ofrecido, tomaron cosas, se fueron, regresaron y enfilando por otros pasillos, se salieron, sorpresivamente, y encontraron otras ofertas que excedían en mucho lo que buscaban ¡y aprovecharon para llevarlas! Ejemplo de ello son los Beatles con una canción que se llama "Here comes the Sun", y Silvio Rodríguez a quien no le bastó el sitio y fue a "Casiopea". También el divulgador de la ciencia, Carl Sagan con su libro "Miles de Millones" o el mayor físico teórico vivo actualmente, Stephen Hawking con su libro "Breve Historia del Tiempo"
2a. P.D. No quise referirme a pintores, escultores, cineastas (Stanley Kubrick con su "2001, una Odisea Espacial" o Steven Spielberg con su "Encuentros cercanos del Tercer Tipo", o George Lucas con su "Guerra de las Galaxias"), fotógrafos o simples mortales que nos han acercado con sus ganas de creer a este maravilloso lugar.
Otros te compartirán su experiencia por el sitio llamado Luna. Lee lo que encontraron:

jueves, 27 de septiembre de 2007

LO QUE TE HACE SONREIR

No me pregunten cómo.
El caso es que hice los arreglos y me fui a Paris, al Museo del Louvre, pagué mi entrada y corrí hasta donde estaba el cuadro de la Mona Lisa.
Me paré enfrente de él, lo ví a través de su vidrio blindado e hice, mentalmente, lo que me habían dicho. Fui moviéndome lentamente hacia adelante y llegué tan cerca al vidrio que el guardia que custodia la imagen se acercó a mi y me dijo en francés, obvio, que no podía yo acercarme más. Yo nada más le contesté, en español, que no entendía y él, amablemente, hizo un ademán que interpreté como que me tenía que hacer hacia atrás, retirarme.
A mi me dijeron que si quería obtener lo que quería, no le hiciera caso. Y me quedé ahí, sin moverme
Repitiendo su ademán, me invitó a hacerme para atrás.
En ese momento dije la palabra y, en un abrir y cerrar de ojos, todo cambió a mi alrededor: muebles, sonidos, luces, olores. Me quedé parada, ésa era la instrucción y esperé.
Un hombre joven, vestido a la usanza de la Italia renacentista se acercó a mi y me preguntó quién era yo. Yo contesté lo que me habían indicado, y en italiano, por supuesto. Él me llevó a otra habitación y ahí me ofreció asiento y me pidió que esperara. Yo me senté y empecé a mirar todo...
¡Sí, era cierto! Estaba yo en el estudio del pintor autor de ese famoso retrato. Todo lo que había yo hecho para conseguir ese viaje en tiempo y espacio había valido la pena: estudiar italiano, saber hablar sin titubeos, estudiar pintura y técnicas de la época, aprender a no preguntar más de lo necesario (pues se lleva el riesgo de alterar la historia). Todo lo había yo hecho porque algo me intrigaba: No eran lo ojos de esta enigmática mujer, ni su teatralidad en la vestimenta, ni su hermosas manos, o la pose del cuerpo respecto a la cabeza, ni el paisaje, ni siquiera el "sfumatto"; me intrigaba su sonrisa. Y sólo iba yo a preguntar eso: ¿Qué es lo que te hace sonreir?
Todos los arreglos hechos por mucho, mucho tiempo, eran para saber solamente eso. Y ya estaba yo ahí. Ya podría preguntar.
Pude pasar entonces. Ella me miró, pues sabía a que iba, y extendiendo su mano derecha me invitó a acercarme a ella. Me saludó. Yo respondí de la manera como me habían dicho que lo hiciera e hice la pregunta: Puó dirme per ché sorride?
Ella, seria primero y luego, frunciendo la comisura de sus labios, me invitó a acercarme un poco más, tanto, que susurró en mi oído derecho la respuesta.
Otros escriben sobre el mismo tema. Léelos y sonríe:
http://www.itaka666.blogspot.com/

jueves, 20 de septiembre de 2007

LODO

Pensar en el lodo, en esa "mezcla de tierra y agua, especialmente la que resulta de las lluvias en el suelo", según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, me puso a dilucidar sobre lo que yo quería escribir.
¿Un poema?, ¿un cuento? ¿un pequeñísimo ensayo? ¿transcribir a alguien? Nada me satisfacía, y además no tenía yo mucho tiempo para pedir a las musas que llegaran a mi.
Así es que decidí pensar en la utilidad (1) del lodo, y en los desastres (2) que ocasiona.
1)
> Pensé en las muchachonas que luchan en lodo para agasajar la mirada de los espectadores varones
> También en las mascarillas de lodo que ponen en algunos spas y lugares para embellecerse. A veces esta "enlodada" va a todo el cuerpo suponiendo así, al terminar, que la piel queda tersa y muy bella
> Cuando hay lugar para hacerlo, algunas niñitas juegan en el lodo haciendo pasteles de ídem. Espero que no se los coman
> No hay cosa más divertida que llegar a casa lleno de lodo en los pies y pisar cuando se acaba de hacer la limpieza
> Las patitas de lodo que dejan los perros en las alfombras o losetas denuncian obvamente su camino
> El lodo, convertido en turba* (con algunos componentes y con el paso de cientos de años) no sólo es un combustible, sino que momifica estupendamente (en Dinamarca)
> Muy importantes hallazgos arqueológicos en la Ciudad de México han sido localizados entre lodo: en 1790 la Coatlicue y la Piedra del Sol, en 1978 la Coyolxauhqui, en 1987 y 1988 sacrificios de niños en Tlatelolco, sólo por mencionar algunos.
2)
> Los aludes de lodo, como el de hace más o menos un mes en la Sierra de Puebla cobran vidas de muchos inocentes. Vidas que se pierden no por el desastre natural en sí, sino por la corrupción de quienes hacen o concesionan los caminos
> En algunos volcanes, el lodo candente puede aparecer como preámbulo de la gran erupción: el Mont Pelée, (en la Isla Martinica, en las Antillas), el 7 de mayo de 1802 arrasó un ingenio de azúcar ubicado en sus faldas y mató a 150 trabajadores con un chorro de lodo hirviente. Al día siguiente, dos densas nubes de humo acabaron con toda la población.
> Los glaciares, al irse descongelando e ir abriéndose camino por las laderas, en su parte inferior, donde tienen contacto con la tierra, forman morenas y caminos de lodo, entre otras cosas, que si se mantienen a cierta temperatura fría simplemente son un componente más, pero si se calienta más de la cuenta ocasionan verdaderos desastres.
> Seguramente los conquistadores españoles en su huída con un gran cargamento robado en los templos durante la Noche Triste, caminaron entre lodo, cayeron al atravesar los puentes y perdieron gran parte de su cargamento

