Dubito, ergo cogito, ergo sum
Descartes






sábado, 13 de octubre de 2007

EL TIEMPO

El tiempo puede que no exista
Por no mencionar la cuestión de qué dirección sigue...
Nadie sigue el rastro del tiempo mejor que Ferenc Krausz. En su laboratorio en el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica Garching (Alemania) ha cronometrado los intervalos de tiempo más cortos jamás observados. Krausz usó pulsos láser ultravioleta para rastrear los irracionalmente breves saltos cuánticos de los electrones dentro de los átomos. Los eventos que investigó tardaron unos 100 attosegundos, o 100 trillonésimas de segundo. Para verlo con un poco de perspectiva, 100 attosegundos es a un segundo lo que un segundo a 300 millones de años.
Pero incluso los trabajos de Krausz están lejos de la frontera del tiempo.
Hay un dominio temporal llamado escala de Planck, donde incluso los attosegundos parecen eones. Esto marca el límite de la física conocida, una región donde las distancias e intervalos son tan cortos que los mismos conceptos de espacio y tiempo comienzan a colapsar. El tiempo de Planck — la unidad más pequeña de tiempo que tiene sentido a nivel físico — es 10-43 segundos, menos de una billonésima de billonésima de un attosegundo. ¿Más allá qué hay? El tiempo desconocido. Al menos por ahora.
Los esfuerzos por comprender el tiempo por debajo de la escala de Planck han llevado coyunturas extremadamente extrañas de la física. El problema, resumiendo, es que el tiempo puede no existir al nivel más fundamental de la realidad física.
Si esto es así, entonces, ¿qué es el tiempo? ¿Y por qué es tan obvia y tiránicamente omnipresente en nuestra propia experiencia? “El significado del tiempo se ha convertido en un algo terriblemente problemático en la física contemporánea”, dice Simon Saunders, un filósofo de la física en la Universidad de Oxford. “La situación es tan incómoda que lo mejor que puede uno hacer, de lejos, es declararse agnóstico”.
La posibilidad de que puede no existir el tiempo es conocida entre los físicos como “el problema del tiempo”. Puede ser el mayor, pero está lejos de ser el único acertijo temporal.
El aspirante para la segunda plaza es este extraño hecho: Las leyes de la física no explican por qué el tiempo siempre apunta hacia el futuro. Todas las leyes ─ya sean las de Newton, Einstein, o las estrafalarias reglas cuánticas─ funcionarían igual de bien si el tiempo corriese hacia atrás. Hasta donde podemos decir, si bien, el tiempo en un proceso de único sentido; nunca se invierte, incluso aunque ninguna ley se lo impide.
La madre de todas las condiciones iniciales, dice Lloyd, fue el Big Bang. Los físicos creen que el universo comenzó como una extremadamente compacta y simple bola de energía. Aunque las leyes de la física mismas no proporcionan una flecha del tiempo, la expansión actual del universo sí lo hace. Dado que el universo se expande, se hace más complejo y desordenado. El desorden creciente — lo que los físicos llaman un aumento de la entropía─ está dirigido por la expansión del universo, lo cual puede ser el origen de lo que pensamos que es el incesante avance del tiempo. El tiempo, desde este punto de vista, no es algo que exista fuera del universo. No hay un reloj haciendo tic-tac fuera del cosmos. La mayoría de nosotros tendemos a pensar en el tiempo de la forma que lo hizo Newton: “El tiempo absoluto, verdadero y matemático, por sí mismo y por su propia naturaleza, fluye de igual forma, sin importar nada externo”.
Pero como demostró Einstein, el tiempo es parte del tejido del universo. Contrariamente a lo que creía Newton, nuestros relojes comunes no miden algo independiente al universo. De hecho, dice Lloyd, los relojes no miden el tiempo en absoluto.
Rovelli, el defensor de un universo sin tiempo, dice que los guardianes del tiempo de NIST tienen razón. Además, su punto de vista es muy consistente con la ecuación de Wheeler-DeWitt. “En realidad nunca podemos ver el tiempo”, dice. “Sólo vemos relojes”. Si dices que este objeto se mueve, lo que en realidad significa es que este objeto estaba aquí cuando la manecilla de tu reloj estaba aquí, etc. Decimos que medimos el tiempo con relojes, pero sólo vemos las manecillas de los relojes, no el tiempo en sí mismo. Y las manecillas de un reloj son una variable física como cualquier otra. Por lo que en cierto sentido hacemos trampa debido a que lo que realmente observamos son variables físicas como una función de otra variable física, pero que representamos como si todo evolucionara con el tiempo.

viernes, 12 de octubre de 2007

ALGO FUERA DE LO COMUN

─ ¡Rápido! ¡más rápido! ─ me decía mi compañero. Yo corría apresuradamente, pero al parecer, no me movía.
Esa pesadez no me permitía mayor velocidad.
Él empezó a impacientarse. Lo veía claramente porque a través del visor de su casco espacial pude ver que el vidrio se empañaba. Estaba ansioso y me seguía apresurando.
Miraba él para un lado y otro. Volteaba a verme luego a mi y volvía a gritar.
─ ¡Apúrate, si no, no llegamos!
Yo hice un último esfuerzo y salté. Pude librar al fin el obstáculo del montículo de arena.
Corrí tras de él esforzándome cada vez más, hasta que lo alcancé.
Él tomó mi mano y empezó a jalarme. Yo ya daba tumbos, o casi...
Alcanzamos al fin el módulo. Entramos y cerramos rápidamente el acceso. Verificamos que todo estuviera funcionando correctamente y que todas las posibles entradas quedaran verdaderamente cerradas y selladas con los sistemas de seguridad diseñados para uno de estos casos. Nos reportamos al Mando y sentimos un fuerte tirón.
Era el despegue.

A lo lejos pudimos observar el gran montículo en forma de Reloj de Arena que habíamos librado y por el que nos habíamos aventurado saliéndonos de nuestra ruta, arriesgándonos no sólo a una muy fuerte llamada de atención, sino incluso a que nos retiraran los permisos de exploración.

Bueno, ya tenía Juan lo que quería: pasto

jueves, 11 de octubre de 2007

LLUVIA

El cielo amenazaba lluvia: las nubes se habían cargado a un solo lado del firmamento y se iban poniendo grises. El viento soplaba fuerte juntándolas cada vez más. No tardaría en llover.
La gente caminaba apresurada. Presentía el mal tiempo. Lo respiraba. Lo importante era llegar a tomar el transporte. Lo importante era llegar a casa. Sentirse seguro ahí.
Yo los miraba a través del ventanal. Vivía en esa época en una de las principales avenidas de la ciudad, en una casona porfiriana convertida en departamentos. El ventanal daba justamente a la gran avenida. Lo había elegido así. Por ello pagaba yo un sobreprecio, pero valía la pena porque no sólo recibía yo el sol durante todo el día, sino que podía ver y oir todo lo que pasaba en la calle.
Esa tarde no había yo tenido trabajo y, en lugar de hablarle a mi amiga Marcela y tomarme con ella un café y tener una buena charla, decidí quedarme en casa a arreglar mis libros. Eso estaba haciendo cuando un trueno me sacó de mi quehacer y me asomé, y ví el cielo.
El azul claro contrastaba espectacularmente con las nubes cada vez más grises, cada vez más cargadas. Ya se podía oler la humedad. Seguramente el cielo había empezado a descargar su equipaje líquido muy cerca de ahí. En menos de lo que platico, el cielo se nubló totalmente y empezaron las primeras gotas: gruesas, espaciadas, haciendo ruido. El pavimento se llenó de manchas de agua, que casi se secaban en forma instantánea por lo caliente que había quedado el suelo en aquella calurosa tarde de verano de ese día.
La gente empezó a correr, intentando resguardarse en los pocos techos y marquesinas disponibles. Demasiado tarde. La cortina de agua se vino de pronto. Tupida, recia, opaca y fría. Casi no se veía a más de un metro. ¡Qué aguacero! Los riachuelos de agua corriendo por la banqueta y el arroyo vehicular se formaron casi de inmediato y se conviertiron en verdaderos ríos que arrastraban sin piedad las hojas caídas de los árboles, los papeles tirados y la poca basura que por ahí se había juntado.
Yo pegué más mi cara al ventanal y poco a poco fui viendo cosas, no lejanas, sino bien cerca de mi. El aguacero amainó y se convirtió en lluvia, densa, pero persistente. Ahora, los riachuelos se formaban en los vidrios del ventanal. Se retorcían formando caprichosas figuras que iniciaban solas el camino y que, conforme iban bajando por esa pulimentada superficie, se juntaban con otras, hasta llegar al pretil y tomaban nuevo camino, ahora horizontal, para terminar escurriéndose en el extremo y cayendo de manera estrepitosa a la banqueta. Yo las veía y con mi dedo seguía su camino e intentaba trazar uno nuevo invitando al agua a seguirlo sin que ella me hiciera caso.
Y en ese momento llegaste tú, a mi mente. Y tuve el deseo de que estuvieras ahí, conmigo. Y recordé que tú y yo nos conocimos en una tarde de lluvia.
Pero también recordé otras cosas.
Y de pronto, la lluvia, lentamente, llegó a mis ojos.




