Dubito, ergo cogito, ergo sum
Descartes






lunes, 14 de diciembre de 2015

LA IMPORTANCIA DE CIERTOS RECURSOS EDUCATIVOS

NO SÓLO PARA APRENDER HISTORIA, SINO PARA QUE NOS GUSTE LA HISTORIA

Nada más pararte enfrente de un grupo y decirles tu nombre y decirles que eres su profesor(a) de Historia y empieza el murmullo en clase "no me gusta", "¡qué aburrido!", "¿y eso para qué?", "otra vez aprender fechas...", "si a mi no me gusta el chisme", "¿va a haber examen escrito?", "¿tenemos que ir al museo...?" y no sé cuántas lindezas más, aparte de las caras que se ponen.
Y no es que la Historia sea la materia sino que cualquier materia se puede hacer agradable/desagradable a los alumnos.

Y la culpa, si es que hemos de encontrar culpables, es de los maestros, los alumnos, los padres de familia.... No sé de quién. Pero ha de haber alguien.
Esto me hizo reflexionar sobre los Recursos Didácticos que el responsable de acercar la Historia a los alumnos (o sea, el maestro) utiliza diario en clase. Y no es sólo utilizarlos, sino saberlos utilizar, el tiempo adecuado, en el momento preciso, para el tema idóneo.




¿Cuáles son estos recursos? ¿De dónde los obtenemos? ¿Cómo los implementamos?
Pues sólo recurrir a nuestro Libro de Texto donde actualmente (por fortuna) se nos enumera el recurso a utilizar. Esto no es una receta de cocina, lo entiendo, pero la creatividad personal, puede hacer que el recurso sea el adecuado y sea agradable al alumno.
Utilizo la palabra "agradable" porque considero que eso es el aprendizaje: una experiencia agradable. 

Cuando uno como Profesor ve que el alumno se esmera en lo que hace, sonríe, pregunta con interés, intercambia opiniones con otros, emite opiniones con la seguridad de que serán escuchadas y al terminar la clase, dice "gracias" aunque uno no lo oiga, ahí está el buen recurso utilizado.
Y, vuelvo a la pregunta ¿cuáles son estos recursos? ¿Dónde los encuentro? Yo los leí en "Enseñanza y Aprendizaje de la Historia en la Educación Básica", documento editado por la SEP. Sólo incluyo algo y la página de donde obtuve el dato, porque hay muchísimo más:
*presentar al alumno una serie de conceptos, habilidades y procesos propios de la historia.(pags.53,54) entre las que se cuenta formularse preguntas sobre el presente y sobre el pasado, deducir hechos, causas o consecuencias elementales, extrapolar situaciones históricas
*enseñar con los objetos o la didáctica del objeto (pag. 54) ya que el uso de objetos siempre suele ser una experiencia de primera mano puesto que los objetos tienen un poder de fascinación que no tienen los textos, y por ello son útiles para iniciar a los escolares en el estudio de la historia y hacer preguntas como ¿qué puede ser este objeto?, ¿de qué materiales está hecho?, ¿es muy viejo? 
*enseñar mediante las imágenes o las fuentes iconográficas del pasado (pag.55) ya que este tipo de fuentes se pueden hallar en archivos, hemerotecas, archivos digitalizados  y pueden ser fotografías antiguas, pinturas, retratos, carteles, sellos, postales, libros antiguos, mapas y planos, etc. y hacer preguntas como ¿qué ves en esta imagen?, ¿qué cosas nos enseña esta imagen sobre las personas, sobre el paisaje o sobre los hechos? ¿por qué motivo crees que alguien hizo esta imagen?
Me doy cuenta que esto que anoto sólo es un poquito de lo mucho que hay. 
También me doy cuenta de que hay que entusiasmarse por lo que se hace frente al alumno, pues él lo capta y puede, (ojo, escribo puede) pensar que aquéllo que se pretende enseñar es importante aprenderlo.


Otras direcciones que puede servir:
Revista Escholarum UAG
Historia1Imagen
Profesor de Historia, Geografia y Arte

lunes, 7 de diciembre de 2015

LOBSANG RAMPA

Cuando estaba en la Prepa, leí un libro que se llama "El Tercer Ojo" de Lobsang Rampa.
No recuerdo cómo llegó a mi, ni cuándo; solo lo leí y ése fue mi primer acercamiento a una cultura de la cual yo desconocía todo.
Hoy lo vuelvo a tener en mis manos. Y lo saqué de un librero por ahí, donde estaba, esperándome. Ya tenía muchos años ahí, y yo lo veía cuando pasaba, y lo ignoraba.
¿Por qué lo tomé? ¿y lo abrí? ¿y lo volví a leer?
Pues porque decidí en estos días hacer limpieza de los libreros y surgió, no de pronto, pero sí reclamando el abandono.
Y digo reclamando el abandono porque este libro, físicamente, está muy feo. Sus hojas están plegadas, onduladas, porque le cayó el agua. Parte de su portada está descolorida y rota. En la contraportada, hay pedazos de papel pegados unos contra otros, de tal modo que no se puede leer muy bien lo que dice. Tan feo está el libro que lo tuve que forrar con una mica dura para poderlo cargar y llevarlo de un lado a otro.
Pero eso que describo es solo su aspecto exterior.
Porque su interior es de una belleza inmejorable. Su contenido es tan espléndido que verdaderamente me ha hecho transportarme al lejano Tibet y enterarme de lo que es un lama, concretamente este lama.
Ya terminé de leerlo, y luego luego, continúe con otro libro que Lobsang Rampa escribió "El Médico de Tibet" y que sería como la segunda parte de una pequeñita porción de la vida de este lama en China en una época muy convulsionada.
Es bueno releer.
Pero también es bueno rescatar aquellos libros que han permanecido ignorados en nuestros libreros esperando, sin decirnoslo, que quieren estar con nosotros.