*Turba: combustible fósil formado de residuos vegetales acumulados en sitios pantanosos; es de color pardo oscuro, aspecto terroso y de poco peso

Checa lo que otrs escriben sobre el mismo tema:
alonso, itaka, orizs, dave, gitana, anet

domingo, 16 de septiembre de 2007

CREDO

México, creo en ti como en el vértice de un juramento,
Tú hueles a tragedia tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa,
es la envoltura de un dolor callado.

México, creo en ti sin que te represente en una forma,
porque te llevo dentro,
sin que sepa lo que tú eres en mí,
pero presiento que mucho te pareces a mi alma,
que sé que existe, pero no la veo.

México, creo en ti, en el vuelo sutil de tus canciones,
que nacen porque sí,
en la plegaria que yo aprendí para llamarte Patria,
algo que es mío en mí,
como tu sombra que se tiende con vida sobre el mapa.

México, creo en ti, en forma tal que tienes de mi amada,
la promesa y el beso que son míos,
sin que sepa por qué se me entregaron,
no sé si por ser bueno o por ser malo,
o porque del perdón nazca el milagro.

México, creo en ti sin preocuparme el oro de tu entraña,
es bastante la vida de tu barro,
que refresca lo claro de las aguas,
en el jarro que llora por los poros,
la opresión de la carne de tu raza.

México, creo en ti, porque creyendo te me vuelves ansia,
y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo es por tu cielo,
si conozco el dolor es por tus lágrimas,
que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

México, creo en ti, en tus cosechas de milagrería,
que sólo son deseo en las palabras,
te contagias de auroras que te cantan,
y todo el bosque se te vuelve carne,
y todo el hombre se te vuelve selva.

México, creo en ti, porque nací de tí,
como la flama es compendio del fuego y de la brasa,
porque me puse a meditar que existes,
en el sueño y materia que me forman,
y en el delirio de escalar montañas.

México creo en ti, porque escribes tu nombre con la X,
que algo tiene de cruz y de calvario,
porque el águila brava de tu escudo,
se divierte jugando a los volados,
con la vida y a veces con la muerte.

México, creo en ti, como creo en los clavos que te sangran,
en las espinas que hay en tu corona,
y en el mar que te aprieta la cintura,
para que tomes en la forma humana,
hechuras de sirena en las espumas.

México creo en ti, porque si no creyera que eras mío,
el propio corazón me lo gritara,
y te arrebataría con mis brazos,
a todo intento de volverte ajeno,
sintiendo que a mí mismo me salvaba.

México creo en ti, porque eres el alto de mi marcha,
y el punto de partida de mi impulso,
mi credo ¡PATRIA!, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva,
y como el ancla.
Ricardo López Méndez.