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sábado, 6 de octubre de 2007

LUNA

Luna es un lugar.
Así como hay bosques, océanos, playas, acantilados, volcanes o estrellas, así existe Luna.
¿Dónde está? Ahí.
Es muy fácil llegar. Sólo basta desearlo. El problema radica en que ese deseo tiene que ser especial, único.
Muchos desean estar en ese lugar. Me consta. Pero pocos lo logran, ya que se quedan en el intento. Por más que quieren, no pueden. Nada les impide llegar y entrar. Ellos mismos se niegan el acceso. Y cuando regresan, hablan mal del sitio diciendo que "es una farsa", que "no saben que le ven los otros", que "tanto decir y hacer para nada", que "están locos todos los que han logrado estar en el sitio".
Yo los entiendo porque solamente se quedaron afuera, nunca entraron. Sus miradas atisbaban a través de esa gran entrada, pero no se atrevían a dar el siguiente paso, ¡y veían que otros llegaban y pasaban! Claro, había algunos como ellos que se quedaban afuera, a su lado y en una aglomeración,y se preguntaban "¿qué le ven?" Pero no pasaban a mirar...
¿Y cómo es el lugar? Pues es muy difícil describirlo porque cada quien ha visto cosas distintas y ha tenido percepciones distintas. A lo que más se parece es a una tienda departamental de lujo. Es muy burda la comparación, pero no encuentro otra.
En Luna se ofrecen muchas cosas y hay muchos accesos o departamentos. Hay muchas especializaciones. Uno puede tomar lo que quiera y pagarlo. Y ahora explico cómo.
El sitio es apacible, más bien frío, y conforme se va quedando uno ahí entra en el cuerpo un calorcito rico. Es luminoso, sin dañar a la vista. Puede uno quedarse mirando un espacio determinado, sin cansarse; acercarse, tomar lo que ahí se ofrece, llevarlo o dejarlo; ir a otro sitio, ver las cosas, y así sucesivamente. Se puede hacer una visita rápida, enterarse de las novedades y salir. Se puede hacer también una visita lenta, con todo el tiempo disponible y salir, con o sin aquéllo que se quería llevar.
La forma de pago no es con dinero, o tarjeta o puntos, o esos artilugios que ha inventado nuestro mundo capitalista. Se paga de otra forma, depende de el área visitada y lo que se lleve.
Los enamorados pagan con dulzura y recuerdos que a veces tienen que sacar de los bolsillos más recónditos de su corazón. A veces pagan alegremente, a veces con una tristeza profunda. A veces con nostalgia o derramando una lágrima o esbozando una sonrisa.
Los músicos y los poetas pagan con desgarramientos del alma o tranquilidad de pensamientos. A veces sus notas musicales o sus ritmos en las letras hacen de monedas tintineantes que resuenan en las mentes del resto de los mortales. Si no me creen, pudieran preguntarle a Chopin o a Guty Cárdenas.
Los científicos y técnicos pagan con tiempo, con fracasos, con ansiedades, con preguntas sin contestar y con satisfacciones. Son muy empeñosos en su búsqueda y son los más constantes e insistentes a la hora de llevar lo que quieren. A veces se equivocan y piden una devolución. A veces, no. Y se quedan con aquéllo y van por algo nuevo.
Los literatos pagan con palabras adecuadas y con imaginación, con verbos y adjetivos bien puestos, con prosas bien escritas y con descripciones detalladas. Generalmente reciben cambio porque exceden en mucho el precio que se pide. Su cambio está hecho de "¡oh!" y "¡ah!" de asombro de otros. El mejor ejemplo de esto es Julio Verne o Arthur C. Clarke.
Los locos pagan con suicidios y gritos, y lamentos y golpes. Pagan con palabras incoherentes, con razonamientos a veces lógicos (a veces no), con comportamientos que se salen de su voluntad, con cambios físicos no deseados o argumentos sacados de no sé dónde. Hay algunos que al ver lo que llevan, y lo han pagado, se arrepienten y quieren deshacerse de ello. El problema está en que no se los aceptan.
Los esotéricos e interpretadores de señales van muy seguido pues tienen que resurtirse casi a diario. Ellos pagan con imaginación y palabras que otros quieren escuchar. Pagan también con verdades reveladas o secretos ocultos.
Y tú, ¿ya estuviste en ese lugar? ¿Ya llevaste algo? ¿Cómo lo pagaste?
1a. P.D. Hay algunos que yendo a ese lugar, viendo lo ofrecido, tomaron cosas, se fueron, regresaron y enfilando por otros pasillos, se salieron, sorpresivamente, y encontraron otras ofertas que excedían en mucho lo que buscaban ¡y aprovecharon para llevarlas! Ejemplo de ello son los Beatles con una canción que se llama "Here comes the Sun", y Silvio Rodríguez a quien no le bastó el sitio y fue a "Casiopea". También el divulgador de la ciencia, Carl Sagan con su libro "Miles de Millones" o el mayor físico teórico vivo actualmente, Stephen Hawking con su libro "Breve Historia del Tiempo"
2a. P.D. No quise referirme a pintores, escultores, cineastas (Stanley Kubrick con su "2001, una Odisea Espacial" o Steven Spielberg con su "Encuentros cercanos del Tercer Tipo", o George Lucas con su "Guerra de las Galaxias"), fotógrafos o simples mortales que nos han acercado con sus ganas de creer a este maravilloso lugar.
Otros te compartirán su experiencia por el sitio llamado Luna. Lee lo que encontraron:

jueves, 27 de septiembre de 2007

LO QUE TE HACE SONREIR

No me pregunten cómo.
El caso es que hice los arreglos y me fui a Paris, al Museo del Louvre, pagué mi entrada y corrí hasta donde estaba el cuadro de la Mona Lisa.
Me paré enfrente de él, lo ví a través de su vidrio blindado e hice, mentalmente, lo que me habían dicho. Fui moviéndome lentamente hacia adelante y llegué tan cerca al vidrio que el guardia que custodia la imagen se acercó a mi y me dijo en francés, obvio, que no podía yo acercarme más. Yo nada más le contesté, en español, que no entendía y él, amablemente, hizo un ademán que interpreté como que me tenía que hacer hacia atrás, retirarme.
A mi me dijeron que si quería obtener lo que quería, no le hiciera caso. Y me quedé ahí, sin moverme
Repitiendo su ademán, me invitó a hacerme para atrás.
En ese momento dije la palabra y, en un abrir y cerrar de ojos, todo cambió a mi alrededor: muebles, sonidos, luces, olores. Me quedé parada, ésa era la instrucción y esperé.
Un hombre joven, vestido a la usanza de la Italia renacentista se acercó a mi y me preguntó quién era yo. Yo contesté lo que me habían indicado, y en italiano, por supuesto. Él me llevó a otra habitación y ahí me ofreció asiento y me pidió que esperara. Yo me senté y empecé a mirar todo...
¡Sí, era cierto! Estaba yo en el estudio del pintor autor de ese famoso retrato. Todo lo que había yo hecho para conseguir ese viaje en tiempo y espacio había valido la pena: estudiar italiano, saber hablar sin titubeos, estudiar pintura y técnicas de la época, aprender a no preguntar más de lo necesario (pues se lleva el riesgo de alterar la historia). Todo lo había yo hecho porque algo me intrigaba: No eran lo ojos de esta enigmática mujer, ni su teatralidad en la vestimenta, ni su hermosas manos, o la pose del cuerpo respecto a la cabeza, ni el paisaje, ni siquiera el "sfumatto"; me intrigaba su sonrisa. Y sólo iba yo a preguntar eso: ¿Qué es lo que te hace sonreir?
Todos los arreglos hechos por mucho, mucho tiempo, eran para saber solamente eso. Y ya estaba yo ahí. Ya podría preguntar.
Pude pasar entonces. Ella me miró, pues sabía a que iba, y extendiendo su mano derecha me invitó a acercarme a ella. Me saludó. Yo respondí de la manera como me habían dicho que lo hiciera e hice la pregunta: Puó dirme per ché sorride?
Ella, seria primero y luego, frunciendo la comisura de sus labios, me invitó a acercarme un poco más, tanto, que susurró en mi oído derecho la respuesta.
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http://www.itaka666.blogspot.com/

jueves, 20 de septiembre de 2007

LODO

Pensar en el lodo, en esa "mezcla de tierra y agua, especialmente la que resulta de las lluvias en el suelo", según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, me puso a dilucidar sobre lo que yo quería escribir.
¿Un poema?, ¿un cuento? ¿un pequeñísimo ensayo? ¿transcribir a alguien? Nada me satisfacía, y además no tenía yo mucho tiempo para pedir a las musas que llegaran a mi.
Así es que decidí pensar en la utilidad (1) del lodo, y en los desastres (2) que ocasiona.
1)
> Pensé en las muchachonas que luchan en lodo para agasajar la mirada de los espectadores varones
> También en las mascarillas de lodo que ponen en algunos spas y lugares para embellecerse. A veces esta "enlodada" va a todo el cuerpo suponiendo así, al terminar, que la piel queda tersa y muy bella
> Cuando hay lugar para hacerlo, algunas niñitas juegan en el lodo haciendo pasteles de ídem. Espero que no se los coman
> No hay cosa más divertida que llegar a casa lleno de lodo en los pies y pisar cuando se acaba de hacer la limpieza
> Las patitas de lodo que dejan los perros en las alfombras o losetas denuncian obvamente su camino
> El lodo, convertido en turba* (con algunos componentes y con el paso de cientos de años) no sólo es un combustible, sino que momifica estupendamente (en Dinamarca)
> Muy importantes hallazgos arqueológicos en la Ciudad de México han sido localizados entre lodo: en 1790 la Coatlicue y la Piedra del Sol, en 1978 la Coyolxauhqui, en 1987 y 1988 sacrificios de niños en Tlatelolco, sólo por mencionar algunos.
2)
> Los aludes de lodo, como el de hace más o menos un mes en la Sierra de Puebla cobran vidas de muchos inocentes. Vidas que se pierden no por el desastre natural en sí, sino por la corrupción de quienes hacen o concesionan los caminos
> En algunos volcanes, el lodo candente puede aparecer como preámbulo de la gran erupción: el Mont Pelée, (en la Isla Martinica, en las Antillas), el 7 de mayo de 1802 arrasó un ingenio de azúcar ubicado en sus faldas y mató a 150 trabajadores con un chorro de lodo hirviente. Al día siguiente, dos densas nubes de humo acabaron con toda la población.
> Los glaciares, al irse descongelando e ir abriéndose camino por las laderas, en su parte inferior, donde tienen contacto con la tierra, forman morenas y caminos de lodo, entre otras cosas, que si se mantienen a cierta temperatura fría simplemente son un componente más, pero si se calienta más de la cuenta ocasionan verdaderos desastres.
> Seguramente los conquistadores españoles en su huída con un gran cargamento robado en los templos durante la Noche Triste, caminaron entre lodo, cayeron al atravesar los puentes y perdieron gran parte de su cargamento

*Turba: combustible fósil formado de residuos vegetales acumulados en sitios pantanosos; es de color pardo oscuro, aspecto terroso y de poco peso

Checa lo que otrs escriben sobre el mismo tema:
alonso, itaka, orizs, dave, gitana, anet

domingo, 16 de septiembre de 2007

CREDO

México, creo en ti como en el vértice de un juramento,
Tú hueles a tragedia tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa,
es la envoltura de un dolor callado.

México, creo en ti sin que te represente en una forma,
porque te llevo dentro,
sin que sepa lo que tú eres en mí,
pero presiento que mucho te pareces a mi alma,
que sé que existe, pero no la veo.

México, creo en ti, en el vuelo sutil de tus canciones,
que nacen porque sí,
en la plegaria que yo aprendí para llamarte Patria,
algo que es mío en mí,
como tu sombra que se tiende con vida sobre el mapa.

México, creo en ti, en forma tal que tienes de mi amada,
la promesa y el beso que son míos,
sin que sepa por qué se me entregaron,
no sé si por ser bueno o por ser malo,
o porque del perdón nazca el milagro.

México, creo en ti sin preocuparme el oro de tu entraña,
es bastante la vida de tu barro,
que refresca lo claro de las aguas,
en el jarro que llora por los poros,
la opresión de la carne de tu raza.

México, creo en ti, porque creyendo te me vuelves ansia,
y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo es por tu cielo,
si conozco el dolor es por tus lágrimas,
que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

México, creo en ti, en tus cosechas de milagrería,
que sólo son deseo en las palabras,
te contagias de auroras que te cantan,
y todo el bosque se te vuelve carne,
y todo el hombre se te vuelve selva.

México, creo en ti, porque nací de tí,
como la flama es compendio del fuego y de la brasa,
porque me puse a meditar que existes,
en el sueño y materia que me forman,
y en el delirio de escalar montañas.

México creo en ti, porque escribes tu nombre con la X,
que algo tiene de cruz y de calvario,
porque el águila brava de tu escudo,
se divierte jugando a los volados,
con la vida y a veces con la muerte.

México, creo en ti, como creo en los clavos que te sangran,
en las espinas que hay en tu corona,
y en el mar que te aprieta la cintura,
para que tomes en la forma humana,
hechuras de sirena en las espumas.

México creo en ti, porque si no creyera que eras mío,
el propio corazón me lo gritara,
y te arrebataría con mis brazos,
a todo intento de volverte ajeno,
sintiendo que a mí mismo me salvaba.

México creo en ti, porque eres el alto de mi marcha,
y el punto de partida de mi impulso,
mi credo ¡PATRIA!, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva,
y como el ancla.
Ricardo López Méndez.

jueves, 13 de septiembre de 2007

JUVENTUD

¿…mejores años? Me han preguntado más de tres personas
Y también, más de tres, me han dicho que sí. Y no se piense que estos últimos eran jóvenes todos. No, de ninguna manera. Eran ya grandes. Dos de la “Tercera Edad”, por no decir viejos, y otros tres, personas maduras (o como le oí decir a alguien: “formando parte de las fuerzas juveniles del INSEN”, ja, ja, ja).
La juventud es una muy buena etapa de la vida, pienso yo. Tan buena es, que en ella se definen mejor los sueños y se empiezan a sentar las bases para construirlos, para hacerlos realidad. En la juventud nos sentimos (y estamos) vigorosos, somos hermosos, reímos mucho y, también, sufrimos, a veces mucho (bueno, eso se cree, por causas de lo más absurdas). También en esta etapa la osadía nos lleva a experimentar emociones, caminos, intenciones que pudieran resultar peligrosos, y también pensamos que no nos pasará nada. ¡Qué equivocación! Somos tanto o más vulnerables precisamente por nuestra inexperiencia.
Obvio, estos pensamientos generalizan. Hay jóvenes que se las ven muy “negras” porque carecen de oportunidades no sólo escolares, sino también económicas y familiares. Y no se diga a nivel salud.
Al menos mi entorno se mueve en la primera generalización: una vida tranquila, resuelta en muchos aspectos y que aunque tiene sus lados malos, éstos no son tan malos. Ya que los adultos alrededor están ahí para suavizar cualquier caída, para ayudar a levantarse, para solventar cualquier necesidad en la medida de lo posible.
La juventud es sólo una etapa de la vida “que se cura con el tiempo”, según decía un viejo.
Pero no estoy de acuerdo en eso porque ser joven, según ese hombre, implicaba solamente tener cierta cantidad de años. Y rebasados estos años, pues se pasa a otra edad, la que sigue, la adultez. Y ya. Y luego, a la siguiente etapa. Y así, hasta la última etapa que se llama muerte.
No estoy de acuerdo por un hecho simple: no hay necesidad de ser joven para soñar, atreverse, equivocarse y volver a empezar. Juventud, por tanto no es nada más unos pocos años (más de veinte, ¿menos de 30?). Juventud es soñar y pensar que se pueden hacer las cosas. Por lo tanto, pensar, decir, que la juventud son o fueron los mejores años puede ser realmente una tontería. Porque los mejores años son cada uno de los que vivimos.
Y me pongo a pensar ahora en las desventajas de la juventud:
1ª: la falta de experiencia
2ª: en algunos ambientes familiares, tener que pedir permiso
3ª: tener que aguantar regaños
4ª: no tener dinero y, cuando se tiene, decir en qué se gasta
5ª: tener que ir a la escuela (no importa el nivel)
6ª: soportar a algunos miembros de la familia, diario
7ª: ___________________________________________ (escribe en la línea lo que creas que falta)
Ya Rubén Darío escribía en su “Canción de Otoño en Primavera”:
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…