jueves, 13 de septiembre de 2007

JUVENTUD

¿…mejores años? Me han preguntado más de tres personas
Y también, más de tres, me han dicho que sí. Y no se piense que estos últimos eran jóvenes todos. No, de ninguna manera. Eran ya grandes. Dos de la “Tercera Edad”, por no decir viejos, y otros tres, personas maduras (o como le oí decir a alguien: “formando parte de las fuerzas juveniles del INSEN”, ja, ja, ja).
La juventud es una muy buena etapa de la vida, pienso yo. Tan buena es, que en ella se definen mejor los sueños y se empiezan a sentar las bases para construirlos, para hacerlos realidad. En la juventud nos sentimos (y estamos) vigorosos, somos hermosos, reímos mucho y, también, sufrimos, a veces mucho (bueno, eso se cree, por causas de lo más absurdas). También en esta etapa la osadía nos lleva a experimentar emociones, caminos, intenciones que pudieran resultar peligrosos, y también pensamos que no nos pasará nada. ¡Qué equivocación! Somos tanto o más vulnerables precisamente por nuestra inexperiencia.
Obvio, estos pensamientos generalizan. Hay jóvenes que se las ven muy “negras” porque carecen de oportunidades no sólo escolares, sino también económicas y familiares. Y no se diga a nivel salud.
Al menos mi entorno se mueve en la primera generalización: una vida tranquila, resuelta en muchos aspectos y que aunque tiene sus lados malos, éstos no son tan malos. Ya que los adultos alrededor están ahí para suavizar cualquier caída, para ayudar a levantarse, para solventar cualquier necesidad en la medida de lo posible.
La juventud es sólo una etapa de la vida “que se cura con el tiempo”, según decía un viejo.
Pero no estoy de acuerdo en eso porque ser joven, según ese hombre, implicaba solamente tener cierta cantidad de años. Y rebasados estos años, pues se pasa a otra edad, la que sigue, la adultez. Y ya. Y luego, a la siguiente etapa. Y así, hasta la última etapa que se llama muerte.
No estoy de acuerdo por un hecho simple: no hay necesidad de ser joven para soñar, atreverse, equivocarse y volver a empezar. Juventud, por tanto no es nada más unos pocos años (más de veinte, ¿menos de 30?). Juventud es soñar y pensar que se pueden hacer las cosas. Por lo tanto, pensar, decir, que la juventud son o fueron los mejores años puede ser realmente una tontería. Porque los mejores años son cada uno de los que vivimos.
Y me pongo a pensar ahora en las desventajas de la juventud:
1ª: la falta de experiencia
2ª: en algunos ambientes familiares, tener que pedir permiso
3ª: tener que aguantar regaños
4ª: no tener dinero y, cuando se tiene, decir en qué se gasta
5ª: tener que ir a la escuela (no importa el nivel)
6ª: soportar a algunos miembros de la familia, diario
7ª: ___________________________________________ (escribe en la línea lo que creas que falta)
Ya Rubén Darío escribía en su “Canción de Otoño en Primavera”:
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…


Lee más sobre el mismo tema en:
www.namabaga.blogspot.com , www.elclarodelaluna.blogspot.com
www.deliriosdeorizschna.blogspot.com , www.radio-dave.blogspot.com
www.letras-rotas.blogspot.com , www.alonso6665.blogspot.com
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ASALTO DE CHAPULTEPEC

Heriberto Frías*
(Septiembre de 1847)
La batalla del Molino del Rey [8 de septiembre] demostró plenamente todo el poder de resistencia de que eran capaces las tropas mexicanas, dirigidas con acierto, entereza y valor… Jornada fue aquella que costó al enemigo torrentes de sangre y varios elementos de guerra, sin lograr obtener las ventajas que merecían semejantes sacrificios.
…………………………………………
Mas si para el enemigo esta jornada fue costosa, para nosotros tuvo un efecto moral decisivo, produciendo el mayor desencanto en la población de la capital, estremecida dolorosamente por esta catástrofe, no obstante que el general Santa Anna la hizo celebrar como un triunfo, con repiques y dianas…
¡Quería el general en jefe arrojar velos de apoteosis triunfales a sus postreros descalabros!
Y pensar que todavía el día 7, en la misma víspera, se convirtió en paseo y regocijamiento público la extensión que ocupaba el oeste de Chapultepec, los molinos, la Casa Mata, y calzadas Anzures y la Verónica. Pensar que de nuevo, después de tan inauditos desastres había sonreído la esperanza de victoria, tanto que la muchedumbre frenética de entusiasmo patriótico saludó a Santa Anna con gloriosos vivas, redoblando con el griterío universal las sonoras cajas de guerra, los repiques de las campanas y el rimar flamígero, vibrante y bélico de cien trompetas y clarines. Triste apoteosis militar de aquel hombre siniestro que tanto había ido amontonando pesadumbres y atroces infortunios sobre la Patria
¡Traición! ¡Traición! ¡Traición!
Resurgía la fatídica palabra…
¿Por qué no habría cargado la caballería?, se preguntaban peritos y profanos en el arte de la guerra…
…………………………………………
Al amanecer del día 12 [de septiembre], las baterías americanas rompieron sus fuegos sobre el bosque y el castillo, produciendo espantosos estragos, y después de que aquéllas rectificaron sus punterías pudieron al fin enviar con el más terrible éxito, sus cohetes a la Congreve, sus granadas y sus bombas de hierro…
Chapultepec apenas estaba defendido por ligeras obras de fortificación: en el exterior un hornabeque en el camino que va a Tacubaya. En la puerta de la entrada oriental: un parapeto, y en la cerca débil e impropia como defensa militar… se construyó una flecha, abriéndose en torno un foso de 7 metros de profundidad. Éste debía rodear todo el bosque; pero semejante obra, como otras muchas… no quedó terminada, y apenas si se colocaron unos tablones y morillos cavándose alrededor unas cortaduras entre zanja y zanja…
El recinto del edificio pomposamente llamado Castillo, se rodeó en gran parte con parapetos de sacos a tierra y revestimentos de madera, ramajes y adobes, blindándose los techos que cubrían los dormitorios del Colegio Militar y los principales depósitos.
Apenas 7 piezas de artillería defendían esta posición tan descuidada, en suma, por Santa Anna: dos de a veinticuatro, una de a ocho, tres de campaña de a cuatro y un obús de a sesenta y ocho.
Era el jefe del punto el ilustre y benemérito general don Nicolás Bravo, quien tenía como segundo al general Mariano Monterde, contando con una guarnición de tropas bisoñas y desmoralizadas, que a la hora del conflicto sumaban unos 800 hombres los que se distribuyeron en las obras del bosque y en la propia defensa del edificio, en lo alto del cerro.
En vano el general Bravo hizo ver a Santa Anna lo peligroso que era abandonar la posición al cuidado de tropas reducidas y de mala calidad (contingente de reclutas indígenas de varios estados) a los que no se supo o no se pudo, o tal vez no se quiso, ni se intentó, hacer penetrar en sus conciencias la fe patriótica, enderezando el viejo temple heroico de su raza hacia el denuedo provechosísimo de una gran resistencia ante el invasor.
Al amanecer del día 12, las baterías americanas principiaron el bombardeo sobre el bosque y el llamado Castillo, contestando sus fuegos muy escasamente nuestra pobre artillería.
…..y durante todo el día cayó sobre Chapultepec una lluvia de granadas, bombas y cohetes a la Congreve, produciendo estragos espantosos en el material de las fortificaciones y en la escasa tropa que las guarnecía. Hubo necesidad de retirar gran parte de ella para que no sufriera impunemente tan mortífero fuego, colocando tras del cerro, hacia el oriente, a todos los defensores que no pertenecían a la artillería y a los no empleados en las obras de defensa…
En la noche, mientras, el general Nicolás Bravo urgía con desesperación, como ya indicamos, porque se reforzaran las tropas de su mando con parte de las reservas intactas que Santa Anna llevaba de un extremo a otro de la ciudad y sus contornos,…
Apenas se inició la terrible noche del 12 al 13…
A última hora se efectuaron las reparaciones más urgentes, aprovechando las tinieblas, no sin que entre tanto desertaran reclutas, indígenas incapaces de comprender la trascendencia y la ignominia de su acción frente al enemigo, atribulados y desmoralizadísimos como estaban, y sobre todo sin que hubieran surgido voces inteligentes y patrióticas que les hiciesen luz en sus pobres cerebros ensombrecidos.
Algo reanimó al general abatimiento en aquella noche: la presencia, a lo lejos, de una fuerza del Estado de México que llegaba a reforzar las del valle, al mando del mismo gobernador don Francisco M. Olaguíbel,…
Mas, por desgracia, se repitieron las mismas, las eternas faltas de esta lamentable campaña. Hubo órdenes y contraórdenes del general presidente; fatigóse a la tropa sin resultado práctico…
Para cooperar a la defensa del Castillo, se dispusieron en la falda del cerro, por la parte oeste que era entonces la más accesible, una fogatas de barrenos de pólvora, que no llegaron a encenderse por no bajar a tiempo el teniente de artillería encargado de hacerlas estallar.
Al amanecer del día 13, el enemigo principió más activo que el día anterior, desde las posiciones de Molino del Rey y la batería del sur. A la seis de la mañana, el general Bravo comunicó al ministro de la Guerra la deserción de gran parte de sus tropas desmoralizadísimas por los estragos y sangre que causara la artillería enemiga, encareciendo la necesidad de que se cambiara su fuerza por cualquier otra en diferentes circunstancias. Santa Anna insistió en no enviarle auxilio alguno hasta la hora del asalto.
………………………………………… Los norteamericanos avanzaron con resolución, haciendo a trechos certeras descargas de rifle sobre los parapetos del bosque donde nuestros escasos soldados respondieron con su fusilería a los gritos de ¡viva México! Al llegar a ellos se trabó su desesperada refriega al arma blanca, mas los defensores fueron arrollados por el impulso de aquella masa superior erizada de bayonetas penetrando al bosque las columnas En estos instantes el general Santa Anna, no obstante el último aviso apremiante de Bravo, se contentó con enviar por todo refuerzo al Castillo, al batallón de San Blas al mando del bizarro teniente coronel Santiago Xicoténcatl.
Esta fuerza no tuvo tiempo de subir al Castillo;…
Y he ahí a Santa Anna dando órdenes y contraórdenes a sus fuerzas de reserva, mandándolas de un lado a otro, inútilmente, mientras el verdadero asalto sobre el Castillo desarrollaba en el bosque espantosa tragedia de sangre y fuego; mientras el batallón de San Blas, rodeado por enemigos superiores caía épicamente al pie del cerro, muriendo la mayor parte de sus oficiales y soldados, lo mismo que su valiente jefe,… Bajo la alta bóveda de los viejos ahuehuetes, en medio de una aureola de fuego, nubes de pólvora, relámpagos de sables y bayonetas, cae el héroe envuelto en su bandera atravesado por veinte balas, gritando: ¡Viva México!
El enemigo subió por la rampa y por las partes practicables, aprovechándose de las asperezas, rocas y arbustos del cerro, para hacer fuego tras ellos, en tanto que de las defensas que rodeaban al Castillo brotaban las descargas de sus defensores, deteniendo a los asaltantes. Reforzados éstos por nuevas tropas […], todavía encontraron heroica resistencia en los alumnos del Colegio Militar, quienes tuvieron la gloria espléndida de hacer morder el polvo al invasor en aquella jornada.
Estos no obstante la orden de retirarse que les había dado el general Bravo, prefirieron morir con honra; y desde que aparecieron a su alcance los enemigos, estuvieron haciendo fuego desesperadamente, y cuando cayó la mayor parte del Colegio, se retiraron con algunos soldados, al jardín que quedaba sobre el velador donde fueron hechos prisioneros.
Eterna es la gloria de aquellos niños héroes que admiraron al enemigo con su entereza de bronce, honrando la bandera de su patria y sellando con luz del sol —luz roja de crepúsculo trágico, luz roja como su sangre— la leyenda del augusto Chapultepec.
Murieron defendiendo el último reducto del Colegio Militar los siguientes alumnos cuyos nombres no debemos olvidar nunca: Teniente Juan de la Barrera y los subtenientes Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Agustín Melgar, Vicente Suárez y Juan Escutia; y siendo heridos el subteniente Pablo Banuet y los alumnos de fila Andrés Mellado, Hilario Pérez de León y Agustín Romero. Quedaron prisioneros con el general Monterde, director del Colegio, los capitanes Francisco Jiménez y Domingo Alvarado; los tenientes Manuel Alemán, Agustín Díaz, Luis Díaz, Fernando Poucel, Joaquín Argaiz, José Espinosa y Agustín Peza, y los subtenientes Miguel Poucel, Ignacio Peza y Amado Camacho, con el sargento Teófilo Nores, el cabo José Cuellas, el tambor Simón Álvarez, el corneta Antonio Rodríguez, y 37 alumnos de fila.
Tomado el Castillo, hecho prisionero su jefe, el general Bravo, llegaron nuevas fuerzas americanas a la posición,…
El enemigo quedó pues, nuevamente victorioso en estos últimos combates, no sin que su triunfo le costara sangrientos sacrificios, perdiendo la quinta parte de su fuerza, dejando bajo las hermosas enramadas de Chapultepec ensangrentada, muerta o herida la flor magnífica de su oficialidad.
Y también quedaron bajo el antiguo bosque de Moctezuma y Nezahualcóyotl, aquellos radiantes jóvenes mexicanos, alumnos del Colegio Militar, eternamente glorioso en los anales patrios, sucumbiendo en la refriega heroica, de cara al deber mirando al cielo.