Lee más sobre el mismo tema en:
www.namabaga.blogspot.com , www.elclarodelaluna.blogspot.com
www.deliriosdeorizschna.blogspot.com , www.radio-dave.blogspot.com
www.letras-rotas.blogspot.com , www.alonso6665.blogspot.com
www.anetauchita.blogspot.com , www.tugitana.blogspot.com
www.itaka666.blogspot.com

ASALTO DE CHAPULTEPEC

Heriberto Frías*
(Septiembre de 1847)
La batalla del Molino del Rey [8 de septiembre] demostró plenamente todo el poder de resistencia de que eran capaces las tropas mexicanas, dirigidas con acierto, entereza y valor… Jornada fue aquella que costó al enemigo torrentes de sangre y varios elementos de guerra, sin lograr obtener las ventajas que merecían semejantes sacrificios.
…………………………………………
Mas si para el enemigo esta jornada fue costosa, para nosotros tuvo un efecto moral decisivo, produciendo el mayor desencanto en la población de la capital, estremecida dolorosamente por esta catástrofe, no obstante que el general Santa Anna la hizo celebrar como un triunfo, con repiques y dianas…
¡Quería el general en jefe arrojar velos de apoteosis triunfales a sus postreros descalabros!
Y pensar que todavía el día 7, en la misma víspera, se convirtió en paseo y regocijamiento público la extensión que ocupaba el oeste de Chapultepec, los molinos, la Casa Mata, y calzadas Anzures y la Verónica. Pensar que de nuevo, después de tan inauditos desastres había sonreído la esperanza de victoria, tanto que la muchedumbre frenética de entusiasmo patriótico saludó a Santa Anna con gloriosos vivas, redoblando con el griterío universal las sonoras cajas de guerra, los repiques de las campanas y el rimar flamígero, vibrante y bélico de cien trompetas y clarines. Triste apoteosis militar de aquel hombre siniestro que tanto había ido amontonando pesadumbres y atroces infortunios sobre la Patria
¡Traición! ¡Traición! ¡Traición!
Resurgía la fatídica palabra…
¿Por qué no habría cargado la caballería?, se preguntaban peritos y profanos en el arte de la guerra…
…………………………………………
Al amanecer del día 12 [de septiembre], las baterías americanas rompieron sus fuegos sobre el bosque y el castillo, produciendo espantosos estragos, y después de que aquéllas rectificaron sus punterías pudieron al fin enviar con el más terrible éxito, sus cohetes a la Congreve, sus granadas y sus bombas de hierro…
Chapultepec apenas estaba defendido por ligeras obras de fortificación: en el exterior un hornabeque en el camino que va a Tacubaya. En la puerta de la entrada oriental: un parapeto, y en la cerca débil e impropia como defensa militar… se construyó una flecha, abriéndose en torno un foso de 7 metros de profundidad. Éste debía rodear todo el bosque; pero semejante obra, como otras muchas… no quedó terminada, y apenas si se colocaron unos tablones y morillos cavándose alrededor unas cortaduras entre zanja y zanja…
El recinto del edificio pomposamente llamado Castillo, se rodeó en gran parte con parapetos de sacos a tierra y revestimentos de madera, ramajes y adobes, blindándose los techos que cubrían los dormitorios del Colegio Militar y los principales depósitos.
Apenas 7 piezas de artillería defendían esta posición tan descuidada, en suma, por Santa Anna: dos de a veinticuatro, una de a ocho, tres de campaña de a cuatro y un obús de a sesenta y ocho.
Era el jefe del punto el ilustre y benemérito general don Nicolás Bravo, quien tenía como segundo al general Mariano Monterde, contando con una guarnición de tropas bisoñas y desmoralizadas, que a la hora del conflicto sumaban unos 800 hombres los que se distribuyeron en las obras del bosque y en la propia defensa del edificio, en lo alto del cerro.
En vano el general Bravo hizo ver a Santa Anna lo peligroso que era abandonar la posición al cuidado de tropas reducidas y de mala calidad (contingente de reclutas indígenas de varios estados) a los que no se supo o no se pudo, o tal vez no se quiso, ni se intentó, hacer penetrar en sus conciencias la fe patriótica, enderezando el viejo temple heroico de su raza hacia el denuedo provechosísimo de una gran resistencia ante el invasor.
Al amanecer del día 12, las baterías americanas principiaron el bombardeo sobre el bosque y el llamado Castillo, contestando sus fuegos muy escasamente nuestra pobre artillería.
…..y durante todo el día cayó sobre Chapultepec una lluvia de granadas, bombas y cohetes a la Congreve, produciendo estragos espantosos en el material de las fortificaciones y en la escasa tropa que las guarnecía. Hubo necesidad de retirar gran parte de ella para que no sufriera impunemente tan mortífero fuego, colocando tras del cerro, hacia el oriente, a todos los defensores que no pertenecían a la artillería y a los no empleados en las obras de defensa…
En la noche, mientras, el general Nicolás Bravo urgía con desesperación, como ya indicamos, porque se reforzaran las tropas de su mando con parte de las reservas intactas que Santa Anna llevaba de un extremo a otro de la ciudad y sus contornos,…
Apenas se inició la terrible noche del 12 al 13…
A última hora se efectuaron las reparaciones más urgentes, aprovechando las tinieblas, no sin que entre tanto desertaran reclutas, indígenas incapaces de comprender la trascendencia y la ignominia de su acción frente al enemigo, atribulados y desmoralizadísimos como estaban, y sobre todo sin que hubieran surgido voces inteligentes y patrióticas que les hiciesen luz en sus pobres cerebros ensombrecidos.
Algo reanimó al general abatimiento en aquella noche: la presencia, a lo lejos, de una fuerza del Estado de México que llegaba a reforzar las del valle, al mando del mismo gobernador don Francisco M. Olaguíbel,…
Mas, por desgracia, se repitieron las mismas, las eternas faltas de esta lamentable campaña. Hubo órdenes y contraórdenes del general presidente; fatigóse a la tropa sin resultado práctico…
Para cooperar a la defensa del Castillo, se dispusieron en la falda del cerro, por la parte oeste que era entonces la más accesible, una fogatas de barrenos de pólvora, que no llegaron a encenderse por no bajar a tiempo el teniente de artillería encargado de hacerlas estallar.
Al amanecer del día 13, el enemigo principió más activo que el día anterior, desde las posiciones de Molino del Rey y la batería del sur. A la seis de la mañana, el general Bravo comunicó al ministro de la Guerra la deserción de gran parte de sus tropas desmoralizadísimas por los estragos y sangre que causara la artillería enemiga, encareciendo la necesidad de que se cambiara su fuerza por cualquier otra en diferentes circunstancias. Santa Anna insistió en no enviarle auxilio alguno hasta la hora del asalto.
………………………………………… Los norteamericanos avanzaron con resolución, haciendo a trechos certeras descargas de rifle sobre los parapetos del bosque donde nuestros escasos soldados respondieron con su fusilería a los gritos de ¡viva México! Al llegar a ellos se trabó su desesperada refriega al arma blanca, mas los defensores fueron arrollados por el impulso de aquella masa superior erizada de bayonetas penetrando al bosque las columnas En estos instantes el general Santa Anna, no obstante el último aviso apremiante de Bravo, se contentó con enviar por todo refuerzo al Castillo, al batallón de San Blas al mando del bizarro teniente coronel Santiago Xicoténcatl.
Esta fuerza no tuvo tiempo de subir al Castillo;…
Y he ahí a Santa Anna dando órdenes y contraórdenes a sus fuerzas de reserva, mandándolas de un lado a otro, inútilmente, mientras el verdadero asalto sobre el Castillo desarrollaba en el bosque espantosa tragedia de sangre y fuego; mientras el batallón de San Blas, rodeado por enemigos superiores caía épicamente al pie del cerro, muriendo la mayor parte de sus oficiales y soldados, lo mismo que su valiente jefe,… Bajo la alta bóveda de los viejos ahuehuetes, en medio de una aureola de fuego, nubes de pólvora, relámpagos de sables y bayonetas, cae el héroe envuelto en su bandera atravesado por veinte balas, gritando: ¡Viva México!
El enemigo subió por la rampa y por las partes practicables, aprovechándose de las asperezas, rocas y arbustos del cerro, para hacer fuego tras ellos, en tanto que de las defensas que rodeaban al Castillo brotaban las descargas de sus defensores, deteniendo a los asaltantes. Reforzados éstos por nuevas tropas […], todavía encontraron heroica resistencia en los alumnos del Colegio Militar, quienes tuvieron la gloria espléndida de hacer morder el polvo al invasor en aquella jornada.
Estos no obstante la orden de retirarse que les había dado el general Bravo, prefirieron morir con honra; y desde que aparecieron a su alcance los enemigos, estuvieron haciendo fuego desesperadamente, y cuando cayó la mayor parte del Colegio, se retiraron con algunos soldados, al jardín que quedaba sobre el velador donde fueron hechos prisioneros.
Eterna es la gloria de aquellos niños héroes que admiraron al enemigo con su entereza de bronce, honrando la bandera de su patria y sellando con luz del sol —luz roja de crepúsculo trágico, luz roja como su sangre— la leyenda del augusto Chapultepec.
Murieron defendiendo el último reducto del Colegio Militar los siguientes alumnos cuyos nombres no debemos olvidar nunca: Teniente Juan de la Barrera y los subtenientes Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Agustín Melgar, Vicente Suárez y Juan Escutia; y siendo heridos el subteniente Pablo Banuet y los alumnos de fila Andrés Mellado, Hilario Pérez de León y Agustín Romero. Quedaron prisioneros con el general Monterde, director del Colegio, los capitanes Francisco Jiménez y Domingo Alvarado; los tenientes Manuel Alemán, Agustín Díaz, Luis Díaz, Fernando Poucel, Joaquín Argaiz, José Espinosa y Agustín Peza, y los subtenientes Miguel Poucel, Ignacio Peza y Amado Camacho, con el sargento Teófilo Nores, el cabo José Cuellas, el tambor Simón Álvarez, el corneta Antonio Rodríguez, y 37 alumnos de fila.
Tomado el Castillo, hecho prisionero su jefe, el general Bravo, llegaron nuevas fuerzas americanas a la posición,…
El enemigo quedó pues, nuevamente victorioso en estos últimos combates, no sin que su triunfo le costara sangrientos sacrificios, perdiendo la quinta parte de su fuerza, dejando bajo las hermosas enramadas de Chapultepec ensangrentada, muerta o herida la flor magnífica de su oficialidad.
Y también quedaron bajo el antiguo bosque de Moctezuma y Nezahualcóyotl, aquellos radiantes jóvenes mexicanos, alumnos del Colegio Militar, eternamente glorioso en los anales patrios, sucumbiendo en la refriega heroica, de cara al deber mirando al cielo.