*Fragmento de La Guerra contra los gringos de Heriberto Frías, quien nació en la ciudad de Querétaro, en 1870. Frías fue miembro del ejército en la época de Porfirio Díaz. Hombre sensible y de vocación literaria, escribió, entre otras cosas, una crónica: Tomóchic… Una vez fuera del ejército porfirista Heriberto Frías se dedicó al periodismo de oposición. Posteriormente participó en la Revolución Mexicana. Murió en 1925

martes, 11 de septiembre de 2007

HAY OTRA OPCIÓN

La Sra. Aurelia trabajaba de sirvienta (mucama, doméstica, criada, chacha, auxiliar, fámula) en mi casa.
Tenía esposo, al que le decía ‘el Borracho’. Tenía tres hijas, Ma. Elena, Glafira y Elvira, quienes venían a casa a jugar con nosotros cada vez que se podía y que no era muy seguido, por cierto. Brincábamos la reata, jugábamos canicas o encantados, corríamos con el perro, nos subíamos a las bardas, pateábamos la pelota y muchas cosas más. Y eso nos hacía reir mucho.
La Sra. Aurelia nos contaba también su vida: había sido hija de un ranchero que tenía tierras y ganado. Sus padres, como quien dice ‘las podían’. Pero ella se enamoró de uno de los peones y a pesar de las negativas de sus padres se casó con él cambiando así su regalada vida por una de pobrezas y sufrimientos ya que el hombre, no sé por qué, le dio mala vida.
La Sra. Aurelia hacía en mi casa aquel trabajo que no se ve, que no se aprecia, pero que hace que la familia viva a gusto, el trabajo doméstico: limpiaba, ayudaba en la cocina y las recámaras, recogía la ropa, nos servía la comida y también nos platicaba cosas o nos daba pequeños consejos para hacer nuestra vida más fácil. Ella nos decía que si dolía la cabeza, había que ponerse unos chiquiadores de ruda; si hacíamos corajes se tenía que comer un bolillo (¿o sólo el migajón?..., ya no me acuerdo) y tomar después un té de boldo para quitar lo amargo; si una mujer ‘estaba en sus días’ había que tomar un té de orégano, ¡y tantas cosas más!
Ahora lo pienso, cuánta sabiduría en una sola y sencilla mujer.
Además, cuando se ponía a cocinar y más cuando cocía los nopales, les hacía la señal de la cruz, para que quedaran buenos y verdecitos. Y también decía “en el nombre sea de Dios” cuando en nuestra curiosidad le pedíamos que nos enseñara a sembrar las semillas de las naranjas, manzanas o duraznos que nos comíamos. “Pero no lama las semillas, niña”, me decía, “porque si no, ya no sale la plantita”.
La Sra. Aurelia nos llamaba a todos ‘niños’ y luego decía nuestro nombre, aunque ya de niños no teníamos nada. Y al dirigirse a mis papás les decía ‘señor’, ‘señora’ con mucho respeto y muy lejos del servilismo.
Un día en la cocina estábamos la Sra. Aurelia y yo. Ella terminaba de hacer la limpieza de una alacena y yo, nada más la miraba. Platicábamos. No sé por qué, no me acuerdo, me preguntó que cuándo me iba yo a casar. Yo le contesté que no sabía. “¿Pues qué no tiene con quién?” “No”, yo le contesté, “pero no me importa. Ya habrá alguien”. Ella dejó de hacer lo que hacía y me dijo: “No niña, búsquese a alguien con quien casarse. No se vaya a quedar sola. Eso sería muy feo. La soledad es muy fea, niña. Hágame caso”. Lo único que yo contesté fue que ya habría tiempo para pensar en ello. Y ella me repitió: “Búsquese a alguien y cásese. La soledad es muy fea”, y siguió haciendo su limpieza.
Yo me paré de donde estaba y empecé a dar vueltas en la cocina. Iba de aquí para allá. Ella, seguía en lo suyo. Pensaba en lo que me había dicho. “Oiga, Sra. Aurelia, ¿por qué me dice usted eso?”
Ella no volteó a verme, y sin dejar de hacer las cosas me repitió: “La soledad es muy fea, niña… ¡Cásese! Búsquese un hombre que le haga compañía, tenga sus hijos. Y así no se quedará solita.”
Yo, la verdad, me quedé intrigada. ¿A qué venía tanta insistencia? ¿Por qué tanta vehemencia? Y le seguí preguntando. Ella sin dejar de hacer sus cosas, me repetía lo mismo.
Yo entonces le dije: “Oiga, señora, cómo me dice eso, si a usted no le ha ido tan bien que digamos en su matrimonio. No entiendo.”
Y ahí fue cuando ella se paró, me vio de frente, y muy decidida me dijo: “Niña, a ver, dígame, pero contésteme con la merita verdad ¿No dicen que las mujeres que no se casan son unas ‘quedadas’? Yo no quiero eso para usté. Y ¿sabe por qué lo dicen? Pues porque se quedan a vestir santos. Y yo creo que eso es muy feo. Por eso le digo que se busque un hombre…. A ver, contésteme, qué prefiere, ¿vestir santos o desvestir borrachos?”
Yo solamente contesté: “Ni una cosa ni la otra. Creo que debe haber otra opción”.
Ella se volteó y siguió haciendo su quehacer.