*Fragmento de La Guerra contra los gringos de Heriberto Frías, quien nació en la ciudad de Querétaro, en 1870. Frías fue miembro del ejército en la época de Porfirio Díaz. Hombre sensible y de vocación literaria, escribió, entre otras cosas, una crónica: Tomóchic… Una vez fuera del ejército porfirista Heriberto Frías se dedicó al periodismo de oposición. Posteriormente participó en la Revolución Mexicana. Murió en 1925

martes, 11 de septiembre de 2007

HAY OTRA OPCIÓN

La Sra. Aurelia trabajaba de sirvienta (mucama, doméstica, criada, chacha, auxiliar, fámula) en mi casa.
Tenía esposo, al que le decía ‘el Borracho’. Tenía tres hijas, Ma. Elena, Glafira y Elvira, quienes venían a casa a jugar con nosotros cada vez que se podía y que no era muy seguido, por cierto. Brincábamos la reata, jugábamos canicas o encantados, corríamos con el perro, nos subíamos a las bardas, pateábamos la pelota y muchas cosas más. Y eso nos hacía reir mucho.
La Sra. Aurelia nos contaba también su vida: había sido hija de un ranchero que tenía tierras y ganado. Sus padres, como quien dice ‘las podían’. Pero ella se enamoró de uno de los peones y a pesar de las negativas de sus padres se casó con él cambiando así su regalada vida por una de pobrezas y sufrimientos ya que el hombre, no sé por qué, le dio mala vida.
La Sra. Aurelia hacía en mi casa aquel trabajo que no se ve, que no se aprecia, pero que hace que la familia viva a gusto, el trabajo doméstico: limpiaba, ayudaba en la cocina y las recámaras, recogía la ropa, nos servía la comida y también nos platicaba cosas o nos daba pequeños consejos para hacer nuestra vida más fácil. Ella nos decía que si dolía la cabeza, había que ponerse unos chiquiadores de ruda; si hacíamos corajes se tenía que comer un bolillo (¿o sólo el migajón?..., ya no me acuerdo) y tomar después un té de boldo para quitar lo amargo; si una mujer ‘estaba en sus días’ había que tomar un té de orégano, ¡y tantas cosas más!
Ahora lo pienso, cuánta sabiduría en una sola y sencilla mujer.
Además, cuando se ponía a cocinar y más cuando cocía los nopales, les hacía la señal de la cruz, para que quedaran buenos y verdecitos. Y también decía “en el nombre sea de Dios” cuando en nuestra curiosidad le pedíamos que nos enseñara a sembrar las semillas de las naranjas, manzanas o duraznos que nos comíamos. “Pero no lama las semillas, niña”, me decía, “porque si no, ya no sale la plantita”.
La Sra. Aurelia nos llamaba a todos ‘niños’ y luego decía nuestro nombre, aunque ya de niños no teníamos nada. Y al dirigirse a mis papás les decía ‘señor’, ‘señora’ con mucho respeto y muy lejos del servilismo.
Un día en la cocina estábamos la Sra. Aurelia y yo. Ella terminaba de hacer la limpieza de una alacena y yo, nada más la miraba. Platicábamos. No sé por qué, no me acuerdo, me preguntó que cuándo me iba yo a casar. Yo le contesté que no sabía. “¿Pues qué no tiene con quién?” “No”, yo le contesté, “pero no me importa. Ya habrá alguien”. Ella dejó de hacer lo que hacía y me dijo: “No niña, búsquese a alguien con quien casarse. No se vaya a quedar sola. Eso sería muy feo. La soledad es muy fea, niña. Hágame caso”. Lo único que yo contesté fue que ya habría tiempo para pensar en ello. Y ella me repitió: “Búsquese a alguien y cásese. La soledad es muy fea”, y siguió haciendo su limpieza.
Yo me paré de donde estaba y empecé a dar vueltas en la cocina. Iba de aquí para allá. Ella, seguía en lo suyo. Pensaba en lo que me había dicho. “Oiga, Sra. Aurelia, ¿por qué me dice usted eso?”
Ella no volteó a verme, y sin dejar de hacer las cosas me repitió: “La soledad es muy fea, niña… ¡Cásese! Búsquese un hombre que le haga compañía, tenga sus hijos. Y así no se quedará solita.”
Yo, la verdad, me quedé intrigada. ¿A qué venía tanta insistencia? ¿Por qué tanta vehemencia? Y le seguí preguntando. Ella sin dejar de hacer sus cosas, me repetía lo mismo.
Yo entonces le dije: “Oiga, señora, cómo me dice eso, si a usted no le ha ido tan bien que digamos en su matrimonio. No entiendo.”
Y ahí fue cuando ella se paró, me vio de frente, y muy decidida me dijo: “Niña, a ver, dígame, pero contésteme con la merita verdad ¿No dicen que las mujeres que no se casan son unas ‘quedadas’? Yo no quiero eso para usté. Y ¿sabe por qué lo dicen? Pues porque se quedan a vestir santos. Y yo creo que eso es muy feo. Por eso le digo que se busque un hombre…. A ver, contésteme, qué prefiere, ¿vestir santos o desvestir borrachos?”
Yo solamente contesté: “Ni una cosa ni la otra. Creo que debe haber otra opción”.
Ella se volteó y siguió haciendo su quehacer.

domingo, 9 de septiembre de 2007

GLADIADORES

A primera hora de la mañana empezaron a llegar al anfiteatro grandes y pequeños grupos de gladiadores, a las órdenes de maestros, llamados lanistae. Para evitar la fatiga, entraban desarmados, muchos de ellos completamente desnudos, llevando verdes ramas en las manos, o coronados de flores, y a la luz de la mañana aparecían todos jóvenes, hermosos y llenos de vida.

"Sus cuerpos lustrosos de aceite de oliva, eran fuertes y recios, como si hubieran sido tallados en mármol, y causaban la delicia de aquellas gentes, enamoradas de la belleza de las formas. Muchos eran conocidos por el pueblo; así, pues, a cada momento se escuchaban voces: "¡Salud Furnio! ¡Salud, Leo! ¡Máximo! ¡Salud, Diómedes!" Las doncellas les miraban con ojos llenos de ternura. Ellos, a su vez, se fijaban en las más bellas y se dirigían a ellas en tono festivo, como si ninguna preocupación pesara sobre ellos, y les enviaban besos o exclamaban:
-- ¡Dame un abrazo tú, antes que me lo dé la muerte!
"Y desaparecían por las puertas , cuyos dinteles muchos de ellos no volverían ya a salvar.
"Y los que iban llegando ocupaban, por turno, la atención de las multitudes.
"Detrás de los gladiadores venían los mastigophori, esto es, hombres armados de látigos, y uno de cuyos oficios era azotar y azuzar a los combatientes.
"Luego aparecieron las mulas, que venían tirando en dirección al spolarium filas enteras de vehículos, en los que había rimeros de ataúdes de madera. La vista de éstos llenó de alborozo a la multitud deduciendo, por el número de ataúdes, la grandeza que asumiría el espectáculo.
"Detrás de los carros marchaban los hombres cuyo oficio era rematar a los heridos; vestían trajes de Carontes* o de Mercurios. Después iban los encargados de conservar el orden en el circo y los acomodadores; luego los esclavos que hacían circular bebidas y alimentos, y, por último, los pretorianos, a quienes el César tenía siempre cerca de su persona en el anfiteatro.
"Por fin se abrieron los vomitoria y la plebe se precipitó al interior...
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"Finalmente hizo su entrada el prefecto de la ciudad, rodeado de su guardia, y después de él, y en línea no interrumpida, las literas de los senadores, cónsules, pretores, ediles, funcionarios del gobierno y de palacio, oficiales pretorianos, patricios y damas lujosas.
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"Para dar principio al espectáculo se esperaba tan sólo al César, que, no queriendo hacer esperar mucho al pueblo, cuyo favor deseaba ganarse, llegó pronto, acompañado de Augusta y de los augustanos...
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"La multitud conversaba en alta voz, se interpelaban unos a otros, cantaban, reían de cualquier dicho ingenioso, que circulaba de boca en boca, o pateaban impacientemente a fin de que empezara cuanto antes el espectáculo... Entonces, el prefecto de la ciudad... hizo con el pañuelo una señal, acogida por todo el anfiteatro con una "¡Ah, ah, ah!...", en que prorrumpieron millares de voces.
"De ordinario, estos espectáculos principiaban con una caza de bestias feroces,...
"Empezaron, pues, los juegos con los andabates. Se llamaba así a los gladiadores que llevaban yelmos cerrados, sin abertura alguna por los ojos, y que, por consiguiente, lidiaban a ciegas. Unos cuantos efectuaron su entrada en el circo y comenzaron luego a hacer molinetes con las espadas, los mastiggophori les azuzaban, empujándoles unos hacia otros con largas perchas, a fin de ponerles en contacto.La parte más selecta del público miraba con desdeñosa indiferencia este espectáculo, pero a la plebe divertían los movimientos desairados de los combatientes. Y cuando sucedía, por ejemplo, que se encontraban de espaldas, prorrumpía el público en grandes risas y exclamaban muchos: “¡A la derecha! ¡A la izquierda! ¡De frente!” Y, a menudo, les engañaban deliberadamente. No obstante, luego se formaron varias parejas de combatientes y la lucha empezó a revestir sangrientos caracteres.Los lidiadores más esforzados arrojaban lejos sus escudos y, tomándose el uno al otro con la mano izquierda, a fin de no volver a separarse, luchaban con la otra mano hasta morir. Todo el que caía alzaba los dedos e imploraba gracia por medio de ese signo; pero el público, al principio del espectáculo, acostumbraba a pedir la muerte para los heridos, especialmente cuando se trataba de andabates, que llevaban oculto el semblante y eran desconocidos.






Fue disminuyendo por grados el número de combatientes, y cuando, por fin, sólo quedaron dos se les empujó el uno hacia el otro a fin de que trabaran lucha; cayeron ambos en la arena y se apuñalaron recíprocamente. Luego, a los gritos de: Peractum est! se llevaron los sirvientes los cuerpos, y un grupo de muchachos acudió con unos rastrillos, hizo desaparecer las manchas de sangre de la arena, esparciendo a continuación sobre ella hojas de azafrán.
"Y ahora empezaba la segunda parte con una lucha más importante y que despertaba no solamente el interés de la plebe, sino también de las gentes de buen gusto: durante ella, los jóvenes patricios hacían, a veces, apuestas enormes, perdiendo a menudo, cuanto poseían.De mano en mano iban pasando tablas, en las que se escribía los nombres de los favoritos, como asimismo la cantidad de sestercios que cada uno apostaba por su campeón predilecto.
"Los spectate ─es decir, los campeones que se habían presentado antes en la arena y obtenido en ella triunfos─ eran los que contaban con mayor número de partidarios; pero entre los apostadores había también unos que arriesgaban sumas considerables poniéndose de parte de gladiadores nuevos y no conocidos aún, con la esperanza de ganar sumas inmensas si obtenían éstos la victoria.
"El mismo César apostaba; y apostaban los sacerdotes, las vestales, los senadores y los caballeros, y apostaba el populacho. Y entre la plebe, cuando llegaba a faltarles el dinero, solían apostar hasta su propia libertad. Seguían con el corazón palpitante, e incluso con temor, las peripecias de aquellos combates, y más de uno, entretanto, hacía votos en alta voz a los dioses a fin de alcanzar protección para su favorito.
"Así es que cuando se escuchó el agudo son de las trompetas se hizo en el anfiteatro un profundo silencio expectante. Miles de ojos se dirigieron hacia las grandes cerraduras de una puerta, a la que se acercó un hombre vestido de Caronte*, y, en medio del universal silencio, dio en ella tres golpes con un martillo, como si de esa manera convocase a la muerte a los que se encontraban detrás de dicha puerta.Entonces, las dos hojas de ésta se abrieron y dejaron ver una especie de oscuro foso del que empezaron a brotar gladiadores, que iban entrando en la brillante arena. Avanzaban en divisiones de veinticinco individuos: tracios, mirmilones, samnitas, galos. Todos venían separados por nacionalidades, y todos pesadamente armados.
"Por último entraron los retiarii, llevando una red en una mano y un tridente en la otra. A su vista estallaron por todas partes los aplausos, que pronto se convirtieron en una inmensa y no interrumpida tempestad. Desde arriba hasta abajo se veían rostros encendidos, manos que batían palmas y bocas abiertas, de las que brotaban aclamaciones estruendosas.
"Los gladiadores dieron la vuelta a la arena con paso firme y flexible, hermosos con sus brillantes armaduras y sus ricos trajes, haciendo luego alto delante del podium del César, soberbios, tranquilos y espléndidos.El toque penetrante de un cuerno puso término a los aplausos.
"Los lidiadores, entonces, extendieron hacia arriba la mano derecha, alzaron la cabeza a la vista del César y empezaron a gritar, o, mejor dicho, a cantar con voz lenta la siguiente salutación:
Ave, Caesar ImperatorMorituri te salutant!" (1)


*Caronte, barquero del Infierno, cuya misión es transportar las almas de los difunto a través de la laguna Estigia
1) ¡Salve, Emperador y César! ¡Los que van a morir te saludan!
de QUO VADIS?, Henryk Sienkiewikz; polaco; pags. 785-787, 796-799






jueves, 6 de septiembre de 2007

SOLEDAD


GIBRAN JALIL GIBRAN
Poeta, filósofo y artista, nació en 1883 en el Líbano, una tierra que ha producido muchos profetas. Su fama y su influencia se esparce más allá del Oriente Próximo. Su poesía se ha traducido a más de veinte idiomas y sus dibujos y pinturas se han expuesto en las grandes capitales del mundo.
En los Estados Unidos, que él hizo su hogar durante veinte años de su vida, comenzó a escribir en inglés.
"El Profeta" (1923) y sus otros libros de poesía, ilustrados con sus dibujos místicos, son conocidos por innumerables personas en todo el mundo, quienes encuentran en ellos una expresión de los impulsos más profundos del corazón y de la mente humana.
Murió en 1931.
De este poeta transcribo "La Soledad" de su libro El Jardín del Profeta:

LA SOLEDAD

Y una noche, cayó una gran tormenta, y Almustafá y sus discípulos, entraron a sentarse alrededor del fuego. Permanecieron callados.
Luego, uno de los discípulos dijo:
"Estoy solo Maestro. Los cascos de las horas golpean pesadamente sobre mi pecho":
Y Almustafá se puso de pie, en medio de ellos, y dijo con una voz semejante a la del huracán:
"¡Solo! ¿Y qué hay de mal en eso? Viniste solo, y solo volverás a la niebla.
"Por lo tanto bebe tu copa solo y en silencio. Los días del Otoño han dado a otros labios otras copas, y las llenaron con vino agridulce, tal como han llenado la tuya.
"Bebe tu copa solo, así tenga el sabor de tu sangre y de tus lágrimas, y alaba a la vida por el don de la sed. Porque sin sed, tu corazón no sería sino la playa de un mar estéril: sin canto y sin marea.
"Bebe tu copa solo, y bébela con alegría.
"Levántala por encima de tu cabeza y bebe ávidamente a la salud de los que beben solos.
"Una vez busqué la compañía de los hombres, me senté a su mesa y bebí intensamente; pero su vino no subió a mi cabeza ni fluyó dentro de mi pecho; sólo bajó a mis pies. Mi sabiduría quedó seca y mi corazón sellado, y sólo mis pies los acompañaron en sus tinieblas.
"Y no busqué más la compañía de los hombres, ni bebí más con ellos.
"Por lo tanto te digo, aunque los cascos de las horas golpeen pesadamente sobre tu pecho, nada importa. Es bueno que bebas solo tu copa de tristeza, y también solo tu copa de alegría".
Lee más sobre soledades en:

jueves, 30 de agosto de 2007

MUJERES

Violencia de género
Según se estima, a escala mundial una de cada cinco mujeres será víctima de violación o de intento de violación a lo largo de su vida. Una de cada tres habrá sido golpeada, obligada a entablar relaciones sexuales bajo coacción o maltratada de otra manera, por lo general por un miembro de su familia o un conocido. Con frecuencia, quienes perpetran esos actos no son castigados. Cada año, centenares de miles de mujeres y niñas son objeto de trata y esclavitud y muchos millones más están sujetas a prácticas nocivas. La violencia mata y discapacita a una cantidad de mujeres de entre 15 y 44 años de edad superior al número de las que son víctimas de cáncer. Y el número de mujeres que ven su salud afectada por la violencia es superior a las cantidades combinadas de víctimas de accidentes de tránsito y de paludismo.
Las consecuencias de la violencia por motivos de género son devastadoras. Las sobrevivientes suelen padecer a lo largo de toda su vida trastornos emocionales, problemas de salud mental y mala salud reproductiva. Las mujeres víctimas de abuso también corren mayor riesgo de infectarse con el VIH. Las mujeres que han sido atacadas física o sexualmente tienden a utilizar intensamente y a largo plazo los servicios de salud. Los efectos de la violencia también pueden alcanzar a futuras generaciones: los niños que han sido testigos de abusos o que fueron, ellos mismos víctimas, suelen padecer daños psicológicos duraderos.
También es alto el costo para los países: mayores gastos en atención de la salud; demandas ante los tribunales, denuncias policiales y dificultades en la escuela; además de pérdidas en el nivel educacional y la productividad. En 1996, la violencia doméstica en Chile costó a las mujeres pérdidas de ingresos por un monto de 1.560 millones de dólares, más del 2% del PIB del país. Una encuesta realizada en la India indicó que después de un incidente de violencia, en promedio una mujer pierde siete días de trabajo. La violencia doméstica es el mayor riesgo de salud para las mujeres australianas en edad de procrear y causa pérdidas económicas por valor de unos 6.300 millones de dólares por año. En los Estados Unidos, esa cifra es de unos 12.600 millones de dólares anuales. Las instituciones financieras internacionales también han comenzado a tomar nota. Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está abordando la violencia por motivos de género en sus carteras de préstamos.
La magnitud y las múltiples variantes de la violencia por motivos de género
La violencia por motivos de género puede ser infligida por compañeros íntimos, miembros de la propia familia, conocidos o extraños. Aun cuando durante mucho tiempo se la consideró como cuestión privada, la comunidad internacional reconoce ahora que la violencia por motivos de género es una violación de los derechos humanos, cuyas raíces dimanan de la condición de subordinación de la mujer. Los planes de acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), 1994, y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing), 1995, reconocieron que la eliminación de la violencia por motivos de género es una condición fundamental para lograr la igualdad entre hombres y mujeres y el empoderamiento de la mujer. El término abarca la violencia doméstica, las formas de maltrato sexual y psicológico y las prácticas nocivas, entre ellas la mutilación o corte genital femenino. También incluye la selección prenatal en función del sexo del feto y el infanticidio femenino, manifestaciones extremas del bajo valor social asignado a las niñas. La violación sistemática, utilizada cada vez más como instrumento de terrorismo durante conflictos armadas, ha impulsado la aprobación de importantes acuerdos internacionales para proteger a las mujeres y castigar a quienes perpetran esos delitos.

Tomado de: UNFPA; Estado de la Población 2005

Y por si no fuera suficiente, ahí va este poema

LA LEY DEL EMBUDO
De su honor en menoscabo,
faltó un esposo a su esposa;
ella perdonó amorosa,
y el público dijo; ─¡Bravo!
Faltó la mujer al cabo,
harta de tanto desdén;
y el falso esposo, ¿también
perdonó a la esposa? No:
el esposo la mató,
y el público dijo: ─¡Bravo!
Ramón de Campoamor
Lee lo que otros escriben sobre Mujeres:

martes, 28 de agosto de 2007

EL VIENTO EN MI VIDA


Me paré a un lado del camino, esperando solamente que alguien pasara y me diera un "aventón".
Pero nada.
Fue cuando me puse a mirar el paisaje, en el que realmente, no había reparado.
Fue cuando sentí el viento en mi cara, soplando primero suavemente, y luego aumentando su velocidad, tanto, que hasta mi sombrero voló. Lo dejé ir y sonreí pensando que esas vueltas que daba eran únicamente la demostración de su fragilidad.
De la misma manera, pienso, ha sido el viento en mi vida.
Muchas veces me ha demostrado mi fragilidad.
Pero me vuelvo a levantar.

jueves, 23 de agosto de 2007

HOMBRES

Comercial de Televisión: Dos mujeres jóvenes sentadas en un restaurante, una enfrente de la otra, en una mesa al aire libre. La rubia le dice a la morena (con pose y tono de voz especial):
─ ...o sea, los hombres son super básicos. Nada más les regalas algo ¡y ya! ¡Olvidan todo..! Son elementales...

Fue nada más ver y oir este comercial y me pregunté ¿será cierto?... y conseguí unos datos:
> El hombre es más fuerte que la mujer. La fuerza física ha sido el argumento principal a favor de los hombres en su intento por dominar a las mujeres... el hombre promedio es 10% más alto que la mujer, pesa 20% más y tiene 30% más fuerza, sobre todo en la parte superior del cuerpo.

> Cuenta con una mayor cantidad de glóbulos rojos y por consiguiente, con mejor oxigenación; y mucha más testosterona, lo cual lo ayuda a crear y mantener músculo.
> Hasta la 6a. semana de su desarrollo, los embriones XX y XY son idénticos y presentan a las vez los ductos femeninos y masculinos del sistema reproductivo. A partir de la sexta semana la presencia en el futuro varón del cormosoma Y inhibe el desarrollo del sistema reproductor femenino y activa la producción de la testosterona encaminando así al embrión hacia el sexo masculino.
> La expectativa de vida masculina es mucho menor que la femenina en todo el mundo. En México la esperanza de vida en hombres es de 71 años, de mujeres de 77 (1999)
> Los hombres son mucho más frágiles, físicamente hablando, durante todo el ciclo vital: mueren tres veces más por actos de violencia o accidentes; mueren más por consecuencias del tabaquismo o alcoholismo y problemas cardiacos.
> Según el enfoque sociobiológico* la masculinidad es un asunto de hormonas (testosterona), y en consecuencia sus rasgos personales y conductas sociales. La agresividad "natural" del hombre ─que incluye competencia con sus congéneres, dominio de la mujer, la violencia─ es su alto índice de testosterona.
> La misma teoría aplica a nivel sexual: por su alto nivel de andrógenos, los hombres tienen más necesidades sexuales, buscan "conquistas" sexuales múltiples, toman más la iniciativa en el acto sexual.
> Los hombres son polígamos (o sea, la promiscuidad masculina es natural)
> Gracias a las hormonas ellos son más activos y emprendedores en el mundo del trabajo; actúan con mayor iniciativa en el mundo de los negocios, son más innovadores, ambiciosos y competitivos, tienen una aptitud "natural" para enfrentar los retos y los riesgos.
> Independientemente de su estatus hormonal, ellos albergan más pensamientos y fantasías sexuales, lo que probablemente se deba a la educación y cultura general.
> Según la versión cavernícola de la evolución humana, desde el principio de la especie se dio la división del trabajo: hombres cazadores (aunque la caza sea aleatoria)
> En el enfoque de roles exclusivos en todos los ámbitos, las personas son aptas o no en varias áreas: los hombres no son capaces de cuidar un bebé, son inútiles en las tareas domésticas, estudian ciertas profesiones, ejercitan sólo oficios propios de su sexo. No pueden y no deben manifestar sus emociones; no deben llorar, no deben besar a sus hijos varones. Deben dominar y moldear a los demás a su gusto (principalmente a las mujeres, y si no lo logran, desconfian de ellas).
> Deben ser padres autoritarios, patrones paternalistas, esposos mujeriegos, hermanos prepotentes.
> Los hombres tienen que "aprender a ser hombres"; tienen "que ser hombres"; buscan "ser más hombres". Deben probar su hombría repetidamente, como si pertenecer al sexo masculino no fuera suficiente.
> A los hombres se les insulta si se les compara con mujeres o se les considera afeminados.
> En muchas sociedades ser hombre consiste en detentar el poder político, tener muchas mujeres y/o muchos hijos, poseer gran riqueza o vastas extensiones de tierra, haber combatido en la guerra, escalado montañas, o cazado tigres...
> Existen ritos de iniciación (asociados al dolor físico) en los cuales el hombre oculta su miedo, su dolor y se resiste estoicamente a las duras pruebas de la virilidad.
> Según Carl Jung, lo masculino es ante todo el Logos, o sea, el hombre es movimiento, descubrimiento, conocimiento.
> Según Alfred Adler, existe el mecanismo llamado "protesta viril", en el cual lo valores masculinos son la voluntad, la actividad, la ambicíón, la fuerza, el poder; todo ello calculando "si logrará portarse como todo un hombre".
Ante tales datos, lo único que me queda es decir "si todo lo anterior es la descripción de algo "super básico", pues ¡qué complicados! Ufff...
> Todos los datos han sido tomados del libro de Marina Castañeda: "El Machismo Invisible"; Ed. Grijalbo; pags. 20-71
* El enfoque sociobiológico postula el imperativo biológico para toda conducta humana. Da por sentado que toda conducta universal (o muy generalizada) es innata y natural y que está genéticamente programada en nosotros.
Otros escriben sobre "Hombres". Checa lo que han hecho:

miércoles, 22 de agosto de 2007

LEONARDO DA VINCI


Poco puedo yo escribir sobre un gran hombre como éste.
Al buscar imágenes para mi entrada semanal, pensé en los "Hombres del Renacimiento" y me vino a la cabeza éste, que es un ejemplo típico del hombre renacentista: observador incesante, abordaba los temas que le rodeaban, experimentaba, fracasaba, intentaba hacerlo de nuevo y ocasionaba, creo yo que las más de las veces, muchos disgustos a sus patrones (esto es, los que le pagaban).
En nuestros días nos hemos vuelto muy especializados y hemos olvidado que ser observador, intentar en varios campos aunque se fracase, es una buena manera de estar satisfecho con la vida.
La imagen que adjunto en esta entrada dice "Escvltor Fior." Escultor era una de las facetas de Leonardo. Esta imagen corresponde únicamente a esa faceta aunque como tal, no dice más. No importa.
Lo que importa es ser lo que se quiere, y en el camino de este intento, probar otras cosas.
Ya el mismo Leonardo decía: "Si una persona es perseverante, aunque sea dura de entendimiento, se hará inteligente; y aunque sea débil se transformará en fuerte."

jueves, 16 de agosto de 2007

EL SONIDO DE TU VOZ

26 de octubre
El sonido de tu voz es cálido y vigoroso cuando me dice "te amo". Me envuelve grata y plácidamente poco a poco hasta cubrirme toda con una sensasión de infinito bienestar. Toca cada parte de mi ser de forma tan sutil que la certidumbre al escucharla me hace sentir plena.
3 de diciembre
El sonido de tu voz adquiere un valor especial para mi cuando me alienta. Me hace seguir adelante, me da nuevos bríos, me sugiere nuevos intentos y maneras de abordar las cosas haciendo que el cansancio desaparezca y la meta sea alcanzable.
28 de marzo
El sonido de tu voz me desconcierta con su indiferencia. Me turba de tal modo que hacer algo bien o mal ya no importa y, a veces, se vuelve catastrófico empujándome a un vacío en el que me mantengo sufriendo.
18 de junio
El sonido de tu voz me asusta, me hace temblar de miedo, me aleja de ti pero al mismo tiempo me paraliza puesto que espero algo, no sé qué, pero algo.
Hoy sorpresivamente supe qué era: los sonidos secos de tus pies con esas botas de puntas metálicas cayendo en mi vientre, en mi espalda, en mis senos y que se sobreponían a ese sonido de tu voz que ya no quería yo escuchar...

Donde ahora estoy son otros los sonidos, son distintas las sensasiones...

Lee sobre lo mismo, pero de otros creadores en:
alonso
itaka
aditzel
tugitana
anetauchita

sábado, 11 de agosto de 2007

LIBRO

─ ¡Ya llegué!
─ Sí... ¿cómo te fue?
─ Bien, bien. Oye, ¡qué rico huele! ¿qué hiciste de comer?
─ Es una sorpresa. ¿Me trajiste el libro que te encargué?
─ Sí. Aquí está. Es muy bello realmente.
─ A ver...
Sí. vale mucho la pena. Gracias por traerlo.
─ De nada. Me debes un abrazo. Págame de una vez. Mmhhhh....
─ Ahí encima de la mesa dejé algunas cosas que encontré sobre lo que me pediste. Ojalá te sirva. Hay mucho material. La verdad ya no sabía qué te podía servir.
─ Déjame revisarlo. ¿Ya comemos?
─ No. Falta un poco. Revisa mientras lo que encontré
─ ...definiciones, tipos, divisiones por etapas, clasificaciones. Oye ¡cuánto material! Y qué bonitas imágenes,
Ésta, ésta me gusta

con ella voy a iniciar mi presentación.
─ Si ves un poco más abajo leerás algunos conceptos interesantes. Oye ¿A quién se le ocurrió el tema?
─ A mi. Ya ves, yo no sé callarme...
─ Sí, ése es tu problema. ¿Y por qué tú lo tienes que exponer? ¿Es que no hay otros?
─ Sí, pero ya ves...
─ ¡...no te sabes callar! En fin, ahí están las cosas. Lee sobre las definiciones. El diccionario tiene ya marcadas las que creo te servirán, y si las unes a las de la enciclopedia...
─ Sí, sí. Ya estoy leyendo: "Libro es la reunión de muchas hojas de papel, vitela, etc. ordinariamente impresas, que se han cosido o encuadernado juntas, con cubierta de papel, cartón, pergamino, piel, etc. y que forman un volumen..."
Lee ahora lo de la enciclopedia.
─ Sí, eso hago, " ...si entendemos por libro a algo semejante a nuestros libros actuales, hechos de hojas de papel encuadernadas y aun si nos referimos a todo lo escrito en hojas sueltas... libro es cualquier clase de escritura sin asignar importancia alguna a su forma... La escritura en papel data de unos 2000 años a.C, y fue inventada por los egipcios..."
Lee más abajo, te va a interesar, lo marqué ahí.
─ Sí, ya ví. "Mucho antes de que se inventara el papel los hombres se valían de otro medio para escibir, entre ellos la piedra


o la arcilla a la que daban forma de ladrillo o cilindro y después de escribir en ella, la cocían y la archivaban."
─ Es eso interesante. Y yo que pensé que el libro era un montón de hojas encuadernadas, Hoy sé que es algo más que eso.
─ Sí. ¡Y qué chistosa imagen de los libros encadenados!


─ Por eso te la aparté. Me llamó la atención. Piensa que antes de la invención de la imprenta, hacer un libro era caro, lento y verdadera obra de artistas.
─ Es que ahora nosotros ya no apreciamos eso. Con eso de que hay libros piratas, libros virtuales, fotocopias...
─ ¡Y también hay libros prohibidos, perseguidos, censurados, y destruídos por su contenido

O libros de sectas. O libros misteriosos. O libros que no existen
─ Como el Necronomicón
─ ...o los 52 volúmenes del "Catálogo Fortsas".
─ Libros, libros... Esta imagen me gusta


─ ¿Cuál? ¿La de Sor Juana?
─ Sí. Su colección de libros, sus plumas, su tintero



─ ¡Ya vente a comer. Pero lávate primero las manos
─ Sí, sí... ¡al fin! ¿qué hay? Huele rico
─ Sopa de arroz, pancita verde, fruta picada ¡y una buena taza de café para terminar!, y para que puedas seguir consultando lo que te dejé.
─ ¿Pancita verde?
─ Sí, es que no encontré los chiles guajillos que necesito, y ví la receta, y me pareció buena. Se hace casi igual.
─ ¿Leva todo lo de la otra pancita? ¿Cuajo, libro, callo...?
─ Sí. De hecho compre surtida. Siéntate. Te sirvo.
─ Primero la pancita, por favor.
─ Aquí tienes

...y para ti, ya lo sé, es todo el libro. ¡Buen provecho!

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jueves, 9 de agosto de 2007

LIBRO



Lo siento deveras.
No pude hacer más que esto.
(mañana será ótro día)

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