domingo, 9 de septiembre de 2007

GLADIADORES

A primera hora de la mañana empezaron a llegar al anfiteatro grandes y pequeños grupos de gladiadores, a las órdenes de maestros, llamados lanistae. Para evitar la fatiga, entraban desarmados, muchos de ellos completamente desnudos, llevando verdes ramas en las manos, o coronados de flores, y a la luz de la mañana aparecían todos jóvenes, hermosos y llenos de vida.

"Sus cuerpos lustrosos de aceite de oliva, eran fuertes y recios, como si hubieran sido tallados en mármol, y causaban la delicia de aquellas gentes, enamoradas de la belleza de las formas. Muchos eran conocidos por el pueblo; así, pues, a cada momento se escuchaban voces: "¡Salud Furnio! ¡Salud, Leo! ¡Máximo! ¡Salud, Diómedes!" Las doncellas les miraban con ojos llenos de ternura. Ellos, a su vez, se fijaban en las más bellas y se dirigían a ellas en tono festivo, como si ninguna preocupación pesara sobre ellos, y les enviaban besos o exclamaban:
-- ¡Dame un abrazo tú, antes que me lo dé la muerte!
"Y desaparecían por las puertas , cuyos dinteles muchos de ellos no volverían ya a salvar.
"Y los que iban llegando ocupaban, por turno, la atención de las multitudes.
"Detrás de los gladiadores venían los mastigophori, esto es, hombres armados de látigos, y uno de cuyos oficios era azotar y azuzar a los combatientes.
"Luego aparecieron las mulas, que venían tirando en dirección al spolarium filas enteras de vehículos, en los que había rimeros de ataúdes de madera. La vista de éstos llenó de alborozo a la multitud deduciendo, por el número de ataúdes, la grandeza que asumiría el espectáculo.
"Detrás de los carros marchaban los hombres cuyo oficio era rematar a los heridos; vestían trajes de Carontes* o de Mercurios. Después iban los encargados de conservar el orden en el circo y los acomodadores; luego los esclavos que hacían circular bebidas y alimentos, y, por último, los pretorianos, a quienes el César tenía siempre cerca de su persona en el anfiteatro.
"Por fin se abrieron los vomitoria y la plebe se precipitó al interior...
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"Finalmente hizo su entrada el prefecto de la ciudad, rodeado de su guardia, y después de él, y en línea no interrumpida, las literas de los senadores, cónsules, pretores, ediles, funcionarios del gobierno y de palacio, oficiales pretorianos, patricios y damas lujosas.
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"Para dar principio al espectáculo se esperaba tan sólo al César, que, no queriendo hacer esperar mucho al pueblo, cuyo favor deseaba ganarse, llegó pronto, acompañado de Augusta y de los augustanos...
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"La multitud conversaba en alta voz, se interpelaban unos a otros, cantaban, reían de cualquier dicho ingenioso, que circulaba de boca en boca, o pateaban impacientemente a fin de que empezara cuanto antes el espectáculo... Entonces, el prefecto de la ciudad... hizo con el pañuelo una señal, acogida por todo el anfiteatro con una "¡Ah, ah, ah!...", en que prorrumpieron millares de voces.
"De ordinario, estos espectáculos principiaban con una caza de bestias feroces,...
"Empezaron, pues, los juegos con los andabates. Se llamaba así a los gladiadores que llevaban yelmos cerrados, sin abertura alguna por los ojos, y que, por consiguiente, lidiaban a ciegas. Unos cuantos efectuaron su entrada en el circo y comenzaron luego a hacer molinetes con las espadas, los mastiggophori les azuzaban, empujándoles unos hacia otros con largas perchas, a fin de ponerles en contacto.La parte más selecta del público miraba con desdeñosa indiferencia este espectáculo, pero a la plebe divertían los movimientos desairados de los combatientes. Y cuando sucedía, por ejemplo, que se encontraban de espaldas, prorrumpía el público en grandes risas y exclamaban muchos: “¡A la derecha! ¡A la izquierda! ¡De frente!” Y, a menudo, les engañaban deliberadamente. No obstante, luego se formaron varias parejas de combatientes y la lucha empezó a revestir sangrientos caracteres.Los lidiadores más esforzados arrojaban lejos sus escudos y, tomándose el uno al otro con la mano izquierda, a fin de no volver a separarse, luchaban con la otra mano hasta morir. Todo el que caía alzaba los dedos e imploraba gracia por medio de ese signo; pero el público, al principio del espectáculo, acostumbraba a pedir la muerte para los heridos, especialmente cuando se trataba de andabates, que llevaban oculto el semblante y eran desconocidos.






Fue disminuyendo por grados el número de combatientes, y cuando, por fin, sólo quedaron dos se les empujó el uno hacia el otro a fin de que trabaran lucha; cayeron ambos en la arena y se apuñalaron recíprocamente. Luego, a los gritos de: Peractum est! se llevaron los sirvientes los cuerpos, y un grupo de muchachos acudió con unos rastrillos, hizo desaparecer las manchas de sangre de la arena, esparciendo a continuación sobre ella hojas de azafrán.
"Y ahora empezaba la segunda parte con una lucha más importante y que despertaba no solamente el interés de la plebe, sino también de las gentes de buen gusto: durante ella, los jóvenes patricios hacían, a veces, apuestas enormes, perdiendo a menudo, cuanto poseían.De mano en mano iban pasando tablas, en las que se escribía los nombres de los favoritos, como asimismo la cantidad de sestercios que cada uno apostaba por su campeón predilecto.
"Los spectate ─es decir, los campeones que se habían presentado antes en la arena y obtenido en ella triunfos─ eran los que contaban con mayor número de partidarios; pero entre los apostadores había también unos que arriesgaban sumas considerables poniéndose de parte de gladiadores nuevos y no conocidos aún, con la esperanza de ganar sumas inmensas si obtenían éstos la victoria.
"El mismo César apostaba; y apostaban los sacerdotes, las vestales, los senadores y los caballeros, y apostaba el populacho. Y entre la plebe, cuando llegaba a faltarles el dinero, solían apostar hasta su propia libertad. Seguían con el corazón palpitante, e incluso con temor, las peripecias de aquellos combates, y más de uno, entretanto, hacía votos en alta voz a los dioses a fin de alcanzar protección para su favorito.
"Así es que cuando se escuchó el agudo son de las trompetas se hizo en el anfiteatro un profundo silencio expectante. Miles de ojos se dirigieron hacia las grandes cerraduras de una puerta, a la que se acercó un hombre vestido de Caronte*, y, en medio del universal silencio, dio en ella tres golpes con un martillo, como si de esa manera convocase a la muerte a los que se encontraban detrás de dicha puerta.Entonces, las dos hojas de ésta se abrieron y dejaron ver una especie de oscuro foso del que empezaron a brotar gladiadores, que iban entrando en la brillante arena. Avanzaban en divisiones de veinticinco individuos: tracios, mirmilones, samnitas, galos. Todos venían separados por nacionalidades, y todos pesadamente armados.
"Por último entraron los retiarii, llevando una red en una mano y un tridente en la otra. A su vista estallaron por todas partes los aplausos, que pronto se convirtieron en una inmensa y no interrumpida tempestad. Desde arriba hasta abajo se veían rostros encendidos, manos que batían palmas y bocas abiertas, de las que brotaban aclamaciones estruendosas.
"Los gladiadores dieron la vuelta a la arena con paso firme y flexible, hermosos con sus brillantes armaduras y sus ricos trajes, haciendo luego alto delante del podium del César, soberbios, tranquilos y espléndidos.El toque penetrante de un cuerno puso término a los aplausos.
"Los lidiadores, entonces, extendieron hacia arriba la mano derecha, alzaron la cabeza a la vista del César y empezaron a gritar, o, mejor dicho, a cantar con voz lenta la siguiente salutación:
Ave, Caesar ImperatorMorituri te salutant!" (1)


*Caronte, barquero del Infierno, cuya misión es transportar las almas de los difunto a través de la laguna Estigia
1) ¡Salve, Emperador y César! ¡Los que van a morir te saludan!
de QUO VADIS?, Henryk Sienkiewikz; polaco; pags. 785-787, 796-799






jueves, 6 de septiembre de 2007

SOLEDAD


GIBRAN JALIL GIBRAN
Poeta, filósofo y artista, nació en 1883 en el Líbano, una tierra que ha producido muchos profetas. Su fama y su influencia se esparce más allá del Oriente Próximo. Su poesía se ha traducido a más de veinte idiomas y sus dibujos y pinturas se han expuesto en las grandes capitales del mundo.
En los Estados Unidos, que él hizo su hogar durante veinte años de su vida, comenzó a escribir en inglés.
"El Profeta" (1923) y sus otros libros de poesía, ilustrados con sus dibujos místicos, son conocidos por innumerables personas en todo el mundo, quienes encuentran en ellos una expresión de los impulsos más profundos del corazón y de la mente humana.
Murió en 1931.
De este poeta transcribo "La Soledad" de su libro El Jardín del Profeta:

LA SOLEDAD

Y una noche, cayó una gran tormenta, y Almustafá y sus discípulos, entraron a sentarse alrededor del fuego. Permanecieron callados.
Luego, uno de los discípulos dijo:
"Estoy solo Maestro. Los cascos de las horas golpean pesadamente sobre mi pecho":
Y Almustafá se puso de pie, en medio de ellos, y dijo con una voz semejante a la del huracán:
"¡Solo! ¿Y qué hay de mal en eso? Viniste solo, y solo volverás a la niebla.
"Por lo tanto bebe tu copa solo y en silencio. Los días del Otoño han dado a otros labios otras copas, y las llenaron con vino agridulce, tal como han llenado la tuya.
"Bebe tu copa solo, así tenga el sabor de tu sangre y de tus lágrimas, y alaba a la vida por el don de la sed. Porque sin sed, tu corazón no sería sino la playa de un mar estéril: sin canto y sin marea.
"Bebe tu copa solo, y bébela con alegría.
"Levántala por encima de tu cabeza y bebe ávidamente a la salud de los que beben solos.
"Una vez busqué la compañía de los hombres, me senté a su mesa y bebí intensamente; pero su vino no subió a mi cabeza ni fluyó dentro de mi pecho; sólo bajó a mis pies. Mi sabiduría quedó seca y mi corazón sellado, y sólo mis pies los acompañaron en sus tinieblas.
"Y no busqué más la compañía de los hombres, ni bebí más con ellos.
"Por lo tanto te digo, aunque los cascos de las horas golpeen pesadamente sobre tu pecho, nada importa. Es bueno que bebas solo tu copa de tristeza, y también solo tu copa de alegría".
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jueves, 30 de agosto de 2007

MUJERES

Violencia de género
Según se estima, a escala mundial una de cada cinco mujeres será víctima de violación o de intento de violación a lo largo de su vida. Una de cada tres habrá sido golpeada, obligada a entablar relaciones sexuales bajo coacción o maltratada de otra manera, por lo general por un miembro de su familia o un conocido. Con frecuencia, quienes perpetran esos actos no son castigados. Cada año, centenares de miles de mujeres y niñas son objeto de trata y esclavitud y muchos millones más están sujetas a prácticas nocivas. La violencia mata y discapacita a una cantidad de mujeres de entre 15 y 44 años de edad superior al número de las que son víctimas de cáncer. Y el número de mujeres que ven su salud afectada por la violencia es superior a las cantidades combinadas de víctimas de accidentes de tránsito y de paludismo.
Las consecuencias de la violencia por motivos de género son devastadoras. Las sobrevivientes suelen padecer a lo largo de toda su vida trastornos emocionales, problemas de salud mental y mala salud reproductiva. Las mujeres víctimas de abuso también corren mayor riesgo de infectarse con el VIH. Las mujeres que han sido atacadas física o sexualmente tienden a utilizar intensamente y a largo plazo los servicios de salud. Los efectos de la violencia también pueden alcanzar a futuras generaciones: los niños que han sido testigos de abusos o que fueron, ellos mismos víctimas, suelen padecer daños psicológicos duraderos.
También es alto el costo para los países: mayores gastos en atención de la salud; demandas ante los tribunales, denuncias policiales y dificultades en la escuela; además de pérdidas en el nivel educacional y la productividad. En 1996, la violencia doméstica en Chile costó a las mujeres pérdidas de ingresos por un monto de 1.560 millones de dólares, más del 2% del PIB del país. Una encuesta realizada en la India indicó que después de un incidente de violencia, en promedio una mujer pierde siete días de trabajo. La violencia doméstica es el mayor riesgo de salud para las mujeres australianas en edad de procrear y causa pérdidas económicas por valor de unos 6.300 millones de dólares por año. En los Estados Unidos, esa cifra es de unos 12.600 millones de dólares anuales. Las instituciones financieras internacionales también han comenzado a tomar nota. Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está abordando la violencia por motivos de género en sus carteras de préstamos.
La magnitud y las múltiples variantes de la violencia por motivos de género
La violencia por motivos de género puede ser infligida por compañeros íntimos, miembros de la propia familia, conocidos o extraños. Aun cuando durante mucho tiempo se la consideró como cuestión privada, la comunidad internacional reconoce ahora que la violencia por motivos de género es una violación de los derechos humanos, cuyas raíces dimanan de la condición de subordinación de la mujer. Los planes de acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), 1994, y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing), 1995, reconocieron que la eliminación de la violencia por motivos de género es una condición fundamental para lograr la igualdad entre hombres y mujeres y el empoderamiento de la mujer. El término abarca la violencia doméstica, las formas de maltrato sexual y psicológico y las prácticas nocivas, entre ellas la mutilación o corte genital femenino. También incluye la selección prenatal en función del sexo del feto y el infanticidio femenino, manifestaciones extremas del bajo valor social asignado a las niñas. La violación sistemática, utilizada cada vez más como instrumento de terrorismo durante conflictos armadas, ha impulsado la aprobación de importantes acuerdos internacionales para proteger a las mujeres y castigar a quienes perpetran esos delitos.

Tomado de: UNFPA; Estado de la Población 2005

Y por si no fuera suficiente, ahí va este poema

LA LEY DEL EMBUDO
De su honor en menoscabo,
faltó un esposo a su esposa;
ella perdonó amorosa,
y el público dijo; ─¡Bravo!
Faltó la mujer al cabo,
harta de tanto desdén;
y el falso esposo, ¿también
perdonó a la esposa? No:
el esposo la mató,
y el público dijo: ─¡Bravo!
Ramón de Campoamor